Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

La tercera cabina

Una aduanera denuncia la corrupción y ofrece una segunda oportunidad. Sus instrucciones hacen dudar de qué entiende por hacer lo correcto.

Comedia y Drama

Una aduanera habla con una viajera a la que ha detectado un cargamento

Edad

Personaje adulto en ejercicio profesional; admite distintas edades de interpretación.

Duración

4:00 min – 5:30 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para las reacciones de la viajera y la precisión de las instrucciones.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Doble lectura

Sostener un discurso de justicia que puede encubrir un interés propio.

Cambio de táctica

Pasar del miedo a la alianza y de la alianza a dar órdenes.

Situación

La aduanera afirma haber visto cuatro kilos ocultos en la maleta de una joven. Le expone la condena que podría sufrir y la corrupción del pesaje antes de ofrecerle una salida que solo ella conoce.

Aduanera: Tengo para ti una noticia buena y una mala. La mala es que sé lo que hay dentro de tu maleta. No te molestes en negarlo, lo he visto por el escáner. Calculo que llevas cuatro quilos. Si te tomaste la molestia de conocer un poco nuestra legislación antes de lanzarte a hacer la tontería que has hecho, sabrás que por cuatro kilos la condena es de 20 años. Veinte largos años en un auténtico infierno. ¿La buena noticia? Lo más probable es que el pesaje oficial diga que llevabas tres kilos. Uno menos. Así que, en lugar de 20 años, te caerán 15. Quince años en un auténtico infierno.

¿Te parece justo? A mí no me lo parece. Quizá ahora mismo no quieras ni pensar en ello pero te aseguro que no es justo, no lo es. Gracias a estas «pérdidas», los funcionarios de pesaje ganan en un minuto lo que un funcionario honrado de aduanas no gana en una vida entera trabajando. He visto a muchas chicas como tú encubrirlos. Por 5 años. 5 miserables años de rebaja. ¿Acaso son pocos, quince años de cárcel? Es un mal negocio, te lo digo yo. Estoy harta de verlo. Luego os arrepentís todas, pero para cuando llegan las lágrimas es tarde. Esos corruptos van a ganar en unos minutos muchísimo más de lo ibas a ganar tú por este transporte, y sin ningún riesgo. Ellos son parte del negocio, bonita. Y tú eres la tonta necesaria. Lo has arriesgado todo para nada. Y la rueda seguirá girando. Después de ti vendrá otra, y otra, y otra…

No llores, escúchame. La mala noticia es que he descubierto que llevas cuatro kilos en la maleta, sí. Pero la buena noticia no es que esos cuatro kilos se vayan a convertir en tres. La buena noticia es que sólo lo he visto yo. Nadie más. Y eso significa que vas a tener una segunda oportunidad. Quiero poner fin a estas injusticias. La corrupción lo está pudriendo todo. Escúchame bien, te diré lo que vas a hacer: Te secarás las lágrimas y saldrás de esta habitación con total normalidad. Esto sólo ha sido un control rutinario de pasaporte. Tomarás el pasillo de embarques y te detendrás al llegar a las terminales. Allí, a la izquierda, verás que hay unos baños. Entrarás en el de mujeres. Dentro verás que hay seis cabinas. Entrarás en la tercera. En la tercera empezando por la izquierda, no te equivoques. La tercera. Una vez dentro, abrirás el depósito de agua y meterás dentro, con cuidado, esos cuatro paquetitos que transportabas. Luego saldrás del baño, irás a tu mostrador de embarque, tomarás el avión con el resto de pasajeros y no volverás a pisar este país nunca más. ¿De acuerdo? No llores. Anda, ve. No me lo agradezcas. No lo hago por ti, ni por mí: Sólo hago lo que es correcto. La tercera cabina, recuerda, la tercera, no te equivoques.

Claves escénicas

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La buena noticia cambia a mitad de la conversación.

Primero presenta como alivio una reducción de condena ligada a la corrupción; después, que solo ella ha visto la maleta. Esa nueva versión aumenta su poder sobre la joven y permite modificar la cercanía con la que le habla.

La denuncia prepara una relación de confianza desigual.

La aduanera contrapone el riesgo de la viajera al beneficio de los funcionarios. Puede parecer solidaria mientras deja claro que controla la salida. El texto no dice expresamente qué hará ella después con los paquetes.

La ruta debe resultar comprensible para la destinataria.

Pasillo, baños, tercera cabina y depósito forman una secuencia concreta. La repetición final señala la importancia del lugar. Son instrucciones para una acción futura: no hace falta representar ahora todo ese recorrido.

Las cifras pertenecen al discurso del personaje.

Los kilos y las penas hacen tangible la amenaza dentro de la ficción. No identifican un país ni deben presentarse en la ficha como una descripción verificada de su legislación.

Para explorar la escena

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Localizar los cambios de relación con la viajera.

Ensaya distinguiendo cuándo informas, cuándo buscas complicidad y cuándo diriges una acción. Conserva el texto y deja que cada cambio nazca de lo que necesitas obtener de la joven.

Dar la ruta a alguien que tenga que recordarla.

Puedes probar las instrucciones con una persona que luego las repita, sin desplazarse ni usar objetos. Observa dónde necesitas claridad, insistencia o una comprobación de escucha; lleva ese hallazgo al parlamento completo.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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