La forastera

Monólogo dramático · Duración aproximada: 1–2 min · Edad: 30–45 años

La forastera

Una mujer espera a su hija en un aeropuerto. A medida que habla, entiende que no debería estar allí.


Texto del monólogo

Julia tiene cuarenta y tantos años, pero aparenta más edad por las adicciones que han marcado su vida. Está en la terminal de llegadas de un aeropuerto con un cartel en el que pone: “Marta”.

Julia: (a una mujer que está a su lado) Yo también estoy esperando a mi hija. Viene en ese avión –gracias por dejarme el sitio, cuánta gente, ahí detrás no se ve nada, gracias–… Yo también estoy esperando a mi hija. Viene en ese avión. No la he visto nunca. Bueno, cuando nació, claro. Y ahí nos separamos. Me ha enviado alguna foto –me las envió la semana pasada–, pero no estoy segura de reconocerla cuando salga por ahí, cambiamos tanto al natural. Yo no he sabido qué foto enviarle… no me gustan las fotos y… Soy de otra generación. Antes no teníamos tantas facilidades de comunicación. Antes, un hombre te decía: “Voy a por tabaco” y no lo volvías a ver. Su padre hizo eso, fue a por tabaco cuando me quedé embarazada de ella. Me dijo: «No tardaré». Y no lo volví a ver. Eran otros tiempos. Ha sido ella que ha querido conocerme. Me buscó. Es la edad, supongo, quiere poner en orden su vida. Tiene un novio muy guapo, en una de las fotos se la ve con él. Creo que me ha perdonado. No es que yo hiciera nada malo, hice lo que tenía que hacer en aquel momento, lo que habría hecho cualquier buena madre: Ahora tiene un futuro. Es médico, ¿sabe?, en un hospital, qué responsabilidad, médico. Qué orgullosa estoy. Mi pequeña es médico. Son buena gente, los médicos. A mí me han curado, de mis adicciones… ya, por fin… creo. Su novio es arquitecto, y el padre de su novio es abogado, un abogado muy famoso. Gente de mucho dinero. Pero el dinero no lo es todo. Hay cosas más importantes que el dinero. En la foto se les ve muy juntos, él la toma así, por detrás –dándole cariño–, y ella le mira y se sonríen. Apuesto a que se casarán algún día. Se les ve enamorados. Quizá viene a decirme que se casa. Sí (pensando), será eso. Se casan. Y tendrán hijos. Y los verán crecer… Eso es lo que hacen unos padres, ¿no? Ver crecer a sus hijos.

Y supongo (pensando) que querrá que vaya a la boda, ¿no cree? –si no, para qué venirme a conocer…– Una boda… Conoceré a su familia política y a su familia real. ¡No familia de la realeza!, familia… real. La que la vio crecer.

Pone 11:30h, ¿verdad?, Ahí pone “Llegada, 11:30h” –es que no veo muy bien, gracias–. Me da tiempo. Salgo a fumar un rato. Se me ha acabado el tabaco, vaya, voy a comprar… No. No me guarde el sitio, ahora vuelvo, no me guarde el sitio, gracias…

(No vuelve)


Cómo funciona en escena

El monólogo avanza sin conflicto visible. Todo parece tranquilo, incluso cotidiano. Pero debajo, algo se va descolocando.

Julia habla para sostener una imagen: la de una madre que podría estar ahí. Mientras habla, esa imagen se rompe.

  • desplazamiento emocional progresivo
  • subtexto que aparece sin subrayarse
  • fragilidad contenida
  • renuncia final sin dramatismo

El momento no es la llegada. Es entender, sin decirlo, que no tiene lugar en esa vida.

Trabajar el texto

La dificultad está en no anticipar el final. Julia no llega sabiendo que se irá. Lo descubre mientras habla.

Si se interpreta desde la culpa o el dolor explícito, el texto se cae. Funciona mejor cuando todo parece normal.

Es un monólogo útil para mostrar escucha interna, pensamiento en tiempo real y capacidad de sostener un cambio sin apoyarse en efectos externos.

Otros monólogos que pueden interesarte

  • Tengo miedo — cuando necesitas vulnerabilidad directa, sin desplazamiento progresivo.
  • No hay problema — si buscas contradicción emocional, pero con más tensión verbal.
  • Conozco a esa clase de hombres — si trabajas desde el pasado ya asumido, no desde el descubrimiento en presente.

Sobre este monólogo

La forastera forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), concebido como herramienta de trabajo para elección y entrenamiento actoral.

Si quieres trabajar diálogo (2 intérpretes), tienes el Laboratorio Dramático.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.