Un monólogo para casting de Marc Egea: un actor ensaya en el escenario

PARA ACTOR

Soy muy normal

Un planeta entregado al oboe. Una elección que necesita explicaciones. Una defensa de ser normal.

Comedia

Respuesta a una pregunta sobre su elección del oboe

Edad

Admite distintas edades, desde la juventud: elegir el oboe no fija una etapa profesional.

Duración

2:00 min – 3:00 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para pausas y cambios entre los ejemplos.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Ritmo y repetición

Dar un avance distinto a cada ejemplo del mundo del oboe.

Construir una argumentación

Sostener una explicación mediante una comparación desarrollada.

Situación

Sergio responde a alguien que le pregunta por qué eligió el oboe. Para explicarse, describe un planeta donde ese instrumento domina la televisión, los bares, los recreos y la moda.

Sergio: ¿Qué quieres que te diga, la verdad o lo que todo el mundo quiere oír? La verdad es que… Soy un tío muy normal, no me gusta destacar, aunque pueda parecer extraño. Ésa es la verdad. Ése es el motivo. Vengo de un planeta en el que dan conciertos de oboe por la tele. Los mejores, los dan en canales de pago. Y la gente va a los bares a verlos. Tendrías que ver cómo se ponen los bares en mi planeta cuando hay un concierto del circuito premium oboísta. Es una locura. Los días antes y los días después no se habla de otra cosa. Todo el mundo se atreve opinar, todo el mundo sabe de oboe. Y no parece que vaya a cambiar la tendencia. Qué va. Va a ir a más. Hay niños que parece que no tengan otra cosa en la cabeza: oboe, oboe, oboe. No es asignatura obligatoria en los colegios, pero da igual: vas al recreo y ves niños de aquí para allá con los oboe dale que te pego. Los padres, para castigar a sus hijos, les quitan el oboe. «Castigado sin oboe todo el fin de semana». Anda que no jode eso. Bien que ellos se aseguran tener sus conciertos, sus periódicos oboístas -eso que no se lo toquen-. Por no hablar de los trajes y vestidos. A veces parece que todo el mundo vaya vestido con los mismos colores, en mi planeta. Se ha puesto de moda comprar el uniforme de concierto que llevan los oboístas famosos. Y eso que cuestan un dineral. Y más ahora que las marcas se dedican a cambiarlos de año en año. En fin… Oboe, oboe, oboe.
¿Me preguntas por qué elegí el oboe? Porque no sabía lo que quería en la vida, la verdad. Porque no me gusta destacar. Si es que no tengo personalidad…

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Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Sergio explica su elección describiendo un mundo donde lo excepcional es corriente.

Se define como un tío normal y presenta el oboe como una afición multitudinaria. La descripción permite reconocer hábitos del fenómeno deportivo trasladados a la música. Esa comparación es una lectura escénica, no una indicación de que Sergio proceda literalmente de otro planeta. Puedes explorar cuánto quiere hacer cómplice a quien escucha y cuánto quiere cuestionar su pregunta.

Cada ejemplo lleva la misma afición a un ámbito distinto de la vida.

La televisión y los bares dan paso a las conversaciones, los recreos, los castigos y la ropa. La acumulación muestra hasta dónde llega el fenómeno. Puedes variar la atención y el efecto de cada ejemplo sin convertir toda la lista en una carrera ni marcar cada aparición de «oboe» como un chiste.

Los padres retiran a sus hijos lo que ellos mismos no quieren perder.

El castigo sin oboe se contrapone al cuidado con que los adultos protegen sus conciertos y periódicos. Es una contradicción concreta dentro del mundo que Sergio describe. Al pasar de unos a otros, puedes explorar el cambio entre recordar la privación y señalar el privilegio.

El final devuelve toda la descripción a una pregunta personal.

Solo al final se formula expresamente por qué eligió el oboe. Sergio retoma su deseo de no destacar y añade que no tiene personalidad. Puedes probar cuánto sostiene esa afirmación y cuánto se la devuelve irónicamente al interlocutor; el cierre no obliga a tratarla como una confesión sincera de inseguridad.

Para explorar la escena

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Contar cada ejemplo para producir un efecto distinto en la misma persona.

En una copia de trabajo, identifica qué aporta cada ámbito: televisión, bares, niños, padres y ropa. Recorre el texto buscando que quien escucha imagine algo concreto en cada tramo. Compara qué cambia cuando intentas compartir la comparación y cuando buscas que revise su pregunta.

Probar dos valores del último «no tengo personalidad» sin cambiar las palabras.

Haz una pasada dejando que el cierre prolongue la aparente explicación y otra en la que pese más la ironía dirigida a quien escucha. Comprueba cómo prepara cada opción el comienzo «Soy un tío muy normal». Son posibilidades de exploración, no las únicas lecturas.

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