Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

Nosotras no éramos así

Julia enumera los motivos por los que no deja salir a su hija. Busca en una amiga la confirmación de que ellas nunca fueron así.

Comedia

Una madre se desahoga con una amiga sobre su hija menor de doce años

Edad

Madre de una hija que aún no tiene doce años; admite distintas edades adultas compatibles con ese vínculo.

Duración

2:30 min – 3:45 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para las voces recordadas y la reacción a la respuesta final de la amiga.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Relato y voces

Hacer presentes las discusiones con la hija dentro de una charla entre amigas.

Ritmo y repetición

Acumular salidas, piercing, ropa y uniforme como motivos distintos de queja.

Situación

Julia cuenta a una amiga las discusiones con su hija por las salidas, un piercing y la ropa. Espera que su recuerdo común confirme que ellas se comportaban de otra manera.

Julia: Me dice: “Soy la única a la que no dejan ir”. Y yo le dije: “Me da igual. No tienes edad para salir”. Yo alucino con las otras madres. O sea, que las niñas se les van de discotecas y les da igual. Y no es que salgan por la tarde, el viernes, no, es que salen por la tarde… y siguen por la noche, oye, y vuelven vete a saber a qué hora. Y ya están empezando a salir los sábados, ¿tú crees? Tía, no tiene ni doce años. Yo alucino. Ya la tengo cabreada desde lo del piercing. Tía, ¡un piercing! Que las demás se han puesto uno. ¡Y a mí qué! Que no se ve, que no se ve, que es en el ombligo. Que todas llevan uno. ¡Y a mí qué! ¿Y si las demás se tiran por un puente, tú te tiras? Y me dijo que sí. ¿Cómo voy a dejarla salir? Y las peleas que tengo con la ropa. Entre semana aún, que me lleva el uniforme del colegio, pero los fines de semana no te cuento… Dice que quiero fastidiarla, que solo pienso en fastidiarla. Que estoy contra ella. Como si esto fuera una guerra. “Que no estoy contra ti”. Aquí no hay dos bandos. Aquí solo hay sentido común. Bueno, lo que descubrí del uniforme —no te lo he dicho—…: las vi el otro día, todas allí juntitas, y ¿sabes lo que hacen? Se suben la falda del uniforme hasta aquí —cuando salen de clase—. Se la arremangan, le dan vueltas aquí en la cintura y la dejan cortita como una mini falda. Parecen las niñas esas de los mangas japoneses… Que no, que no, ya me puede venir con el cuento de que los padres de las otras son más enrollados. Pero, qué es esto. ¿Hemos perdido el norte? Nosotras no éramos así, nosotras no éramos así, ¿verdad?… ¿Cómo?… (La amiga le está diciendo “Sí” con la cabeza: “Nosotras sí éramos así”) ¿Tú de qué lado estás?

Claves escénicas

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Julia busca una aliada, no solo una oyente.

Los «tía», las preguntas y los ejemplos intentan construir acuerdo. Mantener esa necesidad permite que la reacción final de la amiga tenga efecto, aunque Julia se sienta segura mientras habla.

Las voces de madre e hija forman pequeñas disputas recordadas.

Permiso, piercing y ropa contienen réplicas y objeciones. La actriz puede diferenciarlas sin presentar a la hija como una caricatura ni convertir cada cita en una escena independiente.

La comparación con las otras madres alimenta la discusión.

Julia cuestiona los permisos ajenos y rechaza que la hija use a las demás como argumento. Esa tensión permite observar cómo cambia el valor de compararse según quién lo haga.

La última pregunta contradice su rechazo a los bandos.

Había afirmado que solo existe sentido común; al recibir una memoria distinta, pregunta de qué lado está su amiga. El texto confirma esa contradicción, no que todas sus preocupaciones sean necesariamente infundadas.

Para explorar la escena

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Distinguir tres destinatarias sin perder la charla presente.

Separa a la amiga real, la hija citada y las otras madres evocadas. Ensaya volviendo a la amiga después de cada episodio para comprobar qué acuerdo buscas de ella.

Llegar al final creyendo en la memoria que invocas.

Haz una pasada confiando en que la amiga confirmará tu versión. Respeta su respuesta afirmativa sobre que sí eran así y observa qué cambia en la última pregunta, sin anticipar el desacuerdo.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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