El blog de Marc Egea

Un portazo

Cómico irónico · Duración aproximada: 1:15–1:35 min · Edad: 30-50 años

Un portazo

Una escritora recién descubierta atiende por teléfono a quien antes la ignoró y convierte su agenda llena en una venganza exquisitamente educada.


Texto del monólogo

Sofía: (hablando por teléfono) ¿Que yo te iba a dar un portazo ahora? Pero qué dices, estoy contentísima de que me hayas llamado por fin, no sabes la alegría que me da oírte. Déjame ver cuándo podemos quedar para esa entrevista… Dices la semana que viene… Uhm… Un momento, que miro en la agenda, pongo el altavoz (consultando la agenda en el móvil): El lunes tengo promoción todo el día; el martes entrevistas por la mañana y una conferencia por la tarde; el miércoles viajo, que me han invitado a un coloquio muy bonito por la tarde –un coloquio de escritoras–, el jueves vuelvo pero es el cumpleaños de mi madre –eso es sagrado, iremos todos los hermanos a no sé qué movida que han preparado–; el viernes me ha dicho mi representante que me lo reserve entero porque seguramente se va a concretar algo gordo –ahora tengo representante, ya ves, qué cosas–, el sábado tengo sesión de fotos –fotos, sí, yo, con este careto–, y el domingo es la gala de los premios Magnus, que tengo la novela nominada, bueno, ya sabes –quién me lo iba a decir hace seis meses, que nadie la conocía, nadie me hacía puñetero caso–… No vayas a pensar ahora que no quiero quedar contigo, es que lo tengo todo lleno, ya lo ves; tu blog de libros me encanta, es muy mono, ¿cómo se llamaba? ¿”Charlando con escritoras”? ¿”Un café con escritoras”? ¿”Escritoras y un café?” , ¿”El rincón de las escritoras y el café”?…


Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona cuando la actriz no lo plantea como una agresión frontal, sino como una cortesía afilada. Sofía no grita, no insulta, no se descompone: disfruta. Lo interesante es ver cómo esa amabilidad exagerada va revelando, frase a frase, una vieja herida y una pequeña venganza perfectamente controlada.

La pieza se sostiene sobre un contraste muy claro: la voz parece encantadora, pero el contenido está lleno de pullas, recuerdos y superioridad recién conquistada. Ahí está el placer del texto. La actriz tiene que hacer convivir entusiasmo aparente y resentimiento real sin que una cosa anule la otra.

Además, este monólogo permite trabajar ritmo oral, precisión irónica y un subtexto muy reconocible. No necesita grandes explosiones: necesita inteligencia, control y placer en el detalle.

  • Permite trabajar ironía sin caer en la caricatura.
  • Da mucho juego a la sonrisa verbal y al veneno elegante.
  • Funciona muy bien para mostrar control, presencia y matiz.
  • Tiene un remate final muy eficaz si se administra con sutileza.

Trabajar el texto

Conviene empezar desde una alegría aparentemente sincera. Si desde la primera frase ya se nota demasiado la mala leche, el monólogo pierde finura. Lo mejor es que el veneno vaya apareciendo poco a poco, envuelto en entusiasmo, naturalidad y detalles aparentemente inocentes.

La agenda no debe decirse como una lista muerta. Cada entrada tiene una pequeña función dramática: mostrar éxito, mostrar movimiento, mostrar que ahora Sofía importa. No está informando de horarios: está construyendo, delante de la otra persona, la imagen de una vida que por fin despega.

También conviene afinar mucho el tono con que recuerda el pasado reciente. Ese “nadie la conocía, nadie me hacía puñetero caso” no es solo información: es la grieta emocional que alimenta toda la escena. Si eso no aparece, el texto se queda en simple exhibición de agenda ocupada.

El final gana mucho cuando no se subraya de más. La confusión fingida con el nombre del blog tiene que sonar casi ligera, casi distraída. Ahí está el verdadero portazo: no en levantar la voz, sino en demostrar que ahora ella puede permitirse olvidar a quien antes la ignoró.

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Ver mundo — otra pieza apropiada para trabajar revancha elegante, memoria afectiva y una superioridad conquistada a destiempo
El héroe del metro — comparte sonrisa verbal, control del relato y un personaje que esconde más de lo que parece
No hay problema — muy útil para explorar lenguaje cotidiano, sutileza y una verdad que se filtra sin grandes estallidos
Primeras impresiones — otra buena opción para mostrar oralidad rápida, simpatía aparente y segundas intenciones

Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.

Además…

Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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