Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

La forastera

Julia espera conocer a su hija. Mientras imagina el encuentro, empieza a medir la distancia entre la vida de Marta y la suya.

Drama

Una madre habla con una desconocida mientras espera en llegadas

Edad

Julia tiene cuarenta y tantos años. El texto indica que aparenta más por las adicciones que han marcado su vida.

Duración

4:00 min – 5:45 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para los recuerdos, las hipótesis sobre la boda y la salida final.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Revelación progresiva

Dejar que lo que Julia cuenta cambie nuestra comprensión de la espera.

Situación

Marta ha buscado a Julia para conocerla: se separaron cuando nació y no han vuelto a verse. Julia espera su llegada e intenta imaginar qué lugar podría ocupar ahora en la vida de su hija.

Julia está en la terminal de llegadas de un aeropuerto con un cartel en el que pone: “Marta”.

Julia: (a una mujer que está a su lado) Yo también estoy esperando a mi hija. Viene en ese avión —gracias por dejarme el sitio, cuánta gente, ahí detrás no se ve nada, gracias—… Yo también estoy esperando a mi hija. Viene en ese avión. No la he visto nunca. Bueno, cuando nació, claro. Y ahí nos separamos. Me ha enviado alguna foto —me las envió la semana pasada—, pero no estoy segura de reconocerla cuando salga por ahí, cambiamos tanto al natural. Yo no he sabido qué foto enviarle… no me gustan las fotos y… Soy de otra generación. Antes no teníamos tantas facilidades de comunicación. Antes, un hombre te decía: “Voy a por tabaco” y no lo volvías a ver. Su padre hizo eso, fue a por tabaco cuando me quedé embarazada de ella. Me dijo: «No tardaré». Y no lo volví a ver. Eran otros tiempos. Ha sido ella que ha querido conocerme. Me buscó. Es la edad, supongo, quiere poner en orden su vida. Tiene un novio muy guapo, en una de las fotos se la ve con él. Creo que me ha perdonado. No es que yo hiciera nada malo, hice lo que tenía que hacer en aquel momento, lo que habría hecho cualquier buena madre: Ahora tiene un futuro. Es médico, ¿sabe?, en un hospital, qué responsabilidad, médico. Qué orgullosa estoy. Mi pequeña es médico. Son buena gente, los médicos. A mí me han curado, de mis adicciones… ya, por fin… creo. Su novio es arquitecto, y el padre de su novio es abogado, un abogado muy famoso. Gente de mucho dinero. Pero el dinero no lo es todo. Hay cosas más importantes que el dinero. En la foto se les ve muy juntos, él la toma así, por detrás —dándole cariño—, y ella le mira y se sonríen. Apuesto a que se casarán algún día. Se les ve enamorados. Quizá viene a decirme que se casa. Sí (pensando), será eso. Se casan. Y tendrán hijos. Y los verán crecer… Eso es lo que hacen unos padres, ¿no? Ver crecer a sus hijos.

Y supongo (pensando) que querrá que vaya a la boda, ¿no cree? —si no, para qué venirme a conocer…— Una boda… Conoceré a su familia política y a su familia real. ¡No familia de la realeza!, familia… real. La que la vio crecer.

Pone 11:30h, ¿verdad?, Ahí pone “Llegada, 11:30h” –es que no veo muy bien, gracias–. Me da tiempo. Salgo a fumar un rato. Se me ha acabado el tabaco, vaya, voy a comprar… No. No me guarde el sitio, ahora vuelvo, no me guarde el sitio, gracias…

(No vuelve)

Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

La repetición inicial busca hacer reconocible una situación que no lo es.

«También estoy esperando a mi hija» la acerca a la mujer de al lado. Enseguida sabemos que Julia no ha visto a Marta desde su nacimiento. La conversación puede avanzar entre el deseo de compartir y la dificultad de explicar esa diferencia.

La boda pertenece a la imaginación de Julia.

Las fotografías le permiten proyectar matrimonio, hijos y una invitación. Nada confirma que Marta viaje para anunciar una boda. Importa que esa posibilidad vaya tomando consistencia para Julia mientras la cuenta.

La familia que la vio crecer señala una ausencia concreta.

Julia corrige el sentido de «familia real» y nombra lo que ella no vivió. No hace falta añadir documentos de adopción ni una historia familiar que el monólogo no proporciona.

La salida repite el motivo del tabaco, pero el final es una acción.

Antes cuenta que el padre salió a comprar tabaco y no volvió. Al terminar, ella anuncia algo semejante y la acotación confirma que no regresa. El texto no fija un diagnóstico ni un único motivo de esa retirada.

Para explorar la escena

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Separar recuerdos, noticias recibidas e hipótesis.

Marca esas tres procedencias en una copia de trabajo. Ensaya manteniendo sus diferencias: Julia puede entusiasmarse con una hipótesis sin convertirla en una información que realmente ha recibido.

Llegar a la salida sin anunciarla desde el principio.

Prueba sostener el deseo de conocer a Marta durante la conversación y deja que las dificultades aparezcan al hablar. Conserva el cartel y la salida indicados; explora en qué momento surge la decisión de irse, sin añadir diálogo.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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