La tercera cabina

Thriller moral · Duración aproximada: 1:45–2:25 min · Edad: 35–55

La tercera cabina

Un monólogo de control, manipulación y falsa ayuda que permite trabajar autoridad, precisión verbal y un giro moral muy perturbador sin perder nunca la calma.


Texto del monólogo

Aduanera: Tengo para ti una noticia buena y una mala. La mala es que sé lo que hay dentro de tu maleta. No te molestes en negarlo, lo he visto por el escáner. Calculo que llevas cuatro quilos. Si te tomaste la molestia de conocer un poco nuestra legislación antes de lanzarte a hacer la tontería que has hecho, sabrás que por cuatro kilos la condena es de 20 años. Veinte largos años en un auténtico infierno. ¿La buena noticia? Lo más probable es que el pesaje oficial diga que llevabas tres kilos. Uno menos. Así que, en lugar de 20 años, te caerán 15. Quince años en un auténtico infierno.

¿Te parece justo? A mí no me lo parece. Quizá ahora mismo no quieras ni pensar en ello pero te aseguro que no es justo, no lo es. Gracias a estas «pérdidas», los funcionarios de pesaje ganan en un minuto lo que un funcionario honrado de aduanas no gana en una vida entera trabajando. He visto a muchas chicas como tú encubrirlos. Por 5 años. 5 miserables años de rebaja. ¿Acaso son pocos, quince años de cárcel? Es un mal negocio, te lo digo yo. Estoy harta de verlo. Luego os arrepentís todas, pero para cuando llegan las lágrimas es tarde. Esos corruptos van a ganar en unos minutos muchísimo más de lo ibas a ganar tú por este transporte, y sin ningún riesgo. Ellos son parte del negocio, bonita. Y tú eres la tonta necesaria. Lo has arriesgado todo para nada. Y la rueda seguirá girando. Después de ti vendrá otra, y otra, y otra…

No llores, escúchame. La mala noticia es que he descubierto que llevas cuatro kilos en la maleta, sí. Pero la buena noticia no es que esos cuatro kilos se vayan a convertir en tres. La buena noticia es que sólo lo he visto yo. Nadie más. Y eso significa que vas a tener una segunda oportunidad. Quiero poner fin a estas injusticias. La corrupción lo está pudriendo todo. Escúchame bien, te diré lo que vas a hacer: Te secarás las lágrimas y saldrás de esta habitación con total normalidad. Esto sólo ha sido un control rutinario de pasaporte. Tomarás el pasillo de embarques y te detendrás al llegar a las terminales. Allí, a la izquierda, verás que hay unos baños. Entrarás en el de mujeres. Dentro verás que hay seis cabinas. Entrarás en la tercera. En la tercera empezando por la izquierda, no te equivoques. La tercera. Una vez dentro, abrirás el depósito de agua y meterás dentro, con cuidado, esos cuatro paquetitos que transportabas. Luego saldrás del baño, irás a tu mostrador de embarque, tomarás el avión con el resto de pasajeros y no volverás a pisar este país nunca más. ¿De acuerdo? No llores. Anda, ve. No me lo agradezcas. No lo hago por ti, ni por mí: Sólo hago lo que es correcto. La tercera cabina, recuerda, la tercera, no te equivoques.


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona por dominio absoluto del discurso. La aduanera no grita, no amenaza de forma evidente ni pierde el control: construye una falsa posición de autoridad moral desde la que parece denunciar una injusticia, cuando en realidad está reorganizando el delito para su propio beneficio.

Su potencia está en esa mezcla de serenidad, lucidez aparente y manipulación. El texto pide una interpretación firme y limpia, capaz de sostener la idea de ayuda mientras el espectador entiende cada vez mejor que esa ayuda es una trampa perfectamente calculada.

  • Permite trabajar autoridad sin recurrir a la agresividad exterior.
  • Da mucho juego para construir manipulación verbal paso a paso.
  • Funciona muy bien en actrices con control del ritmo y la mirada.
  • Deja una impresión de inteligencia escénica y contención inquietante.

Lo terrible aquí no es la amenaza: es la calma con que se administra.

Trabajar el texto

La clave es no interpretar a la aduanera como villana desde el principio. Si aparece ya subrayada, el texto se vuelve plano. Conviene entrar desde alguien que conoce el sistema, lo desprecia y parece ofrecer una salida razonable a una chica hundida. Esa apariencia de eficacia moral es esencial.

También ayuda mucho cuidar el orden del pensamiento. El discurso debe sonar preciso, casi profesional. No es una improvisación emocional: es una operación muy ensayada. Cuanto más exacta y limpia sea la explicación, más inquietante resulta el desplazamiento hacia la auténtica intención del personaje.

El tramo final, con las indicaciones del baño y la cabina, pide especial control. Ahí no conviene acelerar ni buscar efecto. Lo perturbador nace de la minuciosidad. La actriz debe dar la sensación de que ya ha hecho esto antes y de que sabe perfectamente cómo se mueve la rueda que dice condenar.

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  • “Debes decidirlo tú”: si buscas una perturbación más doméstica y moral, sostenida también desde la serenidad.
  • “Descontractúrenme”: cuando interesa un texto más ligero en apariencia, pero igualmente apoyado en un desplazamiento progresivo del sentido.
  • “Concursante solidaria”: si quieres una voz más frontal y discursiva, con ironía y exposición pública en lugar de amenaza contenida.
  • “Un portazo”: cuando conviene trabajar control verbal, doble intención y daño administrado con aparente cortesía.

Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.

Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.