Charlando con escritores

Cómico irónico · Duración aproximada: 1:25–1:45 min · Edad: 30-50 años

Charlando con escritores

Un escritor recién consagrado atiende con exquisita educación a quien antes lo ignoró. Pero convierte su agenda llena en una forma muy refinada de venganza.


Texto del monólogo

Samuel: (hablando por teléfono) ¿Que yo te iba a dar un portazo ahora? Pero qué dices, estoy contentísimo de que me hayas llamado por fin, no sabes la alegría que me da oírte. Déjame ver cuándo podemos quedar para esa entrevista… Dices la semana que viene… Uhm… Un momento, que miro en la agenda, pongo el altavoz (consultando la agenda en el móvil): El lunes tengo promoción todo el día; el martes entrevistas por la mañana y una conferencia por la tarde; el miércoles viajo, que me han invitado a un coloquio muy bonito por la tarde –un coloquio de escritores–, el jueves vuelvo pero es el cumpleaños de mi madre –eso es sagrado, iremos todos los hermanos a no sé qué movida que han preparado–; el viernes me ha dicho mi representante que me lo reserve entero porque seguramente se va a concretar algo gordo –ahora tengo representante, ya ves, qué cosas–, el sábado tengo sesión de fotos –fotos, sí, yo, con este careto–, y el domingo es la gala de los premios Magnus, que tengo la novela nominada, bueno, ya sabes –quién me lo iba a decir hace seis meses, que nadie la conocía, nadie me hacía puñetero caso–… No vayas a pensar ahora que no quiero quedar contigo, es que lo tengo todo lleno, ya lo ves; tu blog de libros me encanta, es muy mono, ¿cómo se llamaba? ¿”Charlando con escritores”? ¿”Un café con escritores”? ¿”Escritores y un café?” , ¿”El rincón de los escritores y el café”?…


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona por contraste entre cortesía y ajuste de cuentas. Samuel no insulta, no acusa y ni siquiera se permite una agresividad abierta. Todo ocurre dentro de una amabilidad exquisita. Precisamente por eso la venganza resulta más fina y más divertida.

La clave está en que el personaje disfruta administrando el tiempo. Cada cita, cada compromiso y cada detalle de su agenda no solo informan de su éxito reciente: sirven para hacer sentir al otro que ha llegado tarde. El resentimiento no aparece como herida desnuda, sino como celebración elegantemente administrada.

Escénicamente, la pieza gana cuando Samuel no parece rabioso, sino casi encantador. Cuanto más natural y complacido suene, más se percibe la pequeña crueldad del juego. El remate con el nombre del blog es especialmente eficaz porque convierte el olvido en humillación educada.

  • La amabilidad inicial debe sonar completamente sincera en la superficie.
  • La agenda tiene que desplegarse con placer creciente, no con prisa informativa.
  • Las referencias al éxito reciente conviene hacerlas con falsa modestia muy medida.
  • El final con los títulos del blog debe caer con ligereza, no con subrayado vengativo.

A veces la venganza más elegante consiste en ser impecablemente amable.

Trabajar el texto

Lo primero es fijar muy bien la situación telefónica. Samuel no está declamando su éxito: está hablándole a alguien concreto que antes no le hizo caso y que ahora lo busca. Esa dirección precisa da sentido a cada frase y evita que el texto se vuelva simplemente exhibicionista.

Conviene trabajar la doble capa del discurso. En la superficie, Samuel es cordial, accesible, incluso afectuoso. Por debajo, está disfrutando del vuelco de poder. La actriz debe sostener ambas cosas a la vez, sin volverlo demasiado obvio desde el principio.

El ritmo necesita bastante precisión. La agenda no puede sonar como una lista mecánica. Cada elemento tiene un pequeño valor dramático: promoción, entrevistas, representante, fotos, premios. Cada palabra le permite al personaje saborear un poco más la situación.

El final pide mucha limpieza. Confundir el nombre del blog no debe sonar como una grosería abierta, sino como una descortesía fina y perfectamente envuelta. Ahí está el mejor veneno del monólogo: Samuel ya no necesita portazos.

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Clandestinidad — otra pieza donde el personaje domina al interlocutor con cortesía, inteligencia verbal y una superioridad muy bien administrada.
Código rojo — útil para trabajar discurso de defensa, orgullo profesional y una autoridad que no cede ni cuando se siente cuestionada.
Programa y accidente — comparte un personaje que organiza su relato con aparente calma mientras deja aflorar un resentimiento mucho más hondo.
El tesoro — otra voz que utiliza la palabra como herramienta de control y convierte una situación tensa en un ejercicio de poder verbal.

Además…

Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.