Irónico turbio · Duración aproximada: 2:35–3:10 min · Edad: 30–50 años
Clandestinidad
Un traficante convierte la infidelidad secreta de su secretaria en una lección brutal sobre poder, adaptación y supervivencia.
Texto del monólogo
Rocco es un traficante de poca monta que está hablando con un cliente descontento por el cambio de condiciones que le acaba de proponer.
ROCCO: ¿Denunciarme a la policía? Parece que no has entendido cómo va esto. ¿Ves a Teresa? Mi secretaria, la rubia. Desde hace unos días lleva unos cuernos que no pasa por las puertas. ¿Tú se los notas? No, verdad. Su chico se la acaba de pegar con otro. ¿Sabes Tino Marco, el futbolista? Ése es su chico. Sí, el de la bailarina. Hay que joderse, verdad. Pones la tele y no haces más que ver a la mujer de Tino Marco en todas partes poniendo a parir al futbolista de los cojones porque se la acaba de pegar con una bailarina de estriptis, y la pobre Teresa que llevaba cinco años follándose al tío en secreto… a joderse y mantener la boquita cerrada… porque si se quejara quedaría como una gilipollas. Y te juro que se ha cabreado tanto como la lerda de la mujer del tocapelotas ese. Es lo que hay. Si me denuncias, imbécil, yo iré al trullo, cierto, pero tú irás delante de mí con honores de gilipollas, y los gilipollas no son muy bien recibidos en el trullo, créeme, lo he visto. Qué, ¿lo tomas o lo dejas? Veinte cajas, cinco mil dosis del tipo «B». Del tipo «B». Del «A», olvídate. Ya no existe para ti. Mira. (Le señala a Teresa) Mira a Teresa. ¿La ves triste? ¿Tiene cara de estar triste? Yo la veo bien, hasta la veo contenta. Tiene las mejillas rosadas. El día después hacerse público lo del imbecil del futbolista –con la bailarina–, Teresa se empezaba a follar a otro. Y no le ha ido mal. No te dejes engañar por las etiquetas. «B» no es menos que «A». Sólo es diferente. ¿Y quién dice que no sea mejor? (Le llaman. Es Teresa) (A Teresa) ¿Dime? Sí, ve yendo, Teresa, ponte cómoda. Yo termino de cerrar un trato con este caballero y enseguida estoy. (Sonrisa de Don Juan) (A su cliente) ¿Veinte cajas?

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona muy bien cuando el actor entiende que Rocco nunca pierde el control. No necesita imponerse a gritos ni endurecerse de manera obvia: su poder está en la calma, en la facilidad con que convierte una anécdota ajena en una trampa verbal para el cliente que tiene delante.
La pieza gana mucho cuando el humor no se separa de la amenaza. Rocco es divertido porque disfruta dominando la situación, pero debajo de esa soltura hay una violencia constante. Cada giro del discurso sobre Teresa está pensado para enseñar una sola lección: en su mundo, protestar no sirve de nada; adaptarse, sí.
- Permite trabajar carisma oscuro sin necesidad de sobreactuar.
- Da juego para mezclar humor, amenaza y seducción en el mismo discurso.
- Ofrece un personaje muy concreto, con territorio y jerarquía propios.
- Funciona muy bien en casting para mostrar dominio del subtexto y de la palabra.
En mi mundo, si pierdes el «A», te adaptas al «B»… o te hundes.
Trabajar el texto
Lo primero es no tensar de más al personaje. Rocco está cómodo en su terreno. La sensación de amenaza no aparece porque se altere, sino porque disfruta teniendo ventaja. Si el actor sostiene esa comodidad, el texto crece mucho.
Conviene organizar bien los cambios de energía. La historia del futbolista y Teresa pide un tono casi de chisme saboreado; la amenaza de la cárcel, en cambio, necesita enfriarse. Ese contraste da relieve al discurso y evita que todo suene igual.
También merece la pena trabajar el valor real de Teresa dentro de la escena. No es solo una figura decorativa ni una anécdota pintoresca: es la demostración viva de la filosofía de Rocco. Por eso, cuando la señala o habla con ella, el actor debe dejar claro que está usando su presencia como arma persuasiva.
El cierre tiene que volver a la normalidad con una naturalidad inquietante. “¿Veinte cajas?” no remata el monólogo: lo cierra como si nada hubiera pasado. Y precisamente ahí se percibe mejor el poder del personaje.
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Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
