Monólogo para casting · Actriz

No me enfadaré

Duración1:00 – 1:30 min Edad25–50 años TonoCómico irónico TrabajaControl · Transformación · Confrontación

Gratis · sin pedir permiso · para casting, reel o clase

Sinopsis

Una madre promete calma para obtener una confesión, pero su aparente dulzura va revelando una violencia mucho más inquietante que el posible delito que investiga.

el monólogo

Inés es una mamá y le está hablando a su hijo de corta edad.

Inés: (dulce) Cariño, ¿abriste el cajón de la cómoda?, ¿buscaste algo?, ¿cogiste algo?… No me voy a enfadar, cielo, te lo prometo. Sólo contéstame, por favor: ¿Fuiste tú quien abrió el cajón de la cómoda de mi habitación? (El niño no contesta). Necesito saberlo, no me enfadaré. Necesito saber… mira, te explico: necesito saber si hay ladrones, ¿sabes?, ladrones que entran por la noche, mientras dormimos, y tocan nuestras cosas, y podrían hacernos daño, porque… si es así tendré que llamar a la policía, y tendremos que mudarnos a otra casa porque la policía no podrá garantizar nuestra seguridad, a otra casa muy lejos de aquí, en otra ciudad probablemente, y tendrás que cambiar de colegio, cariño, y dejarás de ver a tus amiguitos, a Eric, a Lucas, a Marco, no volverás a verlos nunca más… ¿quieres eso? No, verdad. No me enfadaré, amor, por favor, dile a mamá: ¿Abriste la cómoda de mi habitación? ¿fuiste tú quien la dejó así? (Tras unos segundos de temerosa indecisión, parece que el niño confiesa su culpa agachando la cabeza, mientras Inés continúa su letanía por lo bajo: “no me enfadaré, no me enfadaré”…). ¿Sí? ¿La abriste? ¿Eso es un sí? Mírame cuando te hablo, amor. ¿Eso es un sí? ¿Se te ha comido la lengua el gato, cariño? ¿No tienes voz? (enfadándose progresivamente) Es un sí. Abriste el cajón de mi cómoda. Hijo, ¿cuántas veces te he dicho que no quiero que toques las cosas de mi habitación? Muchas, ¿verdad? Y tú vuelves a meter las manos, cuando sabes que me molesta mucho. ¿En qué idioma hablo? Cuando digo una cosa es una cosa. ¡Punto! ¡A tu habitación! ¡Castigado!…

Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona cuando la actriz no arranca ya desde la amenaza, sino desde una dulzura real o al menos muy verosímil. Inés necesita que el niño baje la guardia. La violencia de la escena no está en un estallido repentino sin preparación, sino en ver cómo una voz aparentemente protectora va estrechando el cerco hasta volverse asfixiante.

La fuerza del texto está en la manipulación emocional. Inés no pregunta solo por un cajón: fabrica un relato entero sobre ladrones, policía, mudanza y pérdida de amigos para conducir al niño hacia la confesión. Esa estrategia hace muy potente la pieza, porque la crueldad aparece envuelta en lenguaje maternal y afectuoso.

Es un monólogo que permite mostrar cambio de registro, escucha imaginaria y progresión interna. La actriz puede trabajar ternura, control, presión psicológica y enfado sin perder nunca la relación concreta con el niño.

  • Permite trabajar manipulación sin necesidad de grandes gestos.
  • Da juego a la transición entre dulzura y amenaza.
  • Funciona bien para mostrar precisión emocional y escucha.
  • Tiene un final fuerte si el crecimiento está bien dosificado.

No promete calma: usa la promesa de calma como instrumento de un enfado perfectamente sostenido.

Trabajar el texto

Conviene empezar con una dulzura muy concreta, no genérica. Inés habla a un niño pequeño al que conoce perfectamente y al que sabe manejar. Cuanto más maternal, más cotidiana y más convincente sea esa voz inicial, más inquietante resultará la transformación posterior.

También ayuda mucho trabajar la escena como una interrogación real. Ella espera respuestas, silencios, gestos, bajadas de cabeza. No está soltando un discurso cerrado: está presionando a alguien para que admita algo. Esa escucha imaginaria mantiene vivo el texto y evita que se vuelva monótono.

La parte de los ladrones y la mudanza no debe sonar fantasiosa, sino funcional. Inés está construyendo miedo con eficacia pedagógica, casi como si creyera que eso justifica el método. Ahí está lo más perturbador del personaje: la naturalidad con la que convierte el cuidado en chantaje emocional.

El final funciona mejor si no se acelera demasiado. El enfado tiene que aparecer como consecuencia inevitable de todo el mecanismo anterior. Si la actriz respeta esa progresión, el “¡A tu habitación! ¡Castigado!” cae con mucha más fuerza y deja una imagen muy dura.

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Preguntas frecuentes

¿Este monólogo es gratis?

Sí. Todos los monólogos de esta web son gratuitos y de libre disposición. Puedes usarlos sin coste alguno.

¿Puedo usarlo en un casting sin pedir permiso?

Sí. No hace falta pedir permiso para utilizar este monólogo en audiciones, pruebas de acceso o castings.

¿Puedo grabarlo para mi videobook o redes sociales?

Sí. Puedes grabarlo para tu videobook o reel y subirlo a redes sociales, o emplearlo como herramienta de entrenamiento actoral.

¿Tengo que mencionar al autor?

No es obligatorio, pero se agradece. Si publicas un vídeo, puedes citar a Marc Egea o enlazar a esta web.

¿Es un monólogo original?

Sí. Es un texto original y poco conocido, escrito por Marc Egea para casting, lo que te permite construir una propuesta propia sin las comparaciones de un monólogo famoso.

Quién hay detrás de estos monólogos

Marc Egea, dramaturgo

Llevo más de 20 años escribiendo para el escenario, con textos representados en España y América Latina. Estos monólogos son solo una parte de mi trabajo: si buscas textos para montar, en mi catálogo encontrarás obras de teatro completas, adaptaciones de clásicos y piezas de microteatro.

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