El blog de Marc Egea

Le defenderé con éxito

Dramático feroz · Duración aproximada: 2:40–3:00 min · Edad: 40–55 años

Le defenderé con éxito

Un monólogo de alta tensión moral en el que un abogado convierte su odio hacia el acusado en el verdadero motor de su defensa.


Texto del monólogo

MAXWELL: Buenas tardes, mi nombre es Maxwell. Soy su abogado. Creo que ya lo sabe: el fiscal ha solicitado contra usted la pena capital. Lo máximo que puede obtenerse, a la vista de los hechos, es una cadena perpetua. La fiscalía no acepta tratos, así que, para conseguir esa cadena perpetua, habrá que pelearla en el tribunal. Y le soy sincero: las posibilidades de éxito son escasas.

Tiene que saber que yo no soy el primer abogado que le asignan. Antes de que me eligieran a mí, nombraron a otro abogado de oficio. Rechazó el caso. Luego le asignaron otro, y otro y otro… Solo yo he querido asumir su defensa. Los crímenes por los que se le acusa –debe saberlo- han causado una alarma social sin precedentes en este Estado. En el país entero, diría yo.

También quiero que sepa que le odio. Le odio profundamente por lo que ha hecho. Para mí, es usted el ser más despreciable de la tierra. Si quiere, puede recusarme, pero sepa que, entonces, tendrá que comparecer en el juicio sin abogado. Y las posibilidades de éxito, en esas circunstancias, se reducen a cero.

Estoy casado desde hace diez años con mi mujer, Linda. Tengo dos hijos. El mayor se llama Martin y el pequeño, Peter. Martin es muy bueno jugando a beisbol. A Peter le encanta tocar el piano, y lo toca muy bien. Son dos niños maravillosos. Tienen siete y cinco años. Las mismas edades exactas que tenían Andrew y Steve, los niños que usted… (no termina la frase)

Si dentro de un año usted es ejecutado en la silla eléctrica, su muerte proporcionará un ligero alivio a los padres y madres de este Estado. Ligero. Y a usted lo aliviará completamente. Y yo no quiero concederle ese triunfo. Deseo que usted se pudra en la cárcel el resto de su vida, que sufra lentamente la miseria de ese oscuro laberinto tóxico sin final que es la penitenciaría del Estado. La muerte sería una salida inmerecida. No me impida ayudarle. Haré todo lo posible para ganar este juicio.


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona porque empieza como una comparecencia profesional muy clara. Maxwell parece limitarse a exponer la situación procesal de su cliente con la frialdad esperable de un abogado de oficio. Ese arranque administrativo y sobrio coloca al espectador en un terreno reconocible.

La fuerza está en la inversión moral del discurso. Maxwell no defiende al acusado a pesar de odiarlo, sino precisamente desde ese odio. No quiere salvarlo por compasión ni por deber abstracto, sino impedirle una salida demasiado rápida. Eso convierte el texto en algo muy poco habitual: una defensa construida como castigo.

  • Permite trabajar autoridad verbal con enorme intensidad contenida.
  • Da juego para mezclar lucidez profesional y herida personal.
  • Funciona muy bien en actores con peso escénico y control del tono.
  • Deja una impresión de dureza, gravedad y gran potencia moral.

A veces la verdadera condena no consiste en morir, sino en seguir vivo sin escapatoria.

Trabajar el texto

No conviene empezar desde la rabia abierta. Lo interesante es que Maxwell entre como un profesional correcto, incluso seco, que parece limitarse a informar. Si el actor muestra demasiado pronto la herida personal, el monólogo pierde el efecto de revelación progresiva.

La frase “También quiero que sepa que le odio” debe caer limpia. No necesita explosión. Cuanto más directa y menos teatralizada sea, más inquieta. A partir de ahí el actor puede dejar que el discurso gane peso emocional, pero sin perder nunca del todo el control.

El momento de los hijos es decisivo. No se trata de convertirlo en desahogo sentimental, sino en una grieta que deja ver por qué este caso atraviesa tan profundamente a Maxwell. La frase interrumpida debe sostenerse como un borde real que el personaje no quiere o no puede cruzar del todo.

El final funciona mejor si se dice con convicción serena. Maxwell no amenaza ni se descompone: formula una condena íntima y razonada. Esa calma es lo que vuelve el cierre especialmente duro.

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Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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