¿A qué hora se cena?


Javier: “A tu edad, tuve lo mismo. Igual diagnóstico. Y mira: Aquí estoy”. Esto le he dicho. Ahora métete conmigo, venga -“embustero”, “inconsciente”, lo que quieras-, pero no me he hecho el héroe. Ese chaval lleva días sin salir, sin comer -has oído a sus padres-: se ha rendido. Y no se lo reprocho porque, a mí, me dan esa noticia y me hundo. Y no me levanto. Porque soy un débil. ¡Maldita enfermedad! Pero mira por dónde, este débil sigue aquí, con sus años, viviendo la vida y eso… (a punto de decir “y eso jode”) No he pretendido ser un héroe. He pretendido que él lo sea. (Iluminándosele ténuemente la expresión) ¿Has oído qué le acaba de preguntar a su madre? “A qué hora se cena”.


Indicaciones:

Javier, un hombre que sobrepasa los cuarenta, ha ido a visitar a unos amigos, acompañado de su mujer. No es una visita agradable ya que al hijo adolescente de esos amigos le acaban de diagnosticar una grave enfermedad. En un momento dado, Javier se acerca al muchacho y le cuenta que él también pasó por esa misma enfermedad cuando tenía su edad. Y ahora se encuentra perfectamente. La mujer de Javier ha oído el comentario y, en cuanto se queda a solas con Javier, se lo reprocha duramente. Porque es mentira. (“¡Qué estupidez es esa, Javier! ¡Cómo se te ocurre hacerte el héroe!”) El monólogo es la respuesta de Javier a su mujer.

Con esa mentira, Javier no ha pretendido hacerse el héroe. Sólo ha pretendido estimular al muchacho, quien parece haberse rendido tras recibir la terrible noticia. Y por la reacción que el muchacho tiene a continuación, parece que Javier lo consigue.

¿Es lícito emplear la mentira para obtener un resultado loable? En circunstancias como estas, parece que sí. Yo enfocaría, no obstante, el interrogante hacia algo bastante más mundano, algo en lo que la mayoría de nosotros incurrimos alguna vez: juzgar precipitadamente las acciones de otras personas. Lo digo por la reacción de la mujer de Javier, en este caso.  ¿Cuántas veces no emitimos juicios injustos por falta información, o por culpa de malentendidos, por tener una sesgo de simpatía o antipatía, o un poco de todo?

El monólogo va sobre eso. Javier se defiende del juicio precipitado de su mujer. Y quizá no es la primera vez que pasa.

Variaciones:

Para este monólogo no propondré variaciones, puesto que -pienso que- sería mala idea que saliera del terreno -serio- en que se encuentra. Sí podemos darle distinta intensidad dependiendo de si el reproche de la mujer de Javier es algo puntual o algo que sucede con frecuencia. En el primer caso, la respuesta de Javier será comedida, incluso pedagógica; en el seguno caso, puede contener cierta dosis de hartazgo.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo ?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquier monólogo para casting sin pedir ningún permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook y/o subirlos a internet, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a internet?
Por supuesto que no, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Cómo puedo saber cuándo escribes nuevos monólogos?
Aviso en Instagram cada vez que publico un nuevo monólogo para casting.