Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

El alcohol es muy malo

Teresa quiere contarlo todo antes de que termine el desayuno. Su relato de una fiesta estupenda deja una impresión muy distinta de la que parece buscar.

Comedia

Una trabajadora cuenta su fin de semana a alguien que acaba de incorporarse

Edad

Mujer adulta en un entorno laboral; admite distintas edades. Los cuarenta años mencionados corresponden a Samantha.

Duración

2:45 min – 3:45 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para la confidencia en voz baja, los cambios de asunto y el cierre.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Sostener una doble lectura

Contar una fiesta estupenda mientras los detalles pueden mostrar hostilidad.

Dosificar una revelación

Dejar que la despedida revele lo que Samantha piensa de Teresa.

Situación

Durante el desayuno, Teresa interrumpe a quien la escucha para contar la despedida de una compañera de trabajo. Le quedan diecinueve minutos y quiere aprovecharlos hablando.

Teresa: (Interrumpiendo) Un momento, un momento, un momento… Cuando te digo «¿Qué tal el fin de semana?» No te estoy diciendo «¿Qué tal el fin de semana?», ni «¿Lo pasaste bien este fin de semana?» y aún menos «¿Qué hiciste este fin de semana?» No te equivoques. Lo que te estoy diciendo es: “Te voy a contar mi fin de semana con todo lujo de detalles y tú me vas a escuchar tanto si te apetece como si no”, así que, por favor, contesta rápido y escueto a mi pregunta retórica de cortesía porque tengo muchas cosas que explicar y nos quedan sólo diecinueve minutos de desayuno. ¿Has entendido? —Sí— Has entendido. Ah, no, come, come, no hace falta que hables. Mira, ya hablo yo. Te cuento. El fin de semana, genial: Le hicimos una despedida a Samantha. Fuimos a cenar un grupito del trabajo, una especie de fiesta sorpresa. Luego te señalo quienes fuimos porque si te digo los nombres te vas a quedar igual. Samantha es la chica que estaba antes con nosotros. Se ha pedido una baja por maternidad, pero sin maternidad. Una especie de baja temporal por depresión, pero no-temporal, sino permanente: Vamos, que se ha ido. Por lo visto, colapsó. Eso dijo. (Confidente, en voz baja) Discurso típico para que no te quiten el finiquito. Es que si te vas voluntariamente, no ves ni un céntimo; pero si es por una cuestión médica… La tía hasta presentó papeles, se lo curró muy bien…

Bueno, a lo que iba. Que nos presentamos en su casa. Ella no sabía nada. Ni su marido. Tenías que haber visto que cara puso… Fue en plan despedida de soltera. La sacamos por la fuerza y nos la llevamos de fiesta. La emborrachamos. Qué divertido fue. Ya sabes qué hace una cuarentona cuando la emborrachas: que dice unas tonteríaaaaas… Dijo que a ella el trabajo le gustaba mucho y estaba deprimida por haberse tenido que ir.

El alcohol es muy malo, niña. El trabajo es una mierda, ya lo irás viendo. Uh…, aún me da vueltas la cabeza. Es que bebimos mucho. Mario terminó con un sombrero de cowboy en la cabeza. Irene acabó descalza y con una carrera en las medias. Chema y Jose, subiéndose a una farola. Sandra, Bea y yo, cantando “Over the rainbow” a todo trapo –vaya panorama–, y Samantha diciendo que yo era una harpía y no me soportaba ni me había soportado nunca…

Estuvo muuuuy bien. Aquí hay muy buena onda, ya lo verás.

Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Teresa explicita la regla de la conversación: ella cuenta y la otra persona escucha.

La pregunta de cortesía queda desmontada por la propia Teresa. La interrupción inicial y el permiso para que la otra persona coma le permiten ocupar el tiempo. No es necesario añadir respuestas para que se perciba esa relación desigual.

La versión de Teresa no confirma los motivos de Samantha.

Teresa interpreta los papeles médicos como una maniobra y atribuye al alcohol lo que su compañera dice. Son explicaciones del personaje. Mantener esa distancia permite que el público escuche tanto su seguridad como los datos que la ponen en cuestión.

Los detalles de la fiesta van complicando el entusiasmo con que la cuenta.

La visita sorpresa, la salida por la fuerza y la borrachera conducen al insulto de Samantha. Teresa puede contarlo todo con disfrute, sin entender o sin querer atender a lo que revela. La ficha no decide cuál de esas posibilidades domina.

«Aquí hay muy buena onda» llega después de una señal concreta de hostilidad.

El final no necesita una confesión de Teresa: lo que Samantha dijo ya modifica el sentido de esa bienvenida. La comicidad puede nacer de que Teresa sostenga sinceramente su evaluación de la fiesta, sin un guiño que explique la contradicción.

Para explorar la escena

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Separar los hechos relatados de la explicación que Teresa les atribuye.

Marcar en una copia qué ocurrió según su relato y qué interpretación añade ella. Probar cómo sostener esas explicaciones con seguridad mientras se deja que los hechos lleguen con claridad a quien escucha.

Mantener el entusiasmo después de la frase de Samantha.

Comparar un cierre en que Teresa descarta el insulto como efecto del alcohol con otro en que necesita reafirmar el buen ambiente. Conservar el texto y la confidencia en voz baja; observar qué cambia en la bienvenida final.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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