Cínico elegante · Duración aproximada: 2:25 min · Edad: 45-65 años
Se acabó el sueño
Un hombre acostumbrado a detectar talento y ganar apuestas descubre, demasiado tarde, que esta vez ha puesto en juego mucho más que dinero.
Texto del monólogo
TONY: Mira que me gusta esta piscina… y qué pocas veces me he bañado en ella. ¿Me puedes prestar atención, cariño? Sé que no te gusta que te hable de mi trabajo, pero hay algo que tengo que contarte. Ahora. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Qué noche. Qué fiestas, aquellas. Qué guapa estabas. Llevábamos rato hablando y, de repente, te dije que no era productor musical y te cambió la cara: “¿Tú no eres Tony Baldaci?” Casi se te cae la copa al suelo. Te dije: “Sí. Pero no soy productor musical”. ¿Recuerdas qué te dije?: “Mi trabajo consiste en convertir los sueños en realidad”. Y tú me contestaste: “Me gustaría comprobarlo…”.
No soy mago, cariño. Tampoco es suerte. Mi trabajo es sencillo pero laborioso -ha sido el mismo durante treinta años-: ver tocar muchos grupos en directo, escuchar muchas maquetas, tener mucha paciencia y, en cuanto detecto un diamante en bruto, poner dinero sobre la mesa y lanzar la apuesta. La mayoría de las veces he ganado. Y cuando no he ganado sólo he perdido el dinero de la apuesta. No más. Porque siempre he mantenido mi dinero al margen. Hasta Jimmie Max. No sé qué talento artístico le has visto a este chico, cariño, ni en qué estaba pensando yo para romper la regla y apostarlo todo. Quizá fue tu amenaza –hoy lo siento como una amenaza, sí-: “O lanzas a este chico al estrellato o me entristeceré mucho”. Y para lanzarlo al estrellato hacía falta dinero, mucho dinero. Más del que he gastado jamás. Y ni con esas. Ahora ya tenemos las cifras. Ha sido un desastre. Hemos cancelado las giras, lo hemos cancelado todo. He dilapidado el dinero de la compañía… y el mío, el nuestro. Espero que, al menos, no estés triste: Lo he intentado, cariño. Disfruta ese gintonic, es tuyo; el siguiente… no. No es una amenaza. Es la realidad.

Cómo funciona en escena
El monólogo funciona muy bien cuando el actor no lo plantea como una gran explosión, sino como una confesión controlada de alguien acostumbrado a mandar, a decidir y a ganar. Tony no entra derrotado: entra todavía con restos de clase, de seguridad y de ese encanto que seguramente le ha servido toda la vida para convencer a otros. Eso hace que la caída tenga más fuerza.
La escena avanza en dos movimientos muy claros. Primero, Tony recuerda quién era y cómo construyó su prestigio. Después, sin cambiar del todo de registro, deja caer la verdad: esta vez ha apostado mal y lo ha perdido todo. Lo interesante es que el personaje intenta mantener la compostura hasta el final, incluso cuando ya no puede sostener ni su posición económica ni su relato de hombre infalible.
- Permite trabajar estatus alto sin rigidez.
- Combina seducción, control y derrumbe progresivo.
- Da juego para un subtexto de reproche íntimo muy claro.
- Funciona especialmente bien en registros de drama contemporáneo con dinero, poder y fracaso.
Ha convertido sueños en realidad hasta arruinar el suyo.
Trabajar el texto
Conviene no empezar ya hundido. Tony necesita aire de hombre hecho a sí mismo, de profesional que domina el terreno. Aunque esté a punto de dar una mala noticia, al principio todavía habla desde un lugar de autoridad. Ese punto de partida es esencial para que el descenso posterior no quede plano.
La relación con la interlocutora debe estar muy viva. No habla al vacío: habla a una mujer concreta, con pasado compartido, con poder sobre él y con una responsabilidad directa en lo que ha ocurrido. El “cariño” no es decorativo. A veces suaviza, a veces acusa, a veces intenta no romper del todo la escena doméstica.
Es útil marcar bien el momento en que el discurso pasa de la explicación profesional a la confesión económica y emocional. Ahí el texto deja de ser una historia sobre cómo funciona el negocio y se convierte en una admisión de ruina. No hace falta subrayarlo de más: basta con permitir que cambie el peso de las frases.
El final gana mucho cuando no se hace con rabia abierta, sino con una mezcla de cansancio, lucidez y humillación contenida. “No es una amenaza. Es la realidad” no debería sonar a frase brillante, sino a última verdad de alguien que ya no puede negociar con lo ocurrido.
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Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
