Dramático irónico · Duración aproximada: 1:50–2:15 min · Edad: 25-50 años
Operación de nariz
Una mujer enumera el derrumbe completo de su vida para dejar claro que la nariz que quiere operarse es, quizá, lo único de sí misma que aún puede decidir cambiar.
Texto del monólogo
El doctor le acaba de recomendar a Diana que no se opere la nariz.
Diana: Oh, muy bien, ¿y esto me lo dices como cirujano o como hermano? Como cirujano, no creo: digo yo que no vas sugiriendo a todos tus clientes que eviten operarse —mal negocio—. Déjame que piense… Voy a pensar un voz alta: hace seis meses hubo reducción de plantilla en el trabajo y me echaron; con Javier ya no hay boda, lo pillé engañándome con otra, ya no hay Javier; la casa estaba a su nombre, así que tuve que marcharme yo, y lo único que pude encontrar de un día para otro fue un antro cochambroso en el extrarradio —sigo buscando—; por cierto, con Javier desaparecieron la mayoría de mis amistades —quién lo iba a decir—; el mes pasado me detectaron diabetes, maravillosa noticia; la semana pasada aparqué mal el coche y se lo llevó la grúa, aún no he ido a buscarlo; porque me paso los días enviando currículums, asistiendo a entrevistas de trabajo y tratando de encontrar un apartamento decente donde vivir, todo eso sin poder comer ya un maldito donut. ¿Qué te parece? ¿Sorprendido? Ah, la última: he descubierto que necesito seis meses para poder ver a mi hermano —y si lo consigo es porque se me ocurre la triquiñuela de pedir cita en su clínica estética para informarme sobre una posible operación de nariz—. Dices que, si me opero esta nariz tan mía, dejaré de ser yo… (suspira, segura). Oh sí, por favor, opere, doctor….

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona cuando la actriz no lo plantea como una simple queja, sino como una avalancha de realidad. Diana no está discutiendo una operación estética en abstracto: está poniendo sobre la mesa una vida que se ha desmoronado en varios frentes y que ya no se reconoce a sí misma en casi nada.
La fuerza del texto está en la acumulación. Cada desgracia añade peso, pero no como una lista mecánica, sino como peldaños de una misma caída. Lo interesante es que la nariz acaba convirtiéndose en mucho más que una nariz: es el único punto concreto sobre el que Diana todavía siente que puede actuar.
Es una pieza que combina ironía amarga, velocidad mental, vulnerabilidad y remate. Permite mostrar carácter sin renunciar al dolor, y eso la hace especialmente interesante.
- Permite trabajar acumulación emocional sin perder claridad.
- Da juego a la ironía mezclada con desesperación.
- Funciona bien para mostrar pensamiento vivo y herida reciente.
- Tiene un final fuerte si se evita el melodrama.
Quiere cambiarse la nariz porque siente que todo lo demás ya se lo han cambiado.
Trabajar el texto
Conviene empezar con una mezcla de incredulidad y filo. Diana no llega derrotada: llega todavía con energía para discutir, para pinchar, para marcar la contradicción entre el hermano y el cirujano. Ese arranque le da al texto una fuerza que luego hará más dolorosa la caída.
También ayuda mucho no decir las desgracias como inventario neutro. Cada una tiene un color distinto: despido, ruptura, vivienda, amistades, enfermedad, coche, soledad. La actriz puede dejar que cada golpe tenga un matiz propio sin romper el flujo rápido del discurso.
La relación con el interlocutor es decisiva. No habla a cualquiera: habla a su hermano, y eso da una capa adicional de abandono y reproche. El texto no solo cuenta un derrumbe exterior; también revela que incluso el vínculo familiar está dañado o distante.
El final pide mucha limpieza. “Oh sí, por favor, opere, doctor….” no necesita sonar histérico. Funciona mejor si aparece como una decisión casi serena, tomada desde un agotamiento lúcido. Ahí la actriz puede dejar una imagen potentísima sin subrayar de más.
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Sobre este monólogo
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.
Además…
Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
