No me entra

Cómico realista · Duración aproximada: 1:15–1:35 min · Edad: 30–45

No me entra

Un monólogo muy jugable que mezcla humor, rabia y vulnerabilidad. Ideal para trabajar un estallido cotidiano detrás del que se adivina una herida mucho más íntima.


Texto del monólogo

Noelia y Álex tienen una cena de exalumnos. A ambos les hace mucha ilusión reencontrarse con los viejos compañeros de instituto. De repente, parece que Noelia deja de estar ilusionada.

Noelia: (irritada, sosteniendo una prenda de ropa, habla a su marido que está en otra habitación) En frío, en frío, en frío… las lavadoras se hacen en frío. Una vez que haces una y… toma, la haces en caliente. No me escuchas, cariño, no me escuchas. Las lavadoras se hacen en frío. Mira, se ha encogido todo. Estos pantalones antes me entraban, esta camiseta me entraba, las braguitas rojas me entraban… y ahora no me entran. No me entra nada. Todo pequeño. La próxima lavadora que compremos no tendrá programa caliente –será de las baratas– para que no puedas cagarla. ¿Me oyes? ¡Me pongo así porque le tenía mucho cariño a esta ropa, qué pasa! ¡Sí, le tengo cariño! ¡Y no quiero comprar ropa nueva! ¡Quiero esta ropa! Me la iba a poner esta noche. Álex, no quiero ir. No quiero ir. No voy. Yo no voy. Voy a ir al cine, estrenan esa peli francesa que te dije. Sí, voy al cine. ¿Cuánto hace que la estoy esperando? Me compro unas palomitas y ale, a ver la peli. Ve tú al baile si quieres. Yo no voy. También era tu curso, eh. Mierda de redes sociales. Si he estado veinte años sin verlos a todos por algo será. ¿Has visto las fotos? Todas operadas, qué pintas. Yo no voy. Y este espejo, joder, está descolgado, se ha vuelto a descolgar, Álex, mira, hace comba, agranda las formas, qué horror, todo se rompe en esta casa. (Su marido le dice algo) ¿Resistencia? ¿Qué se ha roto, qué?… ¿La resistencia? ¿De la lavadora? Pues si además tiene rota la resistencia, con más motivo, tiramos la lavadora y compramos una nueva, una de las baratas, que solo lave en frío, para que no puedas volver a cagarla… Mira (vuelve a la prenda de ropa), qué pena. Me quedaba perfecta…


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona porque arranca como una bronca doméstica casi banal y poco a poco deja ver otra cosa. Noelia no está hablando solo de una lavadora ni de una prenda encogida: está intentando tapar con irritación una inseguridad mucho más profunda, ligada al cuerpo, al paso del tiempo y a la exposición frente a los demás.

Su fuerza está en ese desplazamiento. La comicidad aparece sola si la actriz sostiene la verdad de la situación, sin buscarla. Cuanto más cotidiano y más reconocible sea el enfado inicial, más doloroso resulta descubrir lo que realmente está en juego.

  • Permite trabajar cambios de capa sin romper la naturalidad.
  • Da mucho juego para mezclar humor, rabia y fragilidad.
  • Funciona muy bien en actrices con ritmo verbal y escucha interna.
  • Deja una impresión de verdad escénica y matiz emocional.

A veces no duele la ropa: duele lo que una teme encontrarse dentro.

Trabajar el texto

La clave es no empezar demasiado herida. Noelia primero se agarra a una explicación práctica, incluso ridícula: la lavadora, el programa caliente, el espejo, la resistencia. Todo eso le sirve para no nombrar enseguida lo importante. Si la actriz enseña la herida demasiado pronto, el recorrido pierde interés.

Conviene sostener bien la energía verbal del enfado y dejar que el texto vaya traicionando al personaje. Lo que empieza como bronca se convierte poco a poco en miedo a exponerse, a no estar a la altura, a volver a mirar un pasado en el que quizá se sentía mejor consigo misma.

El final pide contención. “Qué pena. Me quedaba perfecta…” no debe sonar como gran remate, sino como una verdad que por fin se escapa. Ahí aparece toda la dimensión humana del monólogo.

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  • “La tercera cabina”: si quieres trabajar control y tensión, aunque desde una frialdad calculada y no desde el desborde doméstico.
  • “Un portazo”: cuando conviene mostrar una herida soterrada con ironía y control en lugar de irritación abierta.

Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.

Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.