El blog de Marc Egea

«Psicópata»

Tensión extrema · Duración aproximada: 1:35–1:55 min · Edad: 25-60 años

“Psicópata”

Una mujer atada intenta detener un juego sádico, pero entre el dolor, el miedo y la confusión aparece algo todavía más inquietante.


Texto del monólogo

Norma siente dolor. No obstante, su expresión denota que está experimentando también cierta clase de placer. Tiene las manos en la espalda.

Norma: Basta. (No hay respuesta) Basta. (No hay respuesta) Ya basta. (No hay respuesta) Por favor, ya basta. (No hay respuesta) Basta (Se está enfadando) He dicho que basta (No hay respuesta) ¡Basta! ¿No me oyes? ¡He dicho que basta! (No hay respuesta; toma aire, habla alto y claro) Ya está bien, se acabó, para. (No hay respuesta) Te digo que pares, ¡se acabó! (No hay respuesta) No recuerdo la palabra clave pero no importa, para. Te digo que pares. Mira, la semana pasada era “calabaza”, la semana anterior era “escoba”, la anterior “astronauta”, la de hoy se me ha olvidado pero te digo que pares… (No hay respuesta) ¡¡¡Paraaaa!!! (el dolor se está haciendo molesto) Mira, en cuanto salga de aquí voy a ir a una comisaría de policía y te denunciaré por maltrato, sí, si, no te rías, les diré que me ataste y me torturaste y es la verdad: me estás torturando y me tienes atada ¡¡¡me quieres desataaaaar, malnacida!!! (No hay respuesta) ¡¡¡Bastaaaaaaa!!! (De repente) “Simposio”, ¿era “simposio”? (No hay respuesta) “Síncope”, ¿es “síncope”? (el dolor empieza a ser difícil de soportar) “Simpático” ¡¡es “simpático”!! ¡¡¡“Psicólogo”!!! ¡¡¡A la mierda la palabra, te digo que pares!!! ¡¡¡Para!!! ¡¡¡Para!!! ¡¡¡Para!!! ¡¡¡Para de una puta vez maldita psicópataaaaaaaaa!!!! (las manos de Norma se liberan; su cuerpo se destensa, silencio) (Respira; mira hacia delante y, en cuanto recupera el aliento, pregunta casi sin voz) ¿Era “Psicópata”?


Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona cuando la actriz no lo reduce a un simple estallido de dolor. Lo más interesante está en la mezcla: Norma sufre, sí, pero también parece haber entrado en una dinámica extraña de juego, dependencia o placer confuso. Esa contradicción es la que vuelve inquietante la pieza.

La progresión es clara y conviene respetarla. Empieza como una petición, pasa a la orden, luego a la amenaza, después a la búsqueda desesperada de la palabra clave y finalmente desemboca en una pregunta casi desarmada. Esa caída final cambia por completo el sentido de lo anterior y es donde el monólogo se vuelve más perturbador.

Es una pieza que exige presencia física, respiración, ritmo y verdad emocional extrema. No necesita decoración externa: necesita precisión. Si la actriz sostiene bien los cambios de estado, el texto se vuelve potente.

  • Permite trabajar dolor, rabia y vulnerabilidad en muy poco tiempo.
  • Da mucho juego a la respiración y al cuerpo bajo presión.
  • Ofrece un giro final inquietante y memorable.
  • Funciona bien para mostrar riesgo, intensidad y control técnico.

No sabe si está pidiendo auxilio, obedeciendo o deseando que no pare.

Trabajar el texto

Conviene empezar por el cuerpo. Norma está atada, siente dolor y no recibe respuesta. Si la actriz coloca bien esa circunstancia física desde el principio, el texto encuentra enseguida su verdad. No hace falta sobreactuar el sufrimiento: hace falta que el cuerpo esté realmente en esa situación.

También es importante no decir todas las repeticiones igual. Cada “basta” nace desde un lugar distinto: primero prueba, luego impaciencia, luego enfado, luego auténtica alarma. La variedad interna de esas repeticiones es lo que evita la monotonía y hace avanzar la escena.

La parte de la palabra clave necesita precisión mental. Norma no está diciendo ocurrencias al azar: está intentando recordar algo que podría detenerlo todo. Ahí aparece una urgencia diferente, menos agresiva y más desesperada. Ese cambio de motor conviene que se note con claridad.

El final pide mucha sutileza. Cuando pregunta “¿Era “Psicópata”?” la escena se abre de golpe a otra lectura. No conviene subrayarlo como sorpresa teatral. Funciona mejor si suena a duda auténtica, casi íntima, como si lo más inquietante no fuera lo que ha pasado, sino la relación que ella misma mantiene con ello.

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Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.

Además…

Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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