Un monólogo para casting de Marc Egea: un actor ensaya en el escenario

PARA ACTOR

No puedo hacer nada

Roberto asegura que no despedirá a nadie para readmitir a Andrés. Al terminar, le indica con quién puede hablar y promete quedarse mirando.

Drama

Un responsable de empresa recibe a un antiguo trabajador que quiere volver

Edad

Personaje adulto con responsabilidad y experiencia laboral; admite distintas edades de interpretación.

Duración

2:45 min – 4:00 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para señalar a Javier, cambiar el valor de los reproches y formular la respuesta final.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Doble lectura

Negar una intervención mientras se permite que otro actúe.

Argumentación

Combinar principios declarados, resultados comerciales y conveniencia.

Situación

Andrés dejó la empresa de Roberto por la competencia, que ha quebrado un año después. Vuelve a pedir una oportunidad, pero su puesto lo ocupa Javier y Roberto dice que no puede hacer nada.

ROBERTO: Te fuiste de esta empresa por tu propia voluntad. Te marchaste por dinero, ni más ni menos que a la competencia, a la todopoderosa competencia. Fue un golpe duro para nosotros. Quién iba a pensar que un año después tu nueva empresa quebraría. ¿Sabes?, tuvimos que ocupar tu puesto. ¿Ves aquel hombre de allí, el de la camisa blanca? Se llama Javier. Es un buen tipo, trabaja bien. No es tan bueno como tú, pero trabaja bien. Hay que tener cojones para venir aquí, joder, Andrés. A ver si lo entiendo: ¿Te falta autoestima o tienes demasiada? Eres la última persona a la que esperaba ver. Nos ha ido bien sin ti, ¿sabes? ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? No hay plazas vacantes. Estamos completos. ¿Qué significa esto, que tengo que echar a alguien? ¿Tengo que despedir a Javier, así, por las buenas, porque el señorito ha vuelto? Sabes que nunca haría eso. Yo nunca haría esa clase de cosas, pero tú… sí. Tú eres de otra manera. Es ese carácter tuyo el que puso sobre mi mesa las mejores cifras de ventas en la historia de esta empresa durante 35 meses seguidos. Lo sé perfectamente. Y yo, que no soy como tú, te dejé hacer. Sin preguntar. Callando. Mirando. Y fíjate dónde nos ha llevado tu inercia: a ser el número uno. Somos líderes del sector, pudiste verlo estando en el otro barco. Pero, con tu perspicacia, estoy seguro de que pudiste ver también que nuestras cifras no son las de antes. Han bajado desde que te fuiste. Y eso al consejo de administración le gusta poco. Pero yo no puedo hacer nada, Andrés. Esta es mi respuesta: No puedo hacer nada. Ahí está Javier –el de la camisa blanca-. Puedes ir y hablar con él, si quieres. Cuéntale todo lo que me has dicho a mí, háblale de coraje, de ambición, dile lo que quieras. Yo no haré nada. Me sentaré aquí, callaré… miraré.

Claves escénicas

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El reproche inicial también mide el valor de Andrés.

Roberto recuerda la marcha y su impacto, pero admite que Javier no es tan bueno. Puede explorar resentimiento, admiración y necesidad sin escoger una sola emoción para todo el encuentro.

La diferencia moral se apoya en una colaboración anterior.

Afirma que nunca haría lo que Andrés sí hace, pero reconoce que antes lo dejó actuar sin preguntar. El argumento expone la distancia entre hacer algo y beneficiarse de ello.

Los resultados explican por qué el regreso importa.

Las ventas récord, la posición de liderazgo y el descenso posterior llevan la conversación a una necesidad actual. No es una simple exposición de datos: altera el peso de lo que parecía un rechazo.

Callar y mirar pasan del recuerdo a la propuesta presente.

Roberto envía a Andrés a hablar con Javier y vuelve a prometer inacción. El texto sugiere una vía para desplazar al sustituto, pero no especifica qué debe hacer Andrés ni muestra que Javier sea despedido.

Para explorar la escena

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Distinguir dónde reprochas, reconoces y abres una puerta.

Marca esos tres movimientos en una copia. Ensaya dejando que las cifras y la comparación con Javier cambien la acción, sin convertir todos los reproches en una ironía uniforme.

Comparar las dos formas de callar y mirar.

Trabaja el recuerdo de la conducta anterior y la promesa del final. Observa cómo una misma actitud puede presentarse primero como confesión y después como permiso, manteniendo la ambigüedad de lo que ocurrirá.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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