Cómico satírico · Duración aproximada: 2:05–2:30 min · Edad: 25-35 años
Entrevista a una actriz
En una entrevista promocional, una actriz defiende su supuesta madurez artística y su conciencia social. Pero cuanto más se explica, más se delata.
Texto del monólogo
Susana: Sí, todas aquellas películas quedaron atrás, aquella cabecita loca quedó atrás. No reniego de aquellas películas, qué va. Fueron buenas películas para adolescentes pero, ya digo… para adolescentes, ¿entiende? Entretenimiento, Palomitas. Ahora mi carrera ha dado un giro. Estoy en la madurez. Ahora preparo a conciencia los papeles. Papeles serios. Me sumerjo en los personajes, en sus circunstancias. Estudio a fondo todo lo que tiene que ver con ellos. Para hacer de Jenny, la prostituta de “Camino de rendición”, estuve tres meses frecuentando el parque de la Libertad, por la noche. Me vestía como una Jenny de verdad y pasaba horas allí. Fue impresionante. Luego, en el rodaje, cuando decían ‘¡acción!’ para mí era como si dijeran ‘¡Sigue’. Fue… ¡tan real para mí! Aún me escribo mails con algunas de las chicas del parque. Esta nueva etapa de mi vida me está sirviendo para tomar conciencia sobre muchas cosas: la problemática de la prostitución, por ejemplo. Ahora lo veo todo de otra manera. Me está ayudando a crecer como persona. Estoy ganando… conciencia social. Profundidad. Si Unicef me lo propusiera, no dudaría en hacerme embajadora de buena voluntad. Desde hace un tiempo elijo las películas con mucho cuidado. Leo muchos guiones. Tendría que ver la cantidad de porquería que me llega. Y hay que seleccionar. De entrada no descarto nada, lo leo todo, porque puede que se esconda una pequeña joya en una montaña de… guiones. Y fue el caso de esta película. Tenía en casa una montaña de guiones. Los leí todos; y el último, éste —tal como lo digo—. Bueno, la película no es maravillosa, el guión tiene algunos fallos, pero lo compensa el personaje de Eileen. La primera mujer en el corredor de la muerte. Bueno, no la primera, pero sí la más importante. La pena de muerte parece cosa de hombres, verdad. Pues, no lo es. También hay mujeres en el corredor de la muerte. ¿Cuánto rato ha pensado en ello? Yo, nunca. Y ahora, desde hace unos meses, estoy sumergida. He tomado conciencia, mucha conciencia. La pena de muerte es, es terrible. Había querido hablar con Eileen, la Eileen autentica —porque esta historia está basada en hechos reales— pero cuando fui a hablar con ella no pude hacerlo porque… ya estaba muerta. La habían ejecutado. Es terrible la pena de muerte… (abatida) Tuve que interpretar el personaje sin referencias. Aun así, creo que lo hice bastante bien.

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona por contraste entre la solemnidad del discurso y la ligereza real del personaje. Susana cree estar construyendo una imagen de actriz seria, madura y comprometida, pero el texto va dejando a la vista, sin que ella lo perciba, una mezcla de ingenuidad, autoimportancia y narcisismo bastante cómica.
La pieza gana mucho cuando no se interpreta desde la parodia exterior. Lo interesante no es burlarse del personaje, sino dejar que ella se tome completamente en serio. Cuanto más convencida esté Susana de su profundidad, más visible se vuelve la distancia entre lo que pretende proyectar y lo que realmente proyecta.
Además, el monólogo tiene una estructura muy agradecida: arranca como una entrevista cultural reconocible, se expande en anécdotas supuestamente reveladoras y termina en una caída pequeña pero decisiva. Esa última frase no cierra una broma: retrata por completo al personaje.
- La comicidad debe salir de la convicción de Susana, no del subrayado irónico.
- El discurso necesita ritmo verbal vivo, como de entrevista real.
- La deriva hacia la autocelebración debe crecer poco a poco.
- El momento (abatida) funciona mejor si cae con una verdad casi absurda, no exagerada.
Quiere parecer profunda; lo que revela es su vanidad.
Trabajar el texto
Lo primero es fijar muy bien la situación de entrevista. Susana está hablando para ser vista, aprobada y admirada. No es una confesión íntima. Hay un interlocutor profesional delante, quizá una cámara, quizá una periodista, y eso da al texto una energía de autopresentación muy concreta que la actriz debe sostener.
Conviene trabajar la oralidad como pensamiento que se organiza mientras habla. Hay repeticiones, rectificaciones, énfasis y desarrollos innecesarios que no deben sonar escritos, sino perfectamente espontáneos. Susana se escucha a sí misma con placer. Esa autocomplacencia verbal es parte central de la escena.
También es importante no precipitar el juicio sobre el personaje. Si la actriz la condena demasiado pronto, el monólogo se vuelve plano. Es mejor dejar que Susana tenga encanto, entusiasmo y hasta cierta ternura en su esfuerzo por parecer “importante”. Así el retrato resulta más rico y más humano.
El final debe asentarse con limpieza. Cuando dice que no pudo hablar con la auténtica Eileen porque ya estaba muerta, y remata con “Aun así, creo que lo hice bastante bien”, no hace falta añadir nada. Ahí se concentra toda la contradicción del personaje. La actriz sólo tiene que dejarla vivir.
Otros monólogos que pueden interesarte
• Concursante solidaria — otra pieza donde un discurso aparentemente noble o serio deja ver un fondo mucho más interesado y contradictorio.
• Fijaciones — comparte el mecanismo de delatarse a sí misma mientras habla con total seguridad.
• Me casé — útil para trabajar brillo verbal, necesidad de aprobación y un personaje que se construye mientras cuenta.
• ¿Tiene hijos? — otra voz muy eficaz para mostrar oralidad natural, torpeza reveladora y cambios internos durante el discurso.
Sobre este monólogo
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.
Además…
Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
