Cómico urgente · Duración aproximada: 1:35–1:50 min · Edad: 30–45 años
Quiero unos peces como estos
Un hombre intenta comprar unos peces exóticos para reponer los de su jefe, que ha matado por accidente, mientras su falsa seguridad se desmorona en apuro y desesperación.
Texto del monólogo
Juan: Quiero unos peces como estos. Exactamente. Uno verde, uno amarillo, uno naranja, dos azules, y uno marrón. Los quiero de la misma raza -¿se dice raza?- y de tamaños igual, o al menos muy parecidos. No crea que soy un fanático del mundo animal submarino, no, soy precisamente lo contrario: detesto los animales, y en particular los peces. Me parecen imbéciles. Y sólo a un imbécil como mi jefe se le puede ocurrir tener peces en su despacho. La culpa es de mi jefe, por tener peces en el despacho. Yo sólo entré con unos colegas a bromear un poco y, jugando jugando, se rompió el termómetro de la pecera y se esparció el mercurio por el agua y… joder: Fulminante. Todos muertos en cuestión de segundos. Mire: he conseguido hacer lo más difícil. He podido vaciar la pecera, la he limpiado y la he vuelto a llenar. Y todo eso sin que se entere la secretaria de mi jefe, cosa que tiene mucho mérito. Ahora sólo me queda echar dentro unos estúpidos peces para que todo quede como estaba. Y quiero exactamente unos peces iguales a estos: uno verde, uno amarillo, uno naranja, dos azules y uno marrón. ¿Entiende lo que le digo? Dígame que sí los tiene, por favor, dígame que los tiene. No me diga que al cabrón de mi jefe se le ocurrió comprar especies raras porque me da algo.

Cómo funciona en escena
El monólogo funciona porque empieza con una falsa impresión de control. Juan entra como si supiera perfectamente lo que hace, como si fuera un cliente exigente o un experto un poco insoportable. Esa máscara inicial da al texto una entrada muy clara.
La gracia está en el derrumbe progresivo de esa fachada. Poco a poco descubrimos que no hay conocimiento ni superioridad, sino puro apuro. El personaje no está defendiendo un gusto: está intentando tapar una catástrofe. Y cuanto más avanza, más visible se vuelve su miedo.
- Permite trabajar un cambio claro entre apariencia y verdad.
- Da mucho juego para sostener urgencia cómica sin perder precisión.
- Funciona muy bien en actores con energía directa y ritmo oral.
- Deja una impresión de nervio, simpatía y apuro escénico.
A veces el problema no es haberlo estropeado todo, sino tener que fingir que aún se puede dejar como estaba.
Trabajar el texto
No conviene empezar desde el miedo visible. Lo interesante es que Juan arranque con una especie de autoridad falsa, incluso con un punto de impertinencia. Si el actor entra ya derrotado, el contraste del monólogo pierde mucha fuerza.
La parte central debe dejar aparecer el desastre poco a poco. El personaje va explicando lo ocurrido casi sin querer, empujado por la necesidad. Ahí conviene que el actor no precipite el apuro demasiado pronto: el texto gana cuando la caída de la máscara se ve con claridad.
La enumeración de colores y la insistencia en los peces exactos no son un adorno: son el síntoma de alguien que se agarra a lo único que cree poder controlar. Cuanto más serio se tome Juan ese detalle, mejor funciona la comicidad.
El final pide un apuro real, pero no histeria total. Juan está al borde, sí, pero todavía intenta resolverlo por la vía práctica. Si el actor sostiene esa mezcla de premura y lógica torcida, el remate crece mucho.
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Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
