Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

La amiga de la actriz

Ángela compara el mérito de actuar cada noche con el de atender clientes durante todo el día. Su demostración final no necesita escenario.

Comedia

Una trabajadora de atención al público habla con una actriz

Edad

Personaje adulto con experiencia atendiendo clientes; admite distintas edades de interpretación.

Duración

1:30 min – 2:15 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para los cambios entre queja, imitación y saludo angelical.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Ritmo y repetición

Transformar una fórmula de atención al cliente en la prueba final.

Argumentación

Defender una comparación desde la experiencia cotidiana.

Situación

Ángela explica a su interlocutora la cortesía que debe mantener en el trabajo y cuestiona el reconocimiento que recibe esa misma exigencia en la profesión teatral.

Ángela: En mi trabajo, cuando viene un cliente, tengo que decir: “Hola qué tal, cómo está ¿puedo ayudarle en algo?, si necesita cualquier cosa por favor no dude en decirlo, estoy aquí para ayudarle, gracias”. Te suelen responder con exigencias, caprichos, impertinencias, o peor, pasando de largo sin hacerte ni caso. Esto, a las nueve de la mañana. A las diez, a las once, a las doce, lo mismo: “Hola qué tal, cómo está, ¿puedo ayudarle en algo?, si necesita cualquier cosa por favor no dude en decirlo, estoy aquí para ayudarle, gracias”. De todo: pesados, idiotas, maleducados… Por la tarde, igual. Hasta las nueve. Y luego dicen que los actores y actrices sois como una especie de superhéroe porque representáis la misma obra de teatro todos los días de la semana —¡mentira, el lunes y el martes no!—. “Es que si un día no están al cien por cien tienen que actuar de todos modos”, “O si les duele la cabeza”, “O el dedo gordo del pie” ¡Ohhh! “Tienen que hacerlo siempre igual de bien porque el público siempre es nuevo y merece la mejor actuación” ¡Ohhh! ¡Qué durooo! ¡Hostia putataaaaaaaa! ¡Eso no tiene mérito! ¡Mira! (angelical) “Hola qué tal, cómo está ¿puedo ayudarle en algo?, si necesita cualquier cosa por favor no dude en decirlo, estoy aquí para ayudarle, gracias”.

Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

La fórmula amable aparece tres veces, pero no cumple siempre la misma función.

Primero presenta una obligación, después hace sentir la reiteración diaria y al final demuestra el dominio que Ángela reclama. Conservar esas diferencias evita que la repetición se vuelva un simple estribillo.

Ángela discute qué esfuerzo merece reconocimiento.

Su comparación nace de exigencias, caprichos e indiferencia que dice soportar. Se puede sostener la convicción de su argumento sin convertir las afirmaciones sobre horarios teatrales en información objetiva de la ficha.

La explosión desemboca en una cortesía angelical.

El final está indicado por el autor. El cambio puede ser inmediato y preciso: no necesita que desaparezca todo el enfado, sino mostrar que Ángela sabe producir la respuesta profesional a pesar de él.

Para explorar la escena

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Dar una función diferente a cada saludo completo.

Ensaya las tres apariciones dentro del texto: explicar, hacer sentir el desgaste y demostrar. Conserva la fórmula literal y comprueba cómo cambia su destinatario implícito.

Explorar el paso de la protesta al saludo final.

Prueba una transición muy inmediata y otra con un breve reajuste antes de la indicación angelical. Compara cuál permite percibir mejor el esfuerzo que Ángela está defendiendo, sin añadir una escena distinta.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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