Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

No me enfadaré

Inés promete que no se enfadará si su hijo dice la verdad. Para conseguirla, va haciendo cada vez más difícil que el niño se sienta a salvo.

Comedia y Drama

Una madre interroga a su hijo pequeño

Edad

Madre de un niño de corta edad; admite distintas edades adultas compatibles con ese vínculo.

Duración

2:15 min – 3:15 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para los silencios del niño, la letanía y el enfado progresivo indicado.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Cambio de táctica

Pasar de tranquilizar a asustar y después a castigar.

Progresión de presión

Aumentar la exigencia de respuesta hasta romper la promesa inicial.

Situación

Inés quiere saber si su hijo pequeño ha abierto el cajón de la cómoda de su habitación. Ante su silencio, insiste en que no se enfadará e imagina las consecuencias de que hayan entrado ladrones.

Inés: (dulce) Cariño, ¿abriste el cajón de la cómoda?, ¿buscaste algo?, ¿cogiste algo?… No me voy a enfadar, cielo, te lo prometo. Sólo contéstame, por favor: ¿Fuiste tú quien abrió el cajón de la cómoda de mi habitación? (El niño no contesta). Necesito saberlo, no me enfadaré. Necesito saber… mira, te explico: necesito saber si hay ladrones, ¿sabes?, ladrones que entran por la noche, mientras dormimos, y tocan nuestras cosas, y podrían hacernos daño, porque… si es así tendré que llamar a la policía, y tendremos que mudarnos a otra casa porque la policía no podrá garantizar nuestra seguridad, a otra casa muy lejos de aquí, en otra ciudad probablemente, y tendrás que cambiar de colegio, cariño, y dejarás de ver a tus amiguitos, a Eric, a Lucas, a Marco, no volverás a verlos nunca más… ¿quieres eso? No, verdad. No me enfadaré, amor, por favor, dile a mamá: ¿Abriste la cómoda de mi habitación? ¿fuiste tú quien la dejó así? (Tras unos segundos de temerosa indecisión, parece que el niño confiesa su culpa agachando la cabeza, mientras Inés continúa su letanía por lo bajo: “no me enfadaré, no me enfadaré”…). ¿Sí? ¿La abriste? ¿Eso es un sí? Mírame cuando te hablo, amor. ¿Eso es un sí? ¿Se te ha comido la lengua el gato, cariño? ¿No tienes voz? (enfadándose progresivamente) Es un sí. Abriste el cajón de mi cómoda. Hijo, ¿cuántas veces te he dicho que no quiero que toques las cosas de mi habitación? Muchas, ¿verdad? Y tú vuelves a meter las manos, cuando sabes que me molesta mucho. ¿En qué idioma hablo? Cuando digo una cosa es una cosa. ¡Punto! ¡A tu habitación! ¡Castigado!…

Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

La dulzura inicial no impide que aumente la presión.

La acotación pide comenzar dulce. Los apelativos cariñosos continúan mientras aparecen ladrones, mudanza y pérdida de amigos; esa convivencia permite mostrar la presión sin empezar ya en el enfado final.

El miedo imaginado se adapta al mundo del niño.

Inés pasa de la seguridad de la casa a la separación de sus amigos concretos. La sucesión hace más difícil resistirse a responder, sin que la ficha tenga que afirmar que exista realmente una amenaza exterior.

La cabeza agachada no es una confesión verbal.

La acotación dice que parece confesar y muestra indecisión temerosa. Inés convierte ese gesto en certeza mientras repite que no se enfadará; no conviene añadir un sí hablado que el autor no escribió.

El enfado tiene una progresión expresamente indicada.

Después de exigir que la mire y conteste, Inés acaba castigándolo. El recorrido contradice su promesa, pero permite distinguir los momentos en que todavía necesita obtener una respuesta y aquellos en que ya impone una consecuencia.

Para explorar la escena

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Graduar la presión por lo que se pone en juego.

Marca seguridad, casa, colegio y amigos. Ensaya cómo cambia la petición al añadir cada pérdida, manteniendo al principio la dulzura y evitando usar solo el volumen como medida de intensidad.

Responder al gesto sin inventar una confesión.

Trabaja el silencio y la cabeza agachada con una señal acordada o imaginada. Conserva la letanía y observa cómo pasas de preguntar a afirmar «es un sí», siguiendo después el enfado indicado.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

Descubre más desde Marc Egea

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo