Un monólogo para casting de Marc Egea: un actor ensaya en el escenario

PARA ACTOR

Contra las cuerdas

A minutos de salir al ring, Leo plantea a su pupilo una elección: ganar dinero o intentar ser el mejor. Lo que cuenta también deja entrever el precio de su propia retirada.

Drama

Un entrenador habla con su pupilo antes del combate

Edad

Adulto con trayectoria como boxeador y entrenador; admite distintas edades de interpretación.

Duración

2:45 min – 3:45 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para la entrada, la escucha de Javi y el silencio antes del cierre.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Construir una argumentación

Exponer dos caminos y hacer sentir el coste de elegir cada uno.

Dosificar una revelación

Dejar que las instrucciones del combate iluminen la retirada de Leo.

Situación

Leo es entrenador de boxeo. Faltan cinco minutos para el primer gran combate de Javi, su pupilo, a quien conoce desde que llegó a su gimnasio unos cinco años atrás.

Entra en el vestuario.

LEO: Lleno a reventar. ¿Lo oyes? Cinco minutos y salimos. ¿Estás bien? Estupendo. Javi, ha llegado el momento de que te lo diga, te voy a contestar, ahora, sí ahora: Eso del coágulo (se señala la cabeza) es mentira. Me retiré pronto porque… porque… (Le explica) Cuando llegaste a mi gimnasio –¿qué hace ya, cinco años?-, tan chulo tú, te pregunté por qué tenía que enseñarte a boxear. Me respondiste que querías ganar mucho dinero, ¿te acuerdas?, dijiste que querías ser el número uno en esto. No tenías ni idea de boxeo, no sabías qué era un jab, no sabías qué era un directo, no sabías quién era el mejor boxeador de los últimos cuarenta años, el mejor desde Muhammad Alí. Pero tenías las ideas claras: querías ganar dinero y ser el número uno, apalizar a todos tus rivales… Pues te diré algo, Javi: Hay que elegir. Y vas a tener que hacerlo ahora. Si quieres ganar mucho dinero en este negocio: saldrás hoy ahí fuera y le aguantarás los intercambios a esa bestia, sin exponerte, sin arriesgar. Sabes cómo hacerlo. Dejarás que pasen los asaltos, y cuando llegue el cuarto, cuando estés en mitad del cuarto asalto, escúchame bien, lo llevarás contra las cuerdas y le lanzarás una combinación… pero olvidarás cubrir tu lado izquierdo y por allí te colará un gancho durísimo que te tumbará… pero que no te hará daño. (LEO observa la reacción de su pupilo) El de hoy es su combate. Si haces esto, pronto llegará tu combate, y empezarás a ganar dinero. Ahora… si lo que quieres es ser el número uno… saldrás ahí siendo muy consciente de que vas a pelear contra algo más grande que ese armario de 100 kilos. Créeme. ¿Quieres saber quién es el mejor boxeador de los últimos cuarenta años, el mejor desde Muhammad Alí? (Silencio) Yo lo sé. Lo sé yo y nadie más. Dos minutos y salimos.

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Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Leo empieza una confesión que explica a través del dilema de Javi.

Niega que se retirase por un coágulo, pero no termina de inmediato el «porque». Recuerda las aspiraciones de su pupilo y expone una elección. Puede explorarse cómo hablar del futuro de Javi le permite acercarse a su propio pasado, sin inventar un relato completo de lo que le ocurrió.

Las instrucciones deportivas van mostrando que la derrota está pactada.

La precisión del cuarto asalto, el lado izquierdo descubierto y el golpe previsto transforma el sentido de sus indicaciones. Leo afirma que el gancho no hará daño; la ficha no lo convierte en una garantía. Dar claridad a la secuencia puede hacer llegar la propuesta sin representar físicamente todos los golpes.

Observar a Javi es una acción escrita, no una pausa decorativa.

Después de describir la caída, Leo observa su reacción. Ese momento permite comprobar qué efecto ha tenido lo dicho antes de prometer futuros ingresos y presentar el otro camino. No hace falta añadir una réplica ni decidir que Javi ya ha aceptado.

La pregunta final vuelve personal la cuestión de quién es el mejor.

La repetición de «el mejor desde Muhammad Alí», el silencio y «Lo sé yo y nadie más» sugieren una experiencia que Leo no desarrolla. Puede trabajarse cuánto deja ver en ese momento sin convertir la sugerencia en un palmarés confirmado. «Dos minutos y salimos» devuelve la conversación a la urgencia del combate.

Para explorar la escena

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Comparar cuánto protege Leo a Javi y cuánto necesita explicarse a sí mismo.

Hacer dos pasadas, una atendiendo más a que el pupilo comprenda las consecuencias y otra al peso que tiene para Leo hablar por fin de su retirada. Conservar la confesión incompleta, las instrucciones y todas las acotaciones; observar qué cambia sin añadir antecedentes.

Dar una función distinta a la observación de Javi y al silencio final.

Trabajar por separado el momento en que Leo observa al pupilo y el silencio tras preguntar quién es el mejor. Volver después al texto completo: uno permite atender al efecto de la propuesta; el otro puede dejar pesar lo que Leo no termina de contar. No rellenarlos con respuestas inventadas ni alargarlos por sistema.

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