El blog de Marc Egea

Sólo se me ocurren dos cosas

Dramático nostálgico · Duración aproximada: 2:05–2:25 min · Edad: 30–45

Sólo se me ocurren dos cosas

Un monólogo de herida contenida que convierte una llamada inesperada en un ajuste de cuentas íntimo, lleno de tristeza, memoria y rencor latente.


Texto del monólogo

Pedro: (Pensativo) ¿Sabes? Sólo se me ocurren dos cosas: O te has convertido en la mejor violinista de todos los tiempos o has abandonado. (Suspira) Llevo rato pensando, Elena, pensando bien lo que voy a decirte, no quiero equivocarme. Vamos a ver: La última vez que me llamaste fue hace tres años, un catorce de febrero exactamente -no es que me apunte las fechas, es que era… un catorce de febrero-. Quedamos y me dijiste aquello. Lo que más recuerdo es el tono en que me lo dijiste. Un tono, no sabría decir, un tono… neutro. Dijiste: “Tengo que decirte algo”. Y pam. Me lo soltaste: Querías llegar a ser la mejor violinista de todos los tiempos y resulta que yo era un problema porque te quitaba tiempo. Así de crudo. Pero sin ningún dramatismo, como si tal cosa. ¡Sí! ¡Ése es el tono! El tono “como si tal cosa”. “Sin más”. Como quien dice: “Se me ha roto el paraguas, no me sirve, lo tiro” Sin más. Tardé unos segundos en darme cuenta de que el paraguas era yo. (Recuerda) Pensé que me llamarías esa misma noche, arrepentida: “¡Pedro, qué tontería te he dicho, perdona!” (Recuerda con tristeza) Pero, no. No llamaste aquella noche. Ni al día siguiente. Ni a la semana siguiente. Por qué ibas a llamarme. Te habías librado de la molestia que te quitaba tiempo para el violín, que es lo único que te llenaba en la vida. Y hoy vas y me llamas para quedar. (Suspira) Solo se me ocurren dos cosas: o eres la mejor violinista de la historia o has abandonado. Me encantaría pensar que triunfaste con el violín, que al menos sirvió para algo pero… después de tres años sin noticias de ti, la verdad…


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona porque Pedro no entra atacando, sino pensando. Habla desde una herida vieja que parecía apagada y que de pronto vuelve a activarse. Esa entrada reflexiva le da al texto una vibración muy particular: no es una bronca inmediata, es alguien intentando ordenar qué siente antes de decirlo.

La fuerza está en la mezcla de tristeza y reproche. Pedro no solo recuerda lo que le hicieron, también imagina lo que pudo haber sido y ya no fue. Por eso el monólogo no se queda en ajuste de cuentas: tiene un poso de duelo, de pérdida y de decepción tardía que lo vuelve mucho más rico.

  • Permite trabajar pensamiento en marcha y emoción contenida.
  • Da juego para mezclar rencor, tristeza y nostalgia sin exagerarlos.
  • Funciona muy bien en actores con verdad íntima y escucha interior.
  • Deja una impresión de madurez emocional y dolor sostenido.

A veces no duele solo que te dejaran: duele descubrir que tampoco sirvió para nada.

Trabajar el texto

No conviene interpretar a Pedro como alguien instalado en el enfado desde el primer segundo. Lo más interesante es que el resentimiento aparece mezclado con algo más blando y más triste. Si el actor entra ya en clave de reproche, el monólogo pierde profundidad.

La zona del recuerdo debe sostenerse con claridad y con tiempo. Pedro no está reconstruyendo una escena cualquiera: está volviendo al momento exacto en que comprendió que para ella era un obstáculo. Ese recuerdo tiene que estar vivo, pero sin teatralidad añadida.

Es importante que el actor deje ver que Pedro ha rehecho su vida y que precisamente por eso la llamada le descoloca más. No habla desde una herida abierta del todo, sino desde una herida que creía cerrada. Ese matiz da al texto una vibración más compleja.

El final funciona mejor si cae con cansancio triste más que con amargura agresiva. Lo fuerte no es que Pedro quiera castigarla, sino que ya no puede evitar ver que aquel sacrificio quizá fue inútil.

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Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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