El blog de Marc Egea

El tesoro

Tenso estratégico · Duración aproximada: 2:45–3:30 min · Edad: 35–55 años

El tesoro

Tras encontrar un tesoro, un líder intenta evitar lo inevitable: que el oro convierta a su equipo en enemigos mortales.


Texto del monólogo

Jack es el jefe de una expedición de cazafortunas que salió tres meses atrás en busca de un tesoro escondido en las profundidades de una mina abandonada en el corazón de África. Acaba de encontrar el tesoro. Los cuatro miembros de la expedición, que le acompañan, observan maravillados el montón de oro.

JACK: (hipnotizado por el magnetismo del oro, sin dejar de mirarlo) Sé lo que viene ahora. Metemos el oro en sacos y empezamos a deshacer el camino hasta salir de esta mina, y… Cuando salgamos al sol, voila, sólo seremos tres. Un accidente. Subimos a los jeeps y antes de que lleguemos al campamento, bang, otro accidente. Los dos héroes supervivientes llegarán al campamento, pasarán la noche y, cuando amanezca… sólo quedará uno. (Silencio. Responde al interrogante que se deben de estar haciendo los otros:) Los cuatro pudimos salvar a Toni y no lo hicimos. Uno menos para repartir. Vaya. ¿Fui el único que pensó esto? Estamos en un lugar de muerte. Aquí vivir es lo raro. Los accidentes ocurren. Hablemos claro: No os conozco mucho pero estoy seguro de que ninguno de vosotros ha jugado en la vida a la ruleta rusa. Yo tampoco, pero una vez vi una partida. Y os aseguro que es el juego más estúpido que existe en el mundo. Si fingimos que somos buenos profesionales y cargamos el oro en sacos y salimos al exterior sin decir nada, estaremos empezando una partida a la ruleta rusa. ¿Creéis que podéis ganar? Todo el mundo, cuando juega a la ruleta rusa, cree que va a ganar, y los restos esparcidos del cerebro del tío que ví perder, si pudieran conectarse, seguramente tendrían un destello de pensamiento que más o menos aún diría: “Voy a ganar”. Mirad a quien tenéis a lado: quiere mataros. Y los otros dos también. Tres balas y cuatro disparos. Lo más probable es perder. Propongo un juego mejor que la ruleta rusa, propongo una ruleta americana, no, Suiza. Consiste en esto: tomamos el oro de ese baúl y lo ponemos en sacos. Y donde ahora está el oro, en el baúl ese, dejamos las armas que llevamos encima. Todas. Cerramos el baúl y salimos de esta maldita cueva. Luego vamos al campamento y nos dividimos el oro en cuatro partes iguales. De vuelta a casa, le decimos al gobierno que no pudimos encontrar el tesoro. ¿No os parece más inteligente? (Espera respuesta) No decís nada. Bien, lo tomo como un sí. Contaré a tres, muy despacio y sacaremos nuestras armas, y las dejaremos ahí. ¿De acuerdo? Venga, muy despacio, ahora: uno… dos… y…


Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona desde la tensión sostenida. Jack no está contando algo: está intentando evitar una masacre en tiempo real. El texto avanza como un pensamiento que se construye delante de los otros, con una mezcla de lucidez, miedo y necesidad de control.

El recorrido es muy claro: fascinación inicial por el oro, reconocimiento del peligro, confesión moral y propuesta racional. Pero lo importante es que esa racionalidad nace del miedo. Jack no está tranquilo: está intentando organizar el caos antes de que ocurra.

  • Permite trabajar tensión sin necesidad de grandes explosiones.
  • Ofrece un arco claro y progresivo muy útil en casting.
  • Combina liderazgo, vulnerabilidad y pensamiento estratégico.
  • Funciona muy bien para personajes en situaciones límite.

Mirad a quien tenéis al lado: quiere mataros.

Trabajar el texto

Conviene empezar desde la quietud. Jack está hipnotizado por el oro, pero no desde la emoción desbordada, sino desde una especie de comprensión silenciosa de lo que va a pasar. Esa calma inicial es clave para que el desarrollo tenga peso.

El discurso no debe sonar preparado. Es un pensamiento que se construye en tiempo real, con pequeñas correcciones (“ruleta americana… no, Suiza”) que ayudan a darle verdad y a mostrar cómo el personaje intenta encontrar una salida.

La confesión sobre Toni es un punto de inflexión. Ahí aparece la grieta moral del personaje. No conviene subrayarlo en exceso: basta con dejar que el peso de la frase haga su trabajo.

El final debe sostener el suspenso. No hay resolución. El “uno… dos…” no es un gesto teatral, es una apuesta real. El actor debe llegar ahí con la sensación de que no controla lo que va a pasar después.

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Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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