Te diré algo

Dramático íntimo · Duración aproximada: 0:55–1:10 min · Edad: 35-55 años

Te diré algo

Un cirujano decide no tranquilizar con frases hechas: reconoce su miedo y lo convierte, delante del paciente, en la mejor garantía de concentración y verdad.


Texto del monólogo

Kilian: Miedo… (Piensa un instante) Te diré algo: Tengo miedo. Sí. Lo que oyes. A estas alturas, con todo lo que llevo recorrido, tengo miedo. Entrar en un quirófano me da miedo. Siempre me ha dado miedo. Y hoy no es diferente. Si esperabas oír de mi boca: “Será como poner un empaste en un diente”, no lo haré, porque no va a ser como poner un empaste en un diente, va a ser algo mucho más serio, va a ser una operación quirúrgica importante, con mucho riesgo. Y lo sabes. Y lo sé yo. No estoy aquí para mentirte, estoy aquí para operarte. Es lo que yo hago, operar. Llevo unos cuantos años haciéndolo y hasta ahora me ha ido bien –¡aquí estoy!–, nunca he tenido ningún problema. ¿Por qué? Porque en el quirófano, cuando opero, me concentro, me concentro mucho, muchísimo. Y ¿sabes qué es lo que me mantiene concentrada? El miedo. Tengo miedo, sí, déjamelo a mí, tú no tengas. Solo duerme.


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona por inversión de la expectativa. Lo esperable sería que un cirujano calmara al paciente con una mentira piadosa, con frases hechas o con seguridad protocolaria. Kilian hace lo contrario: admite el miedo. Y precisamente por eso gana autoridad.

La fuerza del texto está en que no presenta el miedo como debilidad, sino como instrumento profesional. Kilian no se derrumba ni se confiesa para desahogarse: explica que ese miedo es lo que le mantiene alerta, precisa y concentrada. Ahí aparece la verdad más poderosa del personaje.

Escénicamente, la pieza pide una calma muy firme. No conviene jugarla como un médico nervioso, sino como alguien que conoce perfectamente el peso de lo que hace y por eso no banaliza el riesgo. La serenidad del final es la prueba de su solvencia.

  • La primera palabra, “Miedo…”, debe abrir de inmediato una zona de verdad.
  • La acotación (Piensa un instante) necesita respiración real, no pausa decorativa.
  • El texto gana fuerza si la honestidad suena profesional, no sentimental.
  • El cierre “Solo duerme” debe caer con una autoridad tranquila y limpia.

No lo tranquiliza mintiendo: lo tranquiliza diciendo la verdad.

Trabajar el texto

Lo primero es fijar con claridad la situación: Kilian habla a un paciente que está a punto de ponerse en sus manos. No está dando una conferencia sobre medicina ni reflexionando en abstracto. Está eligiendo, en tiempo real, no mentir. Esa decisión concreta es la base de todo.

Conviene trabajar bien la diferencia entre miedo y pánico. Kilian siente miedo, sí, pero es un miedo incorporado a su oficio, un miedo que afina. La actriz debe evitar cualquier temblor innecesario que convierta el texto en inseguridad personal. La seguridad del personaje nace precisamente de reconocer el riesgo.

El ritmo debe ser muy contenido. Hay una primera zona de confesión, una segunda de precisión técnica y una última de consuelo verdadero. Si se corre, el texto pierde gravedad. Si se carga demasiado, pierde exactitud. Necesita una respiración firme y pensada.

El final pide mucha sobriedad. “Déjamelo a mí, tú no tengas. Solo duerme” no debe sonar blando ni melodramático. Es una frase de entrega profesional absoluta. Cuanto más limpia y menos adornada aparezca, más confianza transmitirá.

Otros monólogos que pueden interesarte

El tesoro — otro personaje que transforma el miedo en lucidez y lo utiliza para intentar controlar una situación límite.
Programa y accidente — útil para trabajar cómo una lógica personal convierte el temor en motor de acción y pensamiento.
Código rojo — comparte autoridad profesional, defensa de una verdad incómoda y mucha firmeza verbal.
Clandestinidad — otra voz con control escénico, convicción interna y capacidad de dominar al interlocutor sólo con la palabra.

Además…

Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.