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Antes de contestar

Cómico directo · Duración aproximada: 1:20–1:35 min · Edad: 25–40 años

Antes de contestar

Un monólogo breve, con efecto de remate, que convierte una anécdota absurda en una pregunta final tan inesperada como reveladora.


Texto del monólogo

DANI: Antes de que contestes, te voy a contar una cosa: estaba el otro día en una cafetería sin hacer nada, perdiendo miserablemente el tiempo -era un viernes por la noche, sí, era un viernes por la noche-, sin ni siquiera fumar –porque ahora no se puede fumar en los bares-, cuando de repente veo que entra por la puerta una chica guapísima, con un vestido negro ajustado, tacón alto, rubia, unos pechos impresionantes… la bomba, vamos, el tipo de chica con la que siempre has soñado y nunca ves andando por el mundo real, sólo en las revistas, ¿sabes? Pues bueno, la chica, desde la puerta mismo, busca con la mirada por entre todas las mesas y, al final, parece que se decide, acaba de entrar, se me acerca y me pregunta: “¿Eres Carlos?” No soy un aventurero ni un mentiroso, pero en aquel momento pensé que si dejaba pasar una oportunidad como esa, me arrepentiría toda la vida, así que le dije: “Sí”. Y me arreó un bofetón que me dejó el tímpano silbando. Qué hostión me dio. Y estaba la tía insultándome de mala manera cuando aún pude ver que, en el otro extremo del bar, un tipo se levanta sigiloso, paga y se marcha discretamente, mirando de reojo nuestra mesa. Quiero la verdad. La pregunta es muy clara –como ves, no soy un aventurero ni un mentiroso-, dime: “¿Eres Galadriel3540?”


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona porque arranca como una anécdota contada con picardía y bastante placer narrativo. Dani parece recrearse en una situación absurda, casi como quien comparte una humillación divertida que ya ha convertido en historia.

La fuerza está en el remate. Todo el rodeo previo no es dispersión: es preparación. La anécdota del bofetón y del tipo que huye reorganiza de golpe el sentido del discurso y desemboca en una pregunta final que cambia la escena por completo. Ahí aparece el verdadero motivo de la intervención.

  • Permite trabajar ritmo narrativo con mucha claridad.
  • Da juego para sostener humor y remate sin perder naturalidad.
  • Funciona muy bien en actores con desparpajo y precisión oral.
  • Deja una impresión de frescura, simpatía y buen control del giro final.

A veces una historia no se cuenta para entretener: se cuenta para dejar al otro sin escapatoria.

Trabajar el texto

No conviene empezar desde la acusación. Dani no entra interrogando ni apretando de inmediato. Lo inteligente es que primero ocupa la escena con una historia muy visual, muy concreta, casi seductora en su forma de contarse. Si el actor revela demasiado pronto la intención final, el texto pierde sorpresa.

La anécdota debe sostenerse con detalle y con gusto narrativo. Hay que dejar que el personaje disfrute contándola, incluso un poco demasiado. Ese placer verbal hace que el giro final resulte más eficaz, porque el espectador no siente que le estén preparando una trampa, aunque en realidad sea exactamente eso.

El momento del bofetón y del tipo que se marcha no pide caricatura, sino precisión. No hace falta exagerar la comicidad física. Lo importante es que el actor sepa hacer visible que en ese instante Dani comprende algo y ata cabos.

La última pregunta debe caer limpia. Sin subrayado innecesario. Cuanto más directa y más seria sea, más se nota que toda la historia anterior estaba construyendo ese momento.

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Quiero unos peces como estos — cuando el personaje sostiene una situación absurda con mucha urgencia verbal, pero desde el pánico práctico y no desde la trampa final.

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El vino más caro — si buscas un personaje que cuenta una anécdota para revelar quién es de verdad, pero desde la fragilidad simpática y no desde la confrontación encubierta.

Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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