Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

¡Me llamo Tokio!

Tokio quiere cambiarse el nombre para que dejen de confundirla con un personaje. Su manera de pedirlo acaba complicando la distinción.

Comedia

Una mujer solicita a un funcionario cambiar de nombre

Edad

Personaje adulto; admite distintas edades de interpretación.

Duración

1:30 min – 2:15 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para el pensamiento, la escalada de protesta y la espera ante el funcionario.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Progresión de presión

Pasar de explicar el origen del nombre a exigir una respuesta.

Doble lectura

Negar una imagen peligrosa mientras la reclamación se vuelve amenazadora.

Situación

Tokio explica a un funcionario que su nombre es anterior a la asociación televisiva que le hacen. Está harta de las bromas y quiere que ese motivo baste para cambiarlo.

Tokio: Me llamo Tokio. Y cuando comenzó esta historia YA me llamaba así. Mis padres me llamaron Tokio para… recordar el lugar en el que me concibieron: el hostal pensión Tokio, aquí en el centro —creo que todavía existe—. Querían ir a la Pensión Albergue de las Religiosas Ursulinas Católicas pero no quedaban habitaciones aquel día. Menos mal. ¿Imagina el nombre que me habría quedado? Aunque… (piensa) viéndolo ahora, no habría sido peor. A ningún creativo de la tele se habría ocurrido llamar a alguien Religiosa Ursulina Católica. Cada vez que digo mi nombre —Tokio—… puede suponerlo, la broma fácil —“Recuerdos a Nairobi”, “Saludos al Profesor”, jiji, jaja…— hay hasta quien cree que soy peligrosa como la Tokio esa de papel. ¡Y no! ¡Yo no soy como esa Tokio! ¡Yo me llamo Tokio! ¡Me llamo Tokio! ¡Y la farsante ésa, no! ¡Ya estoy harta! Apunte eso: ¡Harta! Quiero cambiar de nombre porque estoy harta. Es un motivo suficiente, verdad, señor(el funcionario no sabe qué responder) ¿Verdad? (amenazadora)

Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

El origen del nombre busca legitimar una identidad propia.

Tokio insiste en que ya se llamaba así. La anécdota de la pensión y la alternativa que no ocurrió pueden dar ligereza al inicio sin eliminar su necesidad de ser tomada en serio.

La queja va dejando de ser una explicación.

Las bromas recordadas conducen a repetir el nombre y a dictar «harta». Distinguir esos escalones permite que la amenaza final tenga recorrido, en lugar de empezar en el máximo volumen.

El funcionario no ofrece la respuesta que Tokio necesita.

Su falta de respuesta precede a la indicación amenazadora. El final deja oír la contradicción con su rechazo a parecer peligrosa, sin necesidad de añadir una agresión.

Para explorar la escena

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Graduar la exigencia por lo que pides del funcionario.

Ensaya pasando de que entienda a que registre y confirme. Cambia la acción antes que el volumen y conserva la amenaza indicada al final.

Dar funciones distintas a las repeticiones del nombre.

Prueba presentar, corregir y reclamar. Observa cómo la misma palabra deja de funcionar como un dato y se vuelve una exigencia.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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