El blog de Marc Egea

La tercera cabina

Thriller moral · Duración aproximada: 2:50–3:15 min · Edad: 35-55 años

La tercera cabina

Una aduanera ofrece a una joven traficante una aparente salida compasiva, pero cada detalle de su ayuda revela una maquinaria de corrupción mucho más turbia.


Texto del monólogo

Aduanera: Tengo para ti una noticia buena y una mala. La mala es que sé lo que hay dentro de tu maleta. No te molestes en negarlo, lo he visto por el escáner. Calculo que llevas cuatro quilos. Si te tomaste la molestia de conocer un poco nuestra legislación antes de lanzarte a hacer la tontería que has hecho, sabrás que por cuatro kilos la condena es de 20 años. Veinte largos años en un auténtico infierno. ¿La buena noticia? Lo más probable es que el pesaje oficial diga que llevabas tres kilos. Uno menos. Así que, en lugar de 20 años, te caerán 15. Quince años en un auténtico infierno.

¿Te parece justo? A mí no me lo parece. Quizá ahora mismo no quieras ni pensar en ello pero te aseguro que no es justo, no lo es. Gracias a estas «pérdidas», los funcionarios de pesaje ganan en un minuto lo que un funcionario honrado de aduanas no gana en una vida entera trabajando. He visto a muchas chicas como tú encubrirlos. Por 5 años. 5 miserables años de rebaja. ¿Acaso son pocos, quince años de cárcel? Es un mal negocio, te lo digo yo. Estoy harta de verlo. Luego os arrepentís todas, pero para cuando llegan las lágrimas es tarde. Esos corruptos van a ganar en unos minutos muchísimo más de lo ibas a ganar tú por este transporte, y sin ningún riesgo. Ellos son parte del negocio, bonita. Y tú eres la tonta necesaria. Lo has arriesgado todo para nada. Y la rueda seguirá girando. Después de ti vendrá otra, y otra, y otra…

No llores, escúchame. La mala noticia es que he descubierto que llevas cuatro kilos en la maleta, sí. Pero la buena noticia no es que esos cuatro kilos se vayan a convertir en tres. La buena noticia es que sólo lo he visto yo. Nadie más. Y eso significa que vas a tener una segunda oportunidad. Quiero poner fin a estas injusticias. La corrupción lo está pudriendo todo. Escúchame bien, te diré lo que vas a hacer: Te secarás las lágrimas y saldrás de esta habitación con total normalidad. Esto sólo ha sido un control rutinario de pasaporte. Tomarás el pasillo de embarques y te detendrás al llegar a las terminales. Allí, a la izquierda, verás que hay unos baños. Entrarás en el de mujeres. Dentro verás que hay seis cabinas. Entrarás en la tercera. En la tercera empezando por la izquierda, no te equivoques. La tercera. Una vez dentro, abrirás el depósito de agua y meterás dentro, con cuidado, esos cuatro paquetitos que transportabas. Luego saldrás del baño, irás a tu mostrador de embarque, tomarás el avión con el resto de pasajeros y no volverás a pisar este país nunca más. ¿De acuerdo? No llores. Anda, ve. No me lo agradezcas. No lo hago por ti, ni por mí: Sólo hago lo que es correcto. La tercera cabina, recuerda, la tercera, no te equivoques.


Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona bien cuando la actriz no lo plantea como una villana declarada ni como una salvadora transparente. La aduanera habla desde un territorio mucho más inquietante: parece denunciar una injusticia real y, al mismo tiempo, va construyendo una salida que quizá forme parte del mismo engranaje corrupto que dice combatir.

La fuerza del texto está en la progresión del control. Primero impone el miedo con los años de condena. Después genera complicidad denunciando a otros corruptos. Y finalmente se coloca a sí misma como única vía de salvación. Esa maniobra es poder puro, y cuanto más serenamente la sostenga la actriz, más perturbadora resulta.

Es una pieza que permite mostrar autoridad, inteligencia, ambigüedad moral y manejo del suspense. Además, tiene una relación muy clara con la interlocutora invisible, lo que obliga a escuchar reacciones, lágrimas y silencios aunque no se vean.

  • Permite trabajar poder y persuasión sin necesidad de alzar la voz.
  • Da juego a la ambigüedad entre compasión y manipulación.
  • Funciona bien para mostrar autoridad escénica y precisión verbal.
  • Tiene una atmósfera de thriller potente si se administra bien la calma.

Le ofrece una segunda oportunidad con una precisión que da miedo.

Trabajar el texto

Conviene empezar desde una autoridad completamente asentada. La aduanera sabe lo que lleva la chica, sabe la ley, sabe el sistema y sabe que tiene el control absoluto de la situación. Si la actriz coloca bien esa jerarquía desde el inicio, el texto gana inmediatamente tensión.

También ayuda mucho trabajar los cambios de estrategia. Primero amenaza con datos concretos. Luego introduce una crítica al sistema que casi parece ética. Después consuela. Y finalmente da instrucciones detalladas. Cada fase tiene un objetivo distinto y conviene diferenciarlas con nitidez sin perder la unidad del personaje.

La compasión no debe ser completamente falsa ni completamente sincera. Ahí está la riqueza del monólogo. Puede que la aduanera crea de verdad en parte de lo que dice, puede que sólo manipule, o puede que ambas cosas convivan. Esa zona gris es la que vuelve la escena mucho más interesante que una simple confesión de corrupción.

El final funciona mejor si las instrucciones se dicen con limpieza casi burocrática. La tercera cabina, el depósito, el pasillo, el embarque… cuanto más concretas y normales suenen, más siniestro se vuelve el conjunto. La amenaza ya no necesita explicarse: está en la exactitud misma del plan.

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Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.

Además…

Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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