Un monólogo para casting de Marc Egea: un actor ensaya en el escenario

PARA ACTOR

Anillo de compromiso

Un anillo que parece una promesa. Un recuerdo compartido. Una conversación que convierte el regalo en una acusación indirecta.

Drama

Conversación con la pareja presente

Edad

Personaje adulto con varios años de relación; admite distintas edades de interpretación.

Duración

3:00 min – 4:15 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para la presentación de la cajita, las reacciones de Eva y las pausas de la revelación.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Sostener una doble lectura

Hablar de recuerdos y regalos mientras se formula un reproche indirecto.

Dosificar una revelación

Distinguir la historia de la cajita y la del anillo para transformar lo que parecían significar.

Situación

Carlos y Eva llevan años saliendo juntos y están en una cafetería. Carlos conduce la conversación hacia Mario, el jefe de Eva, y el origen de un anillo.

Carlos saca una cajita pequeña y la abre para que Eva contemple con sorpresa el anillo que hay en su interior. Visto desde fuera, parece una petición de matrimonio.

CARLOS: (sosteniendo la cajita abierta) Qué pasa. No me preguntes cuánto me he gastado en este anillo porque te diré que nada. Lo importante es lo que significa. ¿Te acuerdas cuando empezamos, Eva? Me dicen que acabaría haciendo esto y no me lo creo. ¿Qué han sido, cuatro años? Qué rápido, verdad. Me han pasado volando, ¿a ti no? Dicen que, cuando uno está bien, el tiempo pasa rápido. Me acuerdo cuando nos devorábamos a besos en el asiento de atrás del coche. Joder, eso no era amor. Eso era… eso. Quién iba a pensar que eso acabaría convirtiéndose en amor. Y el amor en esto. Qué pasa, ¿no te gusta? Es lo que se lleva ahora; vamos, eso creo, no soy experto en anillos. Qué pasa. Ya lo sé. Está muy visto. Tiene pocos kilates. Es la crisis, cariño. Los tiempos están jodidos —merecías un anillo único, de muchos kilates—, pero más jodidos estábamos cuando empezábamos, que sólo teníamos el Seat Ibiza y nos creíamos los reyes del mundo. Soy optimista. Encontraré un trabajo, ya lo verás. Qué es eso que veo, ¿una lágrima? No, hombre, no, a ti te va bien. Mario está encantado contigo. Es un buen jefe, Mario. Es un buen jefe, ¿verdad? Siempre lo dices. Te brillan los ojos cuando hablas de él. Y él tiene que estar contento contigo. No todas las secretarias se quedan hasta tan tarde tantas veces. Anda, cógelo. Y te seré sincero —quedamos en que siempre nos diríamos la verdad, ¿te acuerdas—, bueno, pues te lo confieso: no lo he comprado. Me lo he encontrado. Sí. El anillo. La cajita, no. La cajita la compré hace una semana, justamente, porque quería regalarte un… bueno, da igual. Quiero que lo sepas, que el anillo no lo he comprado, lo encontré ayer, en el coche, cuando pasaba el aspirador. Anda, quédatelo. (Ella no reacciona) O no te lo quedes. Dáselo al dueño, si sabes sabes quién. Igual está teniendo un problemón en su casa ahora mismo por haberlo perdido. ¿Estás llorando? Tranquila, yo no lloro. ¿Qué importancia tiene un anillo? Siempre te dije que lo de menos eran el anillo, y boda, y todo eso…

Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

El reproche empieza antes de que Carlos explique dónde encontró el anillo.

El dinero que dice no haber gastado y las referencias a Mario preparan el descubrimiento. Puedes explorar cuánto percibe Eva en cada momento y cuánto alcanza a comprender el público. No hace falta añadir miradas cómplices: la información está en las palabras y en la relación con ella.

La cajita comprada y el anillo encontrado cuentan dos historias distintas.

Carlos compró la cajita una semana antes y encontró el anillo ayer. Al recordar qué quería regalar, interrumpe la frase. Ese corte permite trabajar el choque entre un proyecto anterior y lo que está haciendo ahora; el texto no termina de nombrar aquel regalo.

Las reacciones de Eva atraviesan el discurso de Carlos.

Carlos pregunta, comenta una lágrima e insiste en que ella coja el anillo. La acotación fija que Eva no reacciona a «Anda, quédatelo»; después él cambia a «O no te lo quedes». El silencio puede pesar sin inventar respuestas habladas ni convertir cada pregunta en una pausa larga.

«Yo no lloro» puede ser una defensa, además de una afirmación.

Carlos termina restando importancia al anillo y a la boda después de haber sostenido toda la conversación alrededor de ellos. Puedes explorar orgullo, dolor o voluntad de herir sin dar por obligatorio un derrumbe ni una frialdad absoluta. La escena no explicita qué decidirán después como pareja.

Para explorar la escena

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Recorrer el texto siguiendo lo que Eva sabe en cada momento.

En una copia de trabajo, marca qué información aporta cada referencia al anillo, a Mario y a la cajita. Haz una pasada atendiendo al deseo de que Eva entienda la insinuación y otra dando más peso a la dificultad de decirla. Conserva palabras y acotaciones; compara dónde cambia la relación.

Explorar cuánto pesa la cajita sin añadir gestos a cada frase.

Con un objeto sencillo, conserva la acción de sostenerla abierta y prueba diferentes momentos para dirigir la atención hacia ella o hacia Eva. No presupongas que Eva acaba aceptando el anillo. Observa qué cambia cuando la ausencia de reacción indicada interrumpe la expectativa de Carlos.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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