Monólogo para casting · Actriz

La amiga de la actriz

Duración50 sg – 1:20 min Edad25–60 años TonoCómico satírico · Realista emocional TrabajaRitmo verbal · Confrontación · Ironía

Gratis · sin pedir permiso · para casting, reel o clase

Sinopsis

Una dependienta estalla contra esa admiración automática hacia la actriz y reivindica, con furia y humor, el mérito invisible de su propio trabajo.

el monólogo

Ángela: En mi trabajo, cuando viene un cliente, tengo que decir: “Hola qué tal, cómo está ¿puedo ayudarle en algo?, si necesita cualquier cosa por favor no dude en decirlo, estoy aquí para ayudarle, gracias”. Te suelen responder con exigencias, caprichos, impertinencias, o peor, pasando de largo sin hacerte ni caso. Esto, a las nueve de la mañana. A las diez, a las once, a las doce, lo mismo: “Hola qué tal, cómo está, ¿puedo ayudarle en algo?, si necesita cualquier cosa por favor no dude en decirlo, estoy aquí para ayudarle, gracias”. De todo: pesados, idiotas, maleducados… Por la tarde, igual. Hasta las nueve. Y luego dicen que los actores y actrices sois como una especie de superhéroe porque representáis la misma obra de teatro todos los días de la semana —¡mentira, el lunes y el martes no!—. “Es que si un día no están al cien por cien tienen que actuar de todos modos”, “O si les duele la cabeza”, “O el dedo gordo del pie” ¡Ohhh! “Tienen que hacerlo siempre igual de bien porque el público siempre es nuevo y merece la mejor actuación” ¡Ohhh! ¡Qué durooo! ¡Hostia putataaaaaaaa! ¡Eso no tiene mérito! ¡Mira! (angelical) “Hola qué tal, cómo está ¿puedo ayudarle en algo?, si necesita cualquier cosa por favor no dude en decirlo, estoy aquí para ayudarle, gracias”.

Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona cuando la actriz no lo plantea como una simple queja, sino como una acumulación real de cansancio, agravio y lucidez. Ángela no está filosofando sobre el teatro: está explotando porque siente que nadie ve el esfuerzo repetitivo, agotador y poco agradecido de su propio trabajo.

La pieza tiene fuerza si se sostiene sobre la comparación concreta entre dos rutinas. Por un lado, la liturgia agotadora de atender clientes durante horas. Por otro, la idealización casi mística del trabajo actoral. Ahí aparece el humor, pero también una verdad bastante incómoda: el prestigio social no siempre coincide con el esfuerzo real.

Es un texto permite mostrar ritmo oral, ironía, estallido y remate. No necesita gran construcción externa: necesita verdad, velocidad bien administrada y un cambio muy claro entre el enfado creciente y ese final “angelical” que remata toda la pieza.

  • Permite trabajar rabia con humor sin perder naturalidad.
  • Da juego a la oralidad cotidiana y al ritmo repetitivo.
  • Funciona bien para mostrar ironía, carácter y presencia.
  • Tiene un remate final muy agradecido si se dosifica bien la energía.

No estalla contra el teatro: estalla contra el prestigio mal repartido.

Trabajar el texto

Conviene empezar desde un lugar reconocible y no desde el grito. Ángela lleva muchas horas acumuladas encima, muchas frases repetidas, mucha frustración tragada. Si la actriz arranca ya desbordada, pierde el placer de ver cómo se va llenando el vaso hasta romperse.

La repetición del saludo comercial es clave. No debe sonar igual cada vez por pura mecánica, sino como una frase que el personaje ha dicho cientos de veces y que ahora, al recordarla, se convierte en prueba de cargo. Ahí está buena parte del ritmo de la pieza y de su potencia cómica.

También ayuda mucho no caricaturizar la crítica a actores y actrices. Ángela no está haciendo un sketch sobre gente del teatro: está defendiendo la dignidad de un trabajo invisible. Cuanto más serio sea ese fondo, mejor funcionará el humor del texto.

El final requiere precisión. Ese (angelical) no debe ser solo un chiste: es la demostración final. Después de toda la rabia, vuelve a ejecutar la frase con perfección profesional. Ahí el monólogo se redondea y la actriz puede dejar una imagen muy fuerte.

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Preguntas frecuentes

¿Este monólogo es gratis?

Sí. Todos los monólogos de esta web son gratuitos y de libre disposición. Puedes usarlos sin coste alguno.

¿Puedo usarlo en un casting sin pedir permiso?

Sí. No hace falta pedir permiso para utilizar este monólogo en audiciones, pruebas de acceso o castings.

¿Puedo grabarlo para mi videobook o redes sociales?

Sí. Puedes grabarlo para tu videobook o reel y subirlo a redes sociales, o emplearlo como herramienta de entrenamiento actoral.

¿Tengo que mencionar al autor?

No es obligatorio, pero se agradece. Si publicas un vídeo, puedes citar a Marc Egea o enlazar a esta web.

¿Es un monólogo original?

Sí. Es un texto original y poco conocido, escrito por Marc Egea para casting, lo que te permite construir una propuesta propia sin las comparaciones de un monólogo famoso.

Quién hay detrás de estos monólogos

Marc Egea, dramaturgo

Llevo más de 20 años escribiendo para el escenario, con textos representados en España y América Latina. Estos monólogos son solo una parte de mi trabajo: si buscas textos para montar, en mi catálogo encontrarás obras de teatro completas, adaptaciones de clásicos y piezas de microteatro.

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