Algo real

Dramático tecnológico · Duración aproximada: 1:15–1:45 min · Edad: 20–35 años

Algo real

Un monólogo de dolor contemporáneo y muy interpretable, donde la crítica a la tecnología acaba revelando una pérdida mucho más íntima y física.


Texto del monólogo

Hoy es un mal día para María. Luis trata de animarla haciéndole un pequeño regalo.

MARÍA: (con un iPod en la mano) Toma, no lo quiero, gracias. ¿Dices que caben más de diez mil canciones? Seguro que sí, pero no lo quiero, no te lo tomes a mal, valoro el detalle, has querido alegrarme, pero no lo quiero. Y no insistas, déjalo ya, no voy a tener teléfono móvil, ni internet. He vivido toda la vida sin móvil, podré seguir haciéndolo. Si quieres hablar conmigo me llamas al fijo, como se ha hecho siempre; y si no te corre prisa, me envías una carta –porque aún existe correos, ¿lo sabes?- ¿lo has hecho algún vez? ¿sabes lo que es enviar una carta, una carta de papel? es una experiencia emocionante, pruébalo. Es algo… físico, algo que pueden notar tus sentidos. ¿Sabes lo que se siente cuando vas a un sitio y te pierdes y llegas tarde? El gp… ¿cómo se llama eso? el gp…s, no te deja sentirlo. Sientes temor, palpitaciones, te sientes vivo. ¿Sabes cuánto valoras una película si para verla te has tenido que vestir, salir a la calle, con el frío, ir hasta al videoclub, alquilar la película, volver a casa tiritando y acurrucarte en el sofá entre temblores?, eso con la incógnita siempre de que puede que vayas al videoclub y la película ya esté alquilada. Eso te lo estás perdiendo. Y es real, es físico, lo sientes en el cuerpo. Como siente en el cuerpo el peso de los diez libros que has metido en la mochila cuando no sabes cuál de ellos vas a querer leer en la cafetería. Nadie te obliga, lo haces porque quieres. ¡Y quién quiere una espalda perfecta! La culpa es de… la vida, no es de nadie. Tú tienes mal la vista y no culpas a esas pantallas. Mi abuelo montó la librería. Mi padre siguió con ella. Yo jugaba de pequeña entre esas montañas libros. Soñé con ser como ellos. Y juré que un día pasaría la librería a mis hijos, a mis nietos. Hoy he tenido que cerrarla, y aún no sé por qué. Vengo de firmar los papeles. No puedes imaginar lo que he sentido. He sentido algo real, algo físico, doloroso. ¿Te gustan estos chismes? Estupendo, disfrútalos.


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona porque arranca como una simple negativa, incluso como una manía personal, y poco a poco va dejando ver que debajo de ese rechazo a la tecnología hay una herida reciente. María no está dando una conferencia: está intentando sostener con palabras algo que acaba de perder.

Su fuerza está en la idea de lo físico. Todo el discurso gira alrededor de lo que se toca, pesa, duele y se nota en el cuerpo. Esa línea no es decorativa: prepara el golpe final. Cuando aparece la librería cerrada, entendemos que el personaje no está defendiendo una costumbre, sino una forma de estar en el mundo.

  • Permite trabajar pensamiento vivo y emoción que tarda en revelarse.
  • Da mucho juego para sostener ironía, cansancio y dolor sin dramatismo excesivo.
  • Funciona muy bien en actrices con naturalidad verbal y escucha interna.
  • Deja una impresión de inteligencia, verdad y densidad emocional.

A veces lo que se defiende no es el pasado: es la única forma de dolor que todavía parece verdadera.

Trabajar el texto

La clave es no empezar desde la nostalgia grande ni desde la tristeza visible. María está molesta, sí, pero todavía está discutiendo un regalo, un gesto, una forma de entender la vida. Si la actriz entra ya desde el duelo explícito, el monólogo pierde recorrido y la última parte pesa menos.

Conviene cuidar mucho el tono de los ejemplos: la carta, el videoclub, los libros en la mochila, perderse por la ciudad. Todo eso debe sonar vivido, no teórico. No está argumentando mejor que nadie: está nombrando experiencias que para ella siguen teniendo cuerpo.

El final funciona mejor si se deja caer con sequedad. Cuando aparece la librería, no conviene cambiar de estilo de interpretación, sino dejar que la verdad del personaje se imponga sola. Ahí el texto se abre y se entiende entero.

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  • Capacidad de observación: si buscas otra voz inteligente y contemporánea, muy apoyada en discurso y en la forma de pensar mientras habla.
  • El compás 35: cuando interesa trabajar exigencia interior, dolor y una defensa muy lúcida de lo que de verdad importa.
  • Tómalo: para explorar renuncia, amor y la herida de lo que una dejó atrás por otro.
  • Mi hija: si quieres una emoción contenida sostenida también por una espera y por el miedo a llegar tarde a algo decisivo.

Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.

Además…

Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.