Comedia negra · Duración aproximada: 1:55 min · Edad: 30-50 años
Programa y accidente
Un hombre intenta demostrar que los “accidentes” que ha sufrido no son casuales y acaba rozando una idea mucho más peligrosa.
Texto del monólogo
Pepe: El otro día vi un documental en la tele donde salía un experto diciendo: “Cuando un hecho ocurre una vez –era un documental sobre seguridad nacional y esas cosas–, cuando un hecho ocurre una vez, eso se llama ‘accidente’; cuando el mismo hecho ocurre dos veces, lo llamamos ‘patrón’; cuando un mismo hecho ocurre tres o más veces, eso es un ‘programa’.” (Solemne) Entonces lo vi claro: mi suegra ha diseñado un Programa para acabar con mi vida. No exagero. La primera vez que fui a comer a su casa, a casa de mis suegros –creo que fue la navidad pasada–, la mujer colocó una lubina en la mesa. Todo se cortaron el pedazo que quisieron. A mí me lo dio ella. “Toma, éste”. Tenía una espina así de grande. No me ahogué de milagro. El siguiente intento fue con un pastel casero. Yo soy alérgico al gluten. Y ella lo sabe. Se lo dije el primer día. Aun así, le pregunté: “¿Esté bizcocho tiene gluten?” “No, lo compré sin gluten a propósito para ti”. Muy bien. Tuvieron que llevarme a urgencias. tengo grabadas esas palabras en la cabeza: “A propósito para ti”. El último intento ha sido esta semana. ¿Sabes que acabo de pasar tres días en el hospital, con sueros?” Ensaladilla rusa. Hecha por ella. Vino a ver a Paula y dijo, “Ay cielo, te he traído una ensaladilla deliciosa”. Y por no hacer un feo a Paula me la comí… Programa. Es un programa. Una vez es accidente, dos veces patrón, tres veces programa. (Pensativo) ¿Por qué? Siempre he sido amable con ella. Le hago más revisiones que a mis mejores clientes, pero ni con esas –y todas gratis, por supuesto–. Me odia. ¿Sabes por qué? Porque no soy bastante para su hija. Ella quería un abogado, o un médico, o un arquitecto. Quería un yerno con carrera, con prestigio, no un mecánico de coches. Se le notó la primera vez que me vio: «Ah, mecánico de coches…». Está claro. Es un programa, no son accidentes. Me va la vida, Tommy. ¿Es posible que, muy pronto, un Volkswagen se estrelle con su conductora dentro? A veces los sistema de frenos se rompen. A veces los accidentes… ocurren.
Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona muy bien cuando el actor no arranca ya enloquecido, sino desde una lógica casi razonable. Pepe quiere convencer a su amigo de algo absurdo, sí, pero lo hace apoyándose en hechos concretos, en recuerdos precisos y en una estructura mental que él considera impecable. Ahí está buena parte de la gracia y también de la inquietud.
La pieza tiene un recorrido muy claro: empieza como un relato medio cómico sobre una suegra imposible y va desplazándose hacia una paranoia cada vez más seria. Lo importante es no romper ese tránsito. Si el actor se precipita hacia lo oscuro demasiado pronto, pierde contraste. Si se queda solo en lo simpático, el final no golpea.
Además, el texto pide que convivan dos registros a la vez: el humor del relato cotidiano y la amenaza real que empieza a asomar. Esa mezcla es lo que lo hace eficaz para casting, porque permite mostrar pensamiento, ritmo, escucha imaginaria y un cambio interno muy reconocible.
- Permite trabajar comedia sin perder verdad.
- Ofrece un giro progresivo hacia la inquietud.
- Da mucho juego a la lógica obsesiva del personaje.
- Termina con una imagen final muy potente y peligrosa.
Empieza denunciando una amenaza y acaba imaginando otra.
Trabajar el texto
Conviene trabajar primero la lógica interna del personaje. Pepe no está contando anécdotas al azar: está construyendo una demostración. Cada ejemplo tiene que aparecer como una prueba más dentro de un caso que, para él, ya está resuelto. Esa convicción sostiene el humor y evita que el texto se convierta en una simple exageración.
También merece la pena afinar mucho el cambio de temperatura. Al principio puede haber un punto casi simpático, incluso algo de incredulidad divertida ante lo que cuenta. Poco a poco, sin embargo, el personaje se va quedando atrapado por su propia conclusión. El actor tiene que dejar que esa idea le tome por dentro.
Las referencias concretas —la lubina, el bizcocho, la ensaladilla rusa, el hospital— no son adornos. Son los peldaños del razonamiento. Cuanto más reales y más vividos suenen, más fácil será que el espectador entre en el juego antes de descubrir que el verdadero peligro quizá ya no está solo en la suegra.
El final no conviene hacerlo como estallido. Funciona mejor si aparece con frialdad creciente, como una posibilidad que el propio Pepe empieza a encontrar razonable. Ahí el monólogo cambia de eje y revela algo más inquietante que una simple queja familiar.
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Además…
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Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
