dramaturgo y guionista
Leo es un entrenador de boxeo. Faltan cinco minutos para el primer gran combate de su pupilo. Entra en el vestuario.
LEO: Lleno a reventar. ¿Lo oyes? Cinco minutos y salimos. ¿Estás bien? Estupendo. Javi, ha llegado el momento de que te lo diga, te voy a contestar, ahora, sí ahora: Eso del coágulo (se señala la cabeza) es mentira. Me retiré pronto porque… porque… (Le explica) Cuando llegaste a mi gimnasio –¿qué hace ya, cinco años?-, tan chulo tú, te pregunté por qué tenía que enseñarte a boxear. Me respondiste que querías ganar mucho dinero, ¿te acuerdas?, dijiste que querías ser el número uno en esto. No tenías ni idea de boxeo, no sabías qué era un jab, no sabías qué era un directo, no sabías quién era el mejor boxeador de los últimos cuarenta años, el mejor desde Muhammad Alí. Pero tenías las ideas claras: querías ganar dinero y ser el número uno, apalizar a todos tus rivales… Pues te diré algo, Javi: Hay que elegir. Y vas a tener que hacerlo ahora. Si quieres ganar mucho dinero en este negocio: saldrás hoy ahí fuera y le aguantarás los intercambios a esa bestia, sin exponerte, sin arriesgar. Sabes cómo hacerlo. Dejarás que pasen los asaltos, y cuando llegue el cuarto, cuando estés en mitad del cuarto asalto, escúchame bien, lo llevarás contra las cuerdas y le lanzarás una combinación… pero olvidarás cubrir tu lado izquierdo y por allí te colará un gancho durísimo que te tumbará… pero que no te hará daño. (LEO observa la reacción de su pupilo) El de hoy es su combate. Si haces esto, pronto llegará tu combate, y empezarás a ganar dinero. Ahora… si lo que quieres es ser el número uno… saldrás ahí siendo muy consciente de que vas a pelear contra algo más grande que ese armario de 100 kilos. Créeme. ¿Quieres saber quién es el mejor boxeador de los últimos cuarenta años, el mejor desde Muhammad Alí? (Silencio) Yo lo sé. Lo sé yo y nadie más. Dos minutos y salimos.
Información adicional:
Leo, en su día se encontró con la misma disyuntiva: si quería continuar en el negocio, tenía que dejarse ganar un combate. En aquel momento, Leo rechazó la oferta y se vio fuera del negocio prematuramente. Cuando ahora le expone la situación a su pupilo, Leo desea que el chico no elija lo mismo que eligió el, ya que eso terminaría con la prometedora carrera deportiva del muchacho. Pero, por otro lado, en el fondo, una negativa por parte de Javi, le llenaría de orgullo.
Un monólogo preciso, potente y emocionalmente rico. Permite al actor demostrar profundidad sin necesidad de gritar ni exagerar. Es íntimo, duro y muy cinematográfico.
Un entrenador de boxeo confiesa a su pupilo que su retirada fue una farsa y lo enfrenta a una decisión moral: dejarse ganar para entrar en el negocio o luchar de verdad y arriesgar su carrera.
Realista, directo, con un lenguaje coloquial de vestuario, pero cargado de subtexto moral. El texto combina confesión íntima, presión emocional y un tono casi paternal. No tiene adornos: es crudo, honesto y muy humano.
Tenso, emocionalmente contenido, entre el pragmatismo duro del boxeo profesional y un afecto profundo que Leo siente por Javi.
El tono oscila entre:
El actor debe sostener esta oscilación sin forzarla.
Alto. El reto principal es mantener simultáneamente dos deseos opuestos:
Este conflicto interno debe asomar sin verbalizarlo jamás.
Además exige:
Ideal: 45–60 años.
Rango ampliado: 40–65.
Debe poder creerse como un exboxeador retirado temprano, con años de gimnasio, experiencia y desencanto.
Monólogo perfecto para demostrar matices y verdad.
A actores que quieran mostrar:
La elección moral entre el éxito corrupto y la integridad personal.
Leo quiere lo mejor para Javi… pero no sabe qué es “lo mejor”.
Su motivación profunda es:
“Evita mi destino… pero, si no lo evitas, al menos honra mi decisión.”
Leo busca salvarlo, pero también compensar su propio fracaso a través de él.
“Yo perdí mi carrera por mantenerme limpio… y aún no sé si hice bien o mal. Ahora tú tienes que elegir, y yo sufriré hagas lo que hagas.”
Cada instrucción técnica del combate está cargada de culpa, orgullo y un miedo brutal a ver repetir su propia historia.
Cuando Leo describe cómo Javi debe fallar a propósito, el subtexto es:
“Por favor, no tires tu vida por la borda como hice yo.”
Y, al mismo tiempo:
“Pero si lo haces… me sentiré orgulloso.”
A eso hay que llegar sin decirlo jamás.
¿Se puede adaptar al género femenino?
Sí. Funciona perfectamente interpretado por una mujer.
Muy bien. Una entrenadora que llegó a lo más alto, que fue expulsada por ética, y que ahora ve a su pupila(o pupilo) en la misma encrucijada, aporta:
La esencia del conflicto —ética vs supervivencia— es universal.


(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a internet?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Cómo puedo saber cuándo escribes nuevos monólogos?
Aviso en Instagram cada vez que publico un nuevo monólogo para casting.
Esto del libro de monólogos… ¿va en serio?
Si la idea gusta… sí.