El blog de Marc Egea

Anillo de compromiso

Íntimo cortante · Duración aproximada: 2:20–2:55 min · Edad: 30–45 años

Anillo de compromiso

Lo que parece una petición de matrimonio se convierte, poco a poco, en una humillación íntima y en una despedida sin vuelta atrás.


Texto del monólogo

Carlos y Eva están en una cafetería. Llevan años saliendo juntos. Carlos saca una cajita pequeña y la abre para que Eva contemple con sorpresa el anillo que hay en su interior. Visto desde fuera, parece una petición de matrimonio.

CARLOS: (sosteniendo la cajita abierta) Qué pasa. No me preguntes cuánto me he gastado en este anillo porque te diré que nada. Lo importante es lo que significa. ¿Te acuerdas cuando empezamos, Eva? Me dicen que acabaría haciendo esto y no me lo creo. ¿Qué han sido, cuatro años? Qué rápido, verdad. Me han pasado volando, ¿a ti no? Dicen que, cuando uno está bien, el tiempo pasa rápido. Me acuerdo cuando nos devorábamos a besos en el asiento de atrás del coche. Joder, eso no era amor. Eso era… eso. Quién iba a pensar que eso acabaría convirtiéndose en amor. Y el amor en esto. Qué pasa, ¿no te gusta? Es lo que se lleva ahora; vamos, eso creo, no soy experto en anillos. Qué pasa. Ya lo sé. Está muy visto. Tiene pocos kilates. Es la crisis, cariño. Los tiempos están jodidos —merecías un anillo único, de muchos kilates—, pero más jodidos estábamos cuando empezábamos, que sólo teníamos el Seat Ibiza y nos creíamos los reyes del mundo. Soy optimista. Encontraré un trabajo, ya lo verás. Qué es eso que veo, ¿una lágrima? No, hombre, no, a ti te va bien. Mario está encantado contigo. Es un buen jefe, Mario. Es un buen jefe, ¿verdad? Siempre lo dices. Te brillan los ojos cuando hablas de él. Y él tiene que estar contento contigo. No todas las secretarias se quedan hasta tan tarde tantas veces. Anda, cógelo. Y te seré sincero —quedamos en que siempre nos diríamos la verdad, ¿te acuerdas—, bueno, pues te lo confieso: no lo he comprado. Me lo he encontrado. Sí. El anillo. La cajita, no. La cajita la compré hace una semana, justamente, porque quería regalarte un… bueno, da igual. Quiero que lo sepas, que el anillo no lo he comprado, lo encontré ayer, en el coche, cuando pasaba el aspirador. Anda, quédatelo. (Ella no reacciona) O no te lo quedes. Dáselo al dueño, si sabes sabes quién. Igual está teniendo un problemón en su casa ahora mismo por haberlo perdido. ¿Estás llorando? Tranquila, yo no lloro. ¿Qué importancia tiene un anillo? Siempre te dije que lo de menos eran el anillo, y boda, y todo eso…


Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona por deslizamiento. Empieza pareciendo una escena sentimental, incluso torpe y vulnerable, y poco a poco deja ver que Carlos no está proponiendo nada: está ejecutando una revelación calculada, dolorosa y muy difícil de detener una vez puesta en marcha.

La clave está en no romper demasiado pronto el disfraz romántico. Cuanto más sostenga el actor esa capa inicial de ternura, memoria compartida y cierta fragilidad, más fuerte resulta el momento en que el verdadero sentido del anillo aparece. El texto no gana por estallar, sino por ir cerrando el cerco con una calma cada vez más hiriente.

  • Permite trabajar un giro progresivo sin necesidad de grandes cambios exteriores.
  • Da juego para mezclar herida amorosa, ironía y humillación contenida.
  • Ofrece un personaje que piensa mientras hiere, no un simple despechado.
  • Funciona muy bien en casting por su recorrido claro y su doble capa emocional.

No lo he comprado. Lo encontré ayer, en el coche, cuando pasaba el aspirador.

Trabajar el texto

Conviene empezar desde una verdad afectiva real. Carlos no está fingiendo por completo: hay amor herido, hay nostalgia, hay una historia compartida que pesa. Si el actor convierte el inicio en pura ironía desde el primer segundo, el monólogo pierde mucha profundidad.

Es importante cuidar cómo entra Mario en la escena. No debería sonar como un cambio brusco de tema, sino como algo que Carlos lleva rato bordeando hasta que por fin se atreve a nombrarlo. Ahí el texto cambia de temperatura y empieza a volverse mucho más peligroso.

También merece la pena trabajar el ritmo de las pequeñas correcciones y desvíos. Carlos se interrumpe, matiza, recuerda, aparenta suavizar… pero todo eso forma parte de una misma presión. El actor tiene que sostener esa línea sin convertirla en discurso plano ni en rabia desatada.

El final pide una herida seca, no un derrumbe. “Yo no lloro” y “lo de menos eran el anillo, y boda, y todo eso…” funcionan mejor cuando dejan ver que el personaje ya está roto, pero se niega a concederle a ella el espectáculo de esa rotura.

Otros monólogos que pueden interesarte

No te llamó «playa» — otro texto de relación afectiva herida donde lo importante es cómo el personaje decide decir una verdad devastadora.
Sólo se me ocurren dos cosas — muy útil para trabajar nostalgia, rencor y tristeza sin convertir el discurso en simple reproche.
Mi pared — comparte conflicto de pareja, ambigüedad y una superficie afectuosa bajo la que se mueve algo mucho más inquietante.
Cumpleaños feliz — otra pieza breve e íntima donde una situación aparentemente pequeña revela una fractura sentimental mucho más honda.

Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

Descubre más desde Marc Egea

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo