Dramático contenido · Duración aproximada: 2:20–2:40 min min · Edad: 35–55 años
Seguid enfadados
Un creador de videojuegos convoca a su público para pedirles que dirijan su entusiasmo hacia una injusticia real del sector, renunciando al producto que acababa de anunciarles.
Texto del monólogo
Ted: (ante un auditorio, con solemnidad, con algo de afectación) Aquí mismo, la semana pasada, os anuncié que íbamos a crear el videojuego oficial de la película “Paprika”. Y escuché el estallido de alegría más grande de mi vida. Hoy, unos días después, os convoco de nuevo para… enfadaros. Dejadme por favor que os lea antes un fragmento de una nota de prensa (Leyendo): «“Paprika” fue el último largometraje de Satoshi Kon. Después de su estreno, y mientras se encontraba trabajando en la producción de su siguiente obra, “Dreaming machine”, los doctores le diagnosticaron un cáncer pancreático. El cineasta dejó de lado el filme para estar con su familia. Murió en agosto de 2010 a los 46 años».
Seamos sinceros. Todos pensamos lo mismo en aquel momento. Hubiésemos querido que Satoshi Kon continuara trabajando en “Dreaming machine”. Como fanáticos del anime que somos. Recuerdo que le dije a Tommy -estás por ahí Tommy, ¿verdad?- que Satoshi Kon -y se lo dije enfadado- que Satoshi Kon se equivocaba haciendo eso, que debía dedicar sus últimos días a terminar su última obra, porque nos lo debía a nosotros, sus fans. Pero prefirió abandonarla y marcharse con su familia. Qué putada. Nos dejó sin «Dreaming machine». “¿Tan poco le importamos?”, le dije a Tommy. “¿Tan poco le importamos?” Nunca acabé de perdonar a Satoshi Kon hasta… Ayer.
Ayer me llegaron los resultados de unas pruebas médicas que me hice la semana pasada. No os aburriré con detalles. Cuando terminé de leerlas solo pude decir: “Qué putada”. Ahora que somos la compañía de videojuegos número uno, ahora que dirijo al mejor equipo de desarrolladores gráficos del mundo… “Qué putada”.
Sin más rodeos. Os he convocado para anunciaros que… Renuncio. Que me marcho con mi familia y que, desgraciadamente, en consecuencia, se cancela el proyecto del videojuego “Paprika”, porque era condición indispensable que yo lo dirigiera, ya lo sabéis…
Sé que esta decisión os enfadará. Pero la verdad es que, ahora mismo, vuestro estado anímico no es mi prioridad. Quizá estéis pensando “¿Tan poco le importamos?” (Suspira. Luego mira al auditorio y dice:) Ante eso solo puedo decir: Enfadaos, lo entiendo, es natural. Y mañana, seguid enfadados. Y la semana que viene. Y el año que viene, y el otro, y el otro y el otro, y que sobre todo, por favor, nunca tengáis la oportunidad, como he tenido yo con Satoshi Kon, de perdonarme.

Cómo funciona en escena
El monólogo funciona porque arranca desde una posición de control. Ted no entra a justificarse ni a compartir una intimidad: entra a hablar como alguien acostumbrado a dirigir, a convocar y a marcar el tono. Ese punto de partida le da mucha fuerza al texto.
La clave está en el desplazamiento. Sin cambiar apenas de energía, el discurso va dejando entrar lo personal. Primero aparece como referencia externa, luego como juicio pasado y finalmente como experiencia propia. Cuando llega la revelación, el texto no pide explosión, sino sostén.
- Permite mostrar autoridad escénica desde el inicio.
- Da juego para trabajar contención sin perder emoción.
- Exige pensamiento en escena, no solo intensidad.
- Deja una impresión de solidez y precisión interpretativa.
Lo difícil no es decidirse: es entender la decisión cuando te toca vivirla.
Trabajar el texto
La clave es no empezar desde la emoción. Ted no está roto al principio: está en modo comparecencia. Si el actor anticipa demasiado pronto la gravedad de lo que viene, el monólogo pierde recorrido y el giro se aplana.
Conviene sostener con limpieza toda la primera parte como una intervención pública real. Ahí se construye el contraste. La referencia a Satoshi Kon debe entrar como argumento y como recuerdo, no como descarga sentimental.
Cuando aparece el diagnóstico, el texto no pide subir el volumen. Pide claridad. Ted ya ha hecho su viaje interior antes de hablar. Lo fuerte es precisamente que diga algo devastador con serenidad.
El final debe caer limpio, casi sin subrayado. Cuanto menos se fuerce el efecto, más peso tendrá la última frase.
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Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
