Cómico realista · Duración aproximada: 2:00–2:25 min · Edad: 30-50 años
No me entra
Una mujer descarga contra una lavadora, una cena de exalumnos y un espejo torcido, pero bajo esa rabia cotidiana asoma un miedo mucho más íntimo: no sentirse ya a la altura de lo que va a encontrar fuera.
Texto del monólogo
Noelia y Álex tienen una cena de exalumnos. A ambos les hace mucha ilusión reencontrarse con los viejos compañeros de instituto. De repente, parece que Noelia deja de estar ilusionada.
Noelia: (irritada, sosteniendo una prenda de ropa, habla a su marido que está en otra habitación) En frío, en frío, en frío… las lavadoras se hacen en frío. Una vez que haces una y… toma, la haces en caliente. No me escuchas, cariño, no me escuchas. Las lavadoras se hacen en frío. Mira, se ha encogido todo. Estos pantalones antes me entraban, esta camiseta me entraba, las braguitas rojas me entraban… y ahora no me entran. No me entra nada. Todo pequeño. La próxima lavadora que compremos no tendrá programa caliente —será de las baratas— para que no puedas cagarla. ¿Me oyes? ¡Me pongo así porque le tenía mucho cariño a esta ropa, qué pasa! ¡Sí, le tengo cariño! ¡Y no quiero comprar ropa nueva! ¡Quiero esta ropa! Me la iba a poner esta noche. Álex, no quiero ir. No quiero ir. No voy. Yo no voy. Voy a ir al cine, estrenan esa peli francesa que te dije. Sí, voy al cine. ¿Cuánto hace que la estoy esperando? Me compro unas palomitas y ale, a ver la peli. Ve tú al baile si quieres. Yo no voy. También era tu curso, eh. Mierda de redes sociales. Si he estado veinte años sin verlos a todos por algo será. ¿Has visto las fotos? Todas operadas, qué pintas. Yo no voy. Y este espejo, joder, está descolgado, se ha vuelto a descolgar, Álex, mira, hace comba, agranda las formas, qué horror, todo se rompe en esta casa. (Su marido le dice algo) ¿Resistencia? ¿Qué se ha roto, qué?… ¿La resistencia? ¿De la lavadora? Pues si además tiene rota la resistencia, con más motivo, tiramos la lavadora y compramos una nueva, una de las baratas, que solo lave en frío, para que no puedas volver a cagarla… Mira (vuelve a la prenda de ropa), qué pena. Me quedaba perfecta…

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona bien cuando la actriz no lo plantea como una simple rabieta doméstica, sino como una ansiedad que va buscando objetos donde posarse. Noelia parece hablar de una lavadora, de una prenda, de un espejo o de una cena, pero en realidad todo eso son superficies donde rebota una incomodidad más profunda con el paso del tiempo y con la mirada de los demás.
La fuerza del texto está en el desplazamiento constante. Empieza en una queja práctica —la ropa encogida—, salta a la cena de exalumnos, a las redes sociales, al espejo, a la lavadora otra vez… Ese movimiento aparentemente desordenado es muy rico porque deja ver cómo el personaje intenta no nombrar directamente lo que le pasa.
Es una pieza que permite mostrar oralidad natural, irritación, vulnerabilidad y subtexto sin abandonar nunca un tono cotidiano. La actriz puede trabajar mucho matiz: no se trata solo de enfadarse, sino de dejar entrever una fragilidad que el personaje preferiría no admitir.
- Permite trabajar inseguridad y rabia al mismo tiempo.
- Da juego a la deriva verbal de un pensamiento nervioso.
- Es útil para mostrar humor, verdad y vulnerabilidad.
- Tiene un cierre potente si se deja caer la pena sin exagerarla.
No le aprieta solo la ropa: le aprieta todo lo que la espera fuera de casa.
Trabajar el texto
Conviene empezar desde una irritación muy concreta y muy física. Noelia tiene la ropa en las manos, siente que no le entra y culpa a la lavadora. Si la actriz coloca bien esa circunstancia práctica, el texto arranca con verdad y no parece una queja abstracta.
También ayuda mucho respetar el recorrido mental del personaje. La cena de exalumnos no aparece de golpe como gran tema dramático: se filtra poco a poco, entre ropa, espejos, redes sociales y averías domésticas. Esa entrada lateral es lo que vuelve más humana la escena.
La relación con Álex debe mantenerse viva aunque él no se vea. Noelia le habla, lo acusa, le responde, se desvía por lo que él dice desde otra habitación. Esa escucha imaginaria sostiene el dinamismo del texto y evita que se convierta en un bloque uniforme.
El final funciona mejor si no se cierra como berrinche. “Qué pena. Me quedaba perfecta…” debe caer como una verdad pequeña pero devastadora. Ahí se condensa todo lo anterior: la ropa, el cuerpo, el tiempo y la inseguridad. Cuanto más sencillo suene, más tocará.
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Sobre este monólogo
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.
Además…
Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
