
PARA ACTRIZ
Me casé
Eva cuenta las vacaciones en Las Vegas como una aventura divertidísima. A su madre le interesa especialmente una parte de la historia.
Comedia
Una hija cuenta a su madre cómo acabó casándose en Las Vegas
Edad
Personaje adulto recién casado; admite distintas edades, manteniendo el vínculo de hija con su madre.
Duración
2:15 min – 3:30 min, aproximadamente.
Duración orientativa estimada, con margen para las voces recordadas y las respuestas o silencios de la madre.
Qué puedes trabajar con este monólogo
Relato y voces
Alternar la aventura recordada con la conversación presente.
Escucha y reacción
Registrar las objeciones de la madre hasta el silencio final.
Situación
Eva acaba de volver del viaje y su madre ya ha oído que se ha casado. Antes de confirmar la noticia, Eva recorre el casino, el premio y la limusina que condujeron a la boda.
El monólogo
Eva: ¿Que me he casado, mami? ¿Quién te ha dicho eso? A ver, voy por orden. El viaje muy bien, todo muy bonito, Los Ángeles, San Francisco.. ahora, lo mejor, Las Vegas. Una locura, Las Vegas. Pues eso que la segunda noche, salimos del casino, fuimos a dar una vuelta en limusina y… Sí, mami, en limusina, es que ganamos en el casino. Gané yo. Pedro jugó a todo —a la ruleta, a las cartas, a todo— y no ganó nada y yo dije “Déjame a mí”, metí una moneda en una de esas máquina tragaperras, le di a la palanca —como en las películas, zas, zas— y, joder, se encendió una luz roja, sonó una alarma, como si fuera una sirena de la policía y empezó a caer dinero —no he dicho joder, mami, he dicho jolín…—. “Ostras”. Pensé: “Ostras, me la he cargado, qué he hecho”. Pero no. Era el premio gordo, mira tú. No habíamos recogido todo el dinero que ya teníamos a cuatro tíos ofreciéndonos todos los lujos que te puedes imaginar: espectáculos, ropa cara, suites, limusinas, cenas de lujo, de todo. Elegimos una limusina —rosa— y nos fuimos a dar una vuelta, como estrellas del rap. Champán, caviar, de todo. Y en estas que vimos una capilla, en una calle perdida, con luces de neón y eso, y Pedro me dice “¿Qué…? ¿Entramos?” Yo me acordé de ti —pensé: con lo le gustan a mi madre las bodas tradicionales, verdad, de blanco y todo eso— pero oye, entramos. Nos casamos. Y salimos. Nos casó Elvis Presley, mami. El testigo fue una señora gorda que pasaba por la calle. La invitamos a caviar —qué contenta se puso—. Y luego nos fuimos a dormir.
Pues sí, es verdad, me casé. ¿Quién te lo ha dicho? Cómo vuelan las noticias —si acabo de llegar—. Pero no te importa, ¿verdad, mamá? No te importa… ¿verdad?…. ¿Mami?…
(Sí le importa. Mucho)
Claves escénicas
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¿Quién hay detrás de estos monólogos?
Marc Egea, dramaturgo
Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

