El blog de Marc Egea

¿A qué hora se cena?

Dramático sobrio · Duración aproximada: 1:05–1:20 min · Edad: 40–60 años

¿A qué hora se cena?

Un hombre defiende ante su mujer la mentira que le contó a un adolescente enfermo: haber padecido y superado la misma enfermedad, para regalarle esperanza.


Texto del monólogo

Javier, un hombre que sobrepasa los cuarenta, ha ido a visitar a unos amigos, acompañado de su mujer. No es una visita agradable ya que al hijo adolescente de esos amigos le acaban de diagnosticar una grave enfermedad. En un momento dado, Javier se ha acercado al muchacho y le ha contado que él también pasó por esa misma enfermedad cuando tenía su edad, y que ahora se encuentra perfectamente. La mujer de Javier ha oído el comentario y, en cuanto se ha quedado a solas con Javier, se lo ha reprochado duramente. Porque es mentira. (“¡Qué estupidez es esa, Javier! ¡Cómo se te ocurre hacerte el héroe!”) El monólogo es la respuesta de Javier a su mujer.

Javier: (a su mujer) “A tu edad, tuve lo mismo. Igual diagnóstico. Y mira: Aquí estoy”. Esto le he dicho. Ahora métete conmigo, venga -“embustero”, “inconsciente”, lo que quieras-, pero no me he hecho el héroe. Ese chaval lleva días sin salir, sin comer -has oído a sus padres-: se ha rendido. Y no se lo reprocho porque, a mí, me dan esa noticia y me hundo. Y no me levanto. Porque soy un débil. ¡Maldita enfermedad! Pero mira por dónde, este débil sigue aquí, con sus años, viviendo la vida y eso… (a punto de decir “y eso jode”) No he pretendido ser un héroe. He pretendido que él lo sea. (Iluminándosele ténuemente la expresión) ¿Has oído qué le acaba de preguntar a su madre? «A qué hora se cena».


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona porque parte de una acusación muy reconocible. Parece que Javier va a tener que defender una mentira torpe, quizá incluso una forma de vanidad. El espectador entra ahí, juzgándolo casi al mismo tiempo que la mujer a la que responde.

La fuerza del texto está en cómo ese juicio se corrige. Poco a poco entendemos que la mentira no nace del narcisismo, sino de la compasión. Javier no quiere parecer fuerte: quiere contagiar fuerza a alguien que se ha rendido. El remate final reorganiza todo el discurso y lo llena de sentido.

  • Permite trabajar contención y humanidad sin sentimentalismo.
  • Da juego para mostrar pensamiento moral en escena.
  • Funciona muy bien en actores con sobriedad y verdad cotidiana.
  • Deja una impresión de ternura, madurez y precisión emocional.

A veces una mentira no intenta engrandecer a quien la dice, sino devolverle un poco de vida a quien la escucha.

Trabajar el texto

No conviene empezar desde la justificación nerviosa. Javier no se siente culpable de lo que ha hecho. Puede sentirse incómodo por la acusación de su mujer, pero en el fondo sabe por qué lo ha hecho y sostiene esa razón con firmeza.

El actor debe cuidar mucho la mezcla entre debilidad y lucidez. Javier no se presenta como un hombre fuerte, al contrario: admite que él mismo se hundiría ante una noticia así. Esa confesión le da verdad al monólogo y evita que su gesto parezca moralista.

La frase “He pretendido que él lo sea” es el centro del texto. No hay que cargarla demasiado, pero sí dejar que ahí se ordene todo. Desde ese momento el espectador entiende que la mentira ha tenido una función y que Javier habla desde una compasión muy concreta.

El final debe caer con limpieza. La pregunta del muchacho no es un gran estallido dramático: es una señal mínima. Precisamente por eso emociona tanto si el actor no la subraya.

Otros monólogos que pueden interesarte

Seguid enfadados — cuando el personaje obliga al otro a revisar su juicio inicial, pero desde una revelación más grave y más pública.

Una mujer apuñalada — si te interesa un discurso que empieza en un lugar moralmente escandaloso y se reordena después, pero con mucha más dureza y confrontación.

Soy bueno captando señales — cuando alguien sostiene verbalmente una posición discutible, pero desde el cinismo y no desde la compasión.

El vino más caro — si buscas un personaje que acaba mostrando quién es de verdad mientras habla, pero desde la ligereza y no desde el conflicto moral.

Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

Descubre más desde Marc Egea

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo