Íntimo ambiguo · Duración aproximada: 1:20–1:45 min · Edad: 30–45 años
Mi pared
Un hombre recién casado defiende con ternura y firmeza el derecho a conservar un pequeño territorio propio dentro de su nueva vida en pareja.
Texto del monólogo
Toni siempre ha sido un tipo muy mujeriego. Ahora acaba de casarse con Marta. En este momento, ambos están terminando de pintar las paredes de la nueva casa que han comprado.
TONI: Las hemos pintado todas del color que tú has querido (corrige), del color que hemos querido; vamos a poner los muebles que los dos hemos elegido; éste es apartamento que los dos quisimos. Es nuestro apartamento, sí. Y estoy contentísimo. Pero ésta… va a ser mi pared. Ya lo hemos hablado, cariño. Me dijiste que sí. Respétamelo, por favor. Y ahora la pintaré de color rojo. No te he pedido opinión, y no lo voy a hacer: Será roja. Igual, dentro de unos meses me canso del rojo y la pinto de color verde o violeta o marrón, no lo sé. Y no te pediré opinión. Simplemente, la pintaré. Ése fue el trato. Es una estúpida pared. Metro y medio por no sé cuanto de alto, es la más pequeña de la casa… pero la necesito. Necesito que esta pared sea mía y solo mía, poder pintarla del color que quiera, cuando quiera, sin avisarte de que la voy a pintar, sin contártelo luego. Total, no se ve, ¿quién va a entrar aquí? Es un apartamento precioso, lleno de preciosas paredes color crema, con preciosos muebles de diseño, en un barrio precioso, con parques infantiles llenos de columpios y niños; tendremos niños, claro que sí. Pero ésta será mi pared. Si no te gusta no la mires, cariño. Te quiero. No la mires. Seremos felices.

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona precisamente por su doble capa. En la superficie, Toni habla con cariño, casi con dulzura doméstica, como quien negocia un detalle sin importancia dentro de una convivencia feliz. Pero debajo late otra cosa: una necesidad de conservar un espacio no compartido, una parcela de identidad que no quiere entregar del todo.
La pieza gana mucho cuando el actor no decide demasiado pronto si Toni inspira ternura, inquietud o ambas cosas a la vez. Esa ambigüedad es el corazón del texto. La pared puede ser una simple pared, pero también una metáfora de la libertad, del secreto, del deseo de seguir siendo alguien no enteramente absorbido por la pareja.
- Permite trabajar subtexto con un lenguaje cotidiano y muy sencillo.
- Ofrece un registro íntimo, naturalista y muy útil para cámara o casting cercano.
- Da espacio para mezclar ternura, control y vulnerabilidad en muy poco tiempo.
- Funciona muy bien para mostrar ambigüedad sin necesidad de grandes explosiones.
Es una estúpida pared… pero la necesito.
Trabajar el texto
Lo primero es no forzar el subtexto. Toni no está confesando abiertamente una doble vida ni una culpa concreta. Está defendiendo algo pequeño con una intensidad que lo vuelve sospechoso o conmovedor, según cómo se mire. El actor tiene que sostener esa necesidad sin explicarla de más.
Conviene cuidar mucho el arranque. Ahí ya aparece una pequeña fisura con ese “del color que tú has querido” corregido sobre la marcha. Ese detalle abre toda la escena: Toni intenta sonar conciliador, pero enseguida se percibe que está negociando desde una incomodidad real y desde una necesidad de afirmarse.
También merece la pena trabajar bien el cambio entre lo doméstico y lo simbólico. Cuando habla de colores, muebles, barrio, niños y columpios, el personaje dibuja una vida estable y deseable. Pero cuanto más bonita pinta esa vida, más importante parece esa pequeña pared que necesita reservarse. Ahí está una de las claves del monólogo.
El final no debería sonar ni melodramático ni amenazante de forma obvia. “No la mires, cariño. Te quiero. Seremos felices” funciona mejor cuando deja una duda. Puede sonar a pacto, a súplica o a advertencia encubierta. Esa indecisión es lo que vuelve el texto especialmente interesante.
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Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
