El blog de Marc Egea

Primeras impresiones

Cómico naturalista · Duración aproximada: 1:40–2:00 min · Edad: 20-40 años

Primeras impresiones

En una entrevista de trabajo, una candidata demasiado habladora convierte su encanto espontáneo en una pequeña exhibición de intuición, torpeza y seducción social.


Texto del monólogo

Leticia es muy habladora. Demasiado. Está en una entrevista de trabajo para ver si se puede incorporar como camarera en un bar de copas.

Leticia: ¿Ricardo? Uh, Ricardo… Claro que sé quién es. Lo conocí en Playamar —no he vuelto a ir a Playamar, por cierto, y mira que me dio fuerte con Playamar al principio; la primera vez que fui, me encantó: las playas de arena fina, el agua cristalina, los bares… me enamoró, ¿verdad que es bonito Playamar?; luego seguí yendo y, tal como iba, ya, mmm (ya no le gusta tanto)… un día, me atracaron cuando paseaba por la calle, en Playamar, y no he vuelto a ir nunca más—. ¿Ricardo, me decías? Pues claro que sé quién es Ricardo. Qué casualidad. Ricardo. Acabó mal, ¿no? Mira, te voy a decir algo. Cuando lo vi por primera vez, me enamoró —así como te lo digo—, me enamoró. Qué carácter, qué personalidad. Es de esas personas que desprenden carisma, que podrían arrastrarte hasta el fin del mundo. Cuando lo vi por segunda vez, ya no fue para tanto. Cuando le vi por tercera vez pensé: “Pues vaya un tío más imbécil”, ¿verdad? En fin… La gente es imprevisible, la vida es imprevisible. Ahora no sé si estoy hablando demasiado. Es que, ¿sabes qué pasa?: Inspiras confianza. Sí. Eres de esas personas que en el primer minuto parece un viejo amigo, ¿sabes? Tienes un carácter, una personalidad… (le encanta) ¿no te lo habían dicho nunca? (Mira a su alrededor) Y este bar también me ha encantado, no lo conocía pero, me encanta, me veo trabajando aquí muchos años. (Termina) Bueno, pues nada. Si estás interesado en mí, soy una buena camarera, (señala el currículum) ahí tienes mi teléfono (sonríe)


Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona cuando la actriz no lo convierte en una simple charlatana simpática, sino en alguien que piensa y se expone demasiado deprisa. Leticia no habla por hablar: salta de idea en idea porque su entusiasmo, su inseguridad y su necesidad de caer bien van por delante de cualquier filtro.

La fuerza del texto está en cómo el personaje se retrata sola. Quiere parecer cercana, espontánea y confiable, y precisamente por eso deja ver más de la cuenta. Esa mezcla de encanto y torpeza es lo que vuelve la escena muy útil para casting: la actriz puede mostrar ligereza, verdad y una comicidad muy humana.

Además, el monólogo tiene un subtexto claro: Leticia está haciendo una entrevista de trabajo, pero también está leyendo al interlocutor, seduciéndolo socialmente y poniéndose a prueba. No conviene perder ese objetivo práctico mientras el discurso se dispersa.

  • Permite trabajar oralidad rápida y natural.
  • Da juego a la simpatía que se vuelve imprudencia.
  • Funciona bien para mostrar carisma, escucha y ritmo.
  • Tiene una ligereza muy agradecida si no se fuerza la comicidad.

Quiere dar buena impresión y acaba revelándose entera.

Trabajar el texto

Conviene empezar desde la situación concreta de entrevista. Leticia no está monologando en abstracto: responde a una pregunta, intenta agradar y busca trabajo. Si la actriz tiene eso presente, el discurso gana dirección y no se convierte en una simple sucesión de ocurrencias.

También ayuda mucho respetar la lógica asociativa del personaje. Va de Ricardo a Playamar, de Playamar al atraco, del atraco a las primeras impresiones, y de ahí al entrevistador. Ese aparente desorden tiene vida propia. No conviene ordenarlo demasiado ni decirlo con excesiva intención de remate.

La simpatía de Leticia no debe ser impostada. Lo interesante es que realmente parece confiar enseguida, entusiasmarse enseguida y entregarse enseguida. Esa apertura casi infantil es la que vuelve el personaje tan reconocible y tan vulnerable a la vez.

El final funciona mejor si no se cierra como un chiste, sino como una candidatura real. Después de todo lo que ha dicho, vuelve con naturalidad al objetivo: “soy una buena camarera”. Ahí está el encanto del texto: la sensación de que, pese a todo, quizá sí la contratarías.

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El héroe del metro — otra pieza útil para trabajar simpatía aparente, subtexto y una verdad que se escapa sin querer
No hay problema — comparte oralidad viva, contradicción afectiva y una protagonista que se define mientras habla
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Paciente cero — otra buena opción para mostrar capacidad narrativa, naturalidad y presencia en un relato que no deja de crecer

Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.

Además…

Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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