Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

¿Tiene hijos?

Erica llevaba preparada una fórmula para conversar con naturalidad. Solo le faltó escuchar la respuesta.

Comedia

Relato a una amiga que acaba en una petición

Edad

Personaje adulto con hijos; admite distintas edades de interpretación, sin fijar la edad de los niños.

Duración

2:15 min – 3:15 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para las dos pausas escritas y el cambio a la súplica final.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Relato y voces citadas

Pasar de contar la entrevista a reproducir sus intervenciones.

Dosificar una revelación

Dejar que la petición final cambie lo que sabemos de Erica.

Situación

Erica cuenta cómo afrontó una conversación de selección para un trabajo. Había preparado una pregunta para romper el hielo, pero respondió sin escuchar al hombre que la entrevistaba.

Erica: (A su amiga) Estaba muy nerviosa. Es que no era una entrevista de trabajo, era más bien… una ‘conversación’. Y eso es mucho más difícil que una entrevista de trabajo. Se trataba de charlar conmigo y ver cómo era yo, cómo me desenvolvía. No es por nada, pero yo era la candidata perfecta. Yo y tres chicas más. Pero yo era la mejor posicionada. Estaba a diez minutos de conseguir el trabajo. Sólo tenía que ser yo misma, hablar con naturalidad y sonreír mucho. Eso sí: tenía que arrancar yo la conversación. Joder, con lo que me gusta a mí empezar a hablar con desconocidos. Y me acordé de un trucó que dicen que siempre funciona en estos casos, que rompe el hielo muy bien: y es preguntar “¿Tienes hijos? ¿Qué edad tienen?” Por lo visto, no falla: el otro se pone hablar, se le cae la baba contando lo maravillosos que son sus nenes, a ti te encanta lo que te cuenta… la cosa fluye, muy agradable todo… y el tiempo pasa. ‘Empatizar’, vamos, lo que se dice ‘Conectar’, ‘Ponerse en la misma onda’. Así que le pregunto al hombre: “¿Tiene hijos?” y me dice: “No”. Y yo le digo: “¿Qué edad tienen?” (Pausa) Joder. (Pausa) Ni escuché lo que dijo. Me di cuenta por su cara. Y me quedé muda. No supe qué más decir. Como yo no hablaba, el hombre al final me dice: “¿Y tú? ¿Tienes hijos?” Y yo: “¿Hijos?” “Nooooooo” “Para mí lo más importante es el trabajo”. (Suplicando tiernamente a su amiga) Por favor, ¿te los puedes quedar hoy… por favor? Esta tarde, solamente… Un par de horas, en dos hora estoy aquí, el tiempo que tardo en firmar el contrato y volver… Una hora…

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Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Erica cuenta lo ocurrido a una amiga, no vuelve a hacer la entrevista.

La acotación fija a quién habla ahora. Los nervios pertenecen al encuentro que relata, aunque pueda revivirlos al contarlo. Puedes explorar cómo busca la atención de su amiga y cómo se transforma esa relación cuando necesita pedirle un favor.

La fórmula para conectar fracasa porque Erica continúa sin escuchar.

Primero describe lo bien que debería funcionar preguntar por los hijos; después reproduce la respuesta «No» y su pregunta automática sobre las edades. Las dos pausas alrededor de «Joder» dan espacio a la metedura de pata. No hace falta añadir otra réplica ni una reacción inventada del entrevistador.

Las voces citadas pueden distinguirse por su intención y su dirección.

Erica pasa del consejo genérico a las palabras del hombre y a su propia negación de tener hijos. Puedes diferenciarlas con cambios de foco, ritmo o actitud, sin necesitar personajes caricaturescos. Mantén reconocible cuándo cuenta y cuándo reproduce lo que dijo alguien.

La súplica revela tanto los hijos como el resultado práctico de la conversación.

Tras negar que tenga hijos ante el entrevistador, pide a su amiga que se los quede para ir a firmar el contrato. El texto no acaba en la pérdida del empleo. La ternura está indicada; el tiempo que promete necesitar se reduce hasta «Una hora», ofreciendo una acción concreta de persuasión.

Para explorar la escena

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Distinguir el relato y las citas sin perder de vista a la amiga.

En una copia de trabajo, marca qué cuentas tú y qué palabras reproduces del encuentro. Ensaya cambios pequeños de dirección o ritmo para las citas y comprueba que cada regreso al relato vuelve a dirigirse a la amiga, sin alterar las dos pausas.

Probar qué cambia cuando contar deja paso a pedir el favor.

Recorre el final manteniendo la súplica tierna indicada. Compara una pasada en la que esperas que tu amiga acepte enseguida y otra en la que necesitas convencerla más. Usa la reducción del tiempo prometido, sin añadir respuestas ni nuevas excusas.

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