Como en los Puentes de Madison

Íntimo emocional · Duración aproximada: 1:20–1:45 min · Edad: 25–45

Como en los Puentes de Madison

Un monólogo muy reconocible y humano, ideal para trabajar subtexto, herida cotidiana y una emoción contenida que no necesita grandes gestos para hacerse visible.


Texto del monólogo

Carolina y Mario llevan 4 años viviendo juntos. Las cosas ya no son como antes.

Carolina: No te estoy pidiendo que cambiemos de coche; está bien el que tenemos, vamos, me da igual. En la escena del semáforo… En esa escena –te la explico–, Francesca va con su marido en coche y llegan a un cruce. El semáforo está rojo. LLueve. No hablan, sólo se oye el tic-tac del intermitente, el batir de los limpiaparabrisas. El semáforo cambia a verde. Los coche de delante no arrancan –el coche de delante no arranca–. El marido se queja: «Pero, ¿a qué está esperando?» Francesca no dice nada. En silencio, ha llevado la mano a la manilla de la puerta porque quiere salir corriendo. Quiere montarse en ese coche que hay delante. Y no va de coches, cariño. Va de… De que no sabes de qué te estoy hablando. Va de es eso, justamente. No es una gran película –ni una gran novela–, tranquilo. No te perdiste nada. Es que… recuerdo que me quedé sola viéndola, en el salón, como tantas veces… Va de eso, de quedarme sola viendo películas. ¿Por qué ya no vemos películas juntos? ¿Cuándo dejamos de hacerlo? Si hubiésemos seguido haciéndolo, sabrías de qué escena te hablo. Sabrías lo que quiero decir. Y probablemente yo no estaría sintiéndome como Francesca, ahora, con la mano en la manilla de la puerta…


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona muy bien porque no habla directamente de una ruptura ni de una infidelidad, sino de algo más reconocible y más doloroso: la distancia que se instala poco a poco en una relación sin necesidad de grandes explosiones. Carolina utiliza una escena de película para intentar nombrar algo que ya no sabe decir de forma directa.

Su fuerza está en esa mezcla de intimidad, frustración y lucidez. No pide un gran estallido emocional, sino una verdad sostenida. Cuanto más sencilla y más vivida sea la forma de contarlo, más aparece la herida real del personaje.

  • Permite trabajar subtexto sin subrayarlo demasiado.
  • Da espacio para mostrar vulnerabilidad desde la contención.
  • Funciona muy bien en actrices con naturalidad y escucha interna.
  • Deja una impresión de verdad emocional y madurez interpretativa.

A veces una relación se rompe mucho antes de que alguien abra la puerta.

Trabajar el texto

La clave principal es no hacer de Carolina una mujer derrotada desde el principio. Ella todavía intenta explicarse, todavía quiere ser entendida. El monólogo gana mucho cuando parece una conversación real, casi doméstica, que poco a poco va descubriendo su verdadero alcance emocional.

Conviene cuidar especialmente el tramo de la película. No es una digresión culta ni una referencia decorativa: es la única forma que Carolina encuentra para nombrar su situación. La actriz debe atravesar esa imagen como algo vivido, no como una anécdota cinéfila.

El final funciona mejor si no se empuja. La mano en la manilla no necesita dramatizarse demasiado. Lo importante es que aparezca la identificación con Francesca como una revelación íntima, no como una frase preparada para cerrar bien.

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  • “Debes decidirlo tú”: si buscas un texto igualmente contenido, pero con más manipulación afectiva y menos herida de pareja.
  • “La tercera cabina”: cuando interesa una contención más fría y calculada, apoyada en el control verbal y no en la intimidad emocional.
  • “Descontractúrenme”: si quieres una voz también reconocible y cotidiana, pero llevada hacia un territorio más ligero y con más ironía.
  • “Yo quiero uno como ella”: cuando conviene trabajar observación cotidiana y emoción cercana desde un registro más directo.

Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.

Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.