Un monólogo para casting de Marc Egea: un actor ensaya en el escenario

PARA ACTOR

Nada cambia

Todos celebran un premio de lotería menos el jefe. Juan Carlos asegura que nada ha cambiado y tiene un motivo que todavía no ha contado.

Comedia

Un empleado habla con su jefe mientras sus compañeros celebran

Edad

Personaje adulto en un entorno laboral; admite distintas edades de interpretación.

Duración

2:45 min – 4:00 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para observar la fiesta, formular las preguntas y revelar el olvido.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Revelación progresiva

Modificar el sentido de la lealtad declarada al aparecer un dato decisivo.

Situación

Los trabajadores de una empresa celebran que creen haber ganado la lotería. Juan Carlos ha dejado la fiesta y, tras unas palabras con su jefe en el despacho, insiste en que sigue considerándolo el mejor director posible.

JUAN CARLOS: …No, no tiene mérito, se lo habría dicho la semana pasada si me lo hubiera preguntado, señor, o hace una hora. ¿Le ha gustado oírlo? Se lo repito: No imagino un director mejor para esta empresa que usted. Para mí, nada cambia. Qué pasa, los otros… no han sido tan amables… (Mira por la ventana interior del despacho) Qué cambio. Natalia… pensaba que no se hablaba con nadie y, mírela, no calla; Romero, que no sonríe nunca… vaya carcajadas; y García, subido encima de la mesa, el tío… Y sólo hace una hora estaban todos con la vista pegada al teclado, como siempre…

¿Por qué este cambio? (Piensa) No es el alcohol. Están brindando con sidra -sí, con sidra, compré sidra, es lo único que había en la tienda-. Y me da a mí que tampoco es el premio, se lo digo yo, no es el premio. ¿Por qué este cambio, entonces? ¿O será que no han cambiado y solo están exteriorizando lo que llevan dentro, lo que siempre han llevado dentro? Es eso, sí… ¿Puedo hacerle una pregunta, señor -ya que parece que hoy todo el mundo se sincera-? ¿Qué le duele más, las cosas que les está oyendo decir de usted o que no le ofrecieran comprar ningún décimo de la lotería? No me conteste.

(Mira el reloj) Son las doce y aún no hemos hecho los pedidos de extranjero, ni las entradas de almacén, y falta pasar los albaranes… No, no, no, no tranquilo, ya me ocupo yo, no se levante. Nadie se va a ir de la empresa.

Verá como los convenzo. Parece que soy el único que sabe que no están bebiendo champán. Y supongo que tendré que ser yo quien les diga que… no les ha tocado la lotería. Qué despiste, verdad. ¿No lo sabía? No le miento, soy el encargado de la lotería este mes. Y… se me olvidó ir a comprarla. En fin… que nada cambia. Siempre he pensado que usted eran un buen jefe, el mejor jefe posible. ¿Quiere un poco de sidra, señor?

Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Juan Carlos sabe algo que los demás todavía ignoran.

Es el encargado de la lotería y olvidó comprarla. La información llega tarde al oyente, pero pertenece a su situación desde el comienzo; puede influir en cómo busca el respaldo del jefe sin señalar el secreto.

La ventana permite comprobar una transformación colectiva.

Natalia, Romero y García se comportan de otra manera. Las observaciones no son solo una lista: alimentan la pregunta sobre si han cambiado o han dejado de ocultar lo que piensan.

El consuelo también puede herir.

Juan Carlos pregunta qué le duele más al jefe y enseguida le pide que no conteste. La lealtad, la indiscreción y el intento de protegerse pueden coexistir; el texto no obliga a que cada frase sea una maniobra calculada.

La sidra y el trabajo pendiente preparan la vuelta a la realidad.

La bebida más modesta y los pedidos por hacer contrastan con la celebración. Cuando se revela el olvido, «nada cambia» adquiere un sentido literal y otro bastante más incómodo para la relación.

Para explorar la escena

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Ensayar sabiendo el olvido sin anunciarlo al público.

Haz una pasada buscando conservar la confianza del jefe y otra tratando de encontrar el momento menos malo para explicar lo ocurrido. Compara el recorrido completo, sin alterar el orden de la revelación.

Distinguir observación, pregunta y ofrecimiento.

Marca esos cambios de acción en una copia. Deja que la mirada por la ventana y al reloj modifiquen lo que dices, en lugar de añadir una misma inquietud a todas las frases.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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