Tenso moral · Duración aproximada: 2:10–2:45 min · Edad: 40–60 años
Contra las cuerdas
Un entrenador revela, justo antes del combate, la verdad más sucia del boxeo: a veces hay que elegir entre llegar arriba o merecerlo.
Texto del monólogo
Leo es un entrenador de boxeo. Faltan cinco minutos para el primer gran combate de su pupilo. Entra en el vestuario.
LEO: Lleno a reventar. ¿Lo oyes? Cinco minutos y salimos. ¿Estás bien? Estupendo. Javi, ha llegado el momento de que te lo diga, te voy a contestar, ahora, sí ahora: Eso del coágulo (se señala la cabeza) es mentira. Me retiré pronto porque… porque… (Le explica) Cuando llegaste a mi gimnasio –¿qué hace ya, cinco años?-, tan chulo tú, te pregunté por qué tenía que enseñarte a boxear. Me respondiste que querías ganar mucho dinero, ¿te acuerdas?, dijiste que querías ser el número uno en esto. No tenías ni idea de boxeo, no sabías qué era un jab, no sabías qué era un directo, no sabías quién era el mejor boxeador de los últimos cuarenta años, el mejor desde Muhammad Alí. Pero tenías las ideas claras: querías ganar dinero y ser el número uno, apalizar a todos tus rivales… Pues te diré algo, Javi: Hay que elegir. Y vas a tener que hacerlo ahora. Si quieres ganar mucho dinero en este negocio: saldrás hoy ahí fuera y le aguantarás los intercambios a esa bestia, sin exponerte, sin arriesgar. Sabes cómo hacerlo. Dejarás que pasen los asaltos, y cuando llegue el cuarto, cuando estés en mitad del cuarto asalto, escúchame bien, lo llevarás contra las cuerdas y le lanzarás una combinación… pero olvidarás cubrir tu lado izquierdo y por allí te colará un gancho durísimo que te tumbará… pero que no te hará daño. (LEO observa la reacción de su pupilo) El de hoy es su combate. Si haces esto, pronto llegará tu combate, y empezarás a ganar dinero. Ahora… si lo que quieres es ser el número uno… saldrás ahí siendo muy consciente de que vas a pelear contra algo más grande que ese armario de 100 kilos. Créeme. ¿Quieres saber quién es el mejor boxeador de los últimos cuarenta años, el mejor desde Muhammad Alí? (Silencio) Yo lo sé. Lo sé yo y nadie más. Dos minutos y salimos.

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona muy bien cuando el actor entiende que Leo no está motivando a su pupilo de una forma convencional: está abriéndole una herida justo antes de salir al ring. No busca tranquilizarlo, sino obligarlo a mirar de frente la naturaleza del combate y del negocio.
La pieza tiene mucha fuerza porque mezcla confesión, enseñanza y amenaza moral. Leo le está ofreciendo a Javi un camino para ganar dinero y otro para aspirar a la grandeza, pero no lo hace desde la teoría sino desde una experiencia íntima, amarga y probablemente vergonzosa. El texto crece cuando esa dureza no se vuelve grandilocuente, sino concreta.
- Permite trabajar autoridad, desgaste y verdad sin subir demasiado el volumen.
- Ofrece un conflicto muy claro entre ambición económica y exigencia moral.
- Da juego para sostener tensión íntima con un interlocutor muy presente.
- Funciona muy bien para castings de personajes duros, complejos y con pasado.
Hoy no eliges cómo pelear. Hoy eliges quién vas a ser.
Trabajar el texto
Conviene empezar con una energía muy pegada al aquí y ahora del vestuario. El combate está a punto de empezar, el público ruge y no hay tiempo para discursos abstractos. Esa urgencia da verdad al monólogo y evita que suene excesivamente literario.
Es importante que el actor diferencie bien los dos caminos que Leo le plantea a Javi. Uno tiene algo de cálculo sucio, de oficio aprendido; el otro tiene un peso casi mítico. Si ambos planos suenan iguales, el texto pierde una de sus tensiones más ricas.
La confesión sobre la retirada debe salir como algo que costaba decir. No hace falta cargarla de dramatismo, pero sí dejar que asome una humillación antigua, una renuncia que todavía escuece. Ahí el personaje se abre sin sentimentalismo.
El final pide mucha contención. “Yo lo sé. Lo sé yo y nadie más” no necesita sonar grandioso, sino definitivo. En ese punto Leo ya no está hablando solo de boxeo: está transmitiendo una verdad que se ha ganado a costa de sí mismo.
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Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
