Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

Chantaje bibliotecario

Un libro devuelto tarde. Una multa por calcular. Una protesta que cambia de estrategia.

Comedia

Reclamación ante quien atiende en una biblioteca

Edad

Personaje adulto; admite distintas edades de interpretación. Los siete años de retraso no fijan su edad.

Duración

3:00 min – 4:30 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para el cálculo en el móvil, las pausas y la imitación final.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Cambiar de táctica

Pasar de reclamar agradecimiento a negociar bajo amenaza.

Acción física

Hacer que el cálculo y la imitación de una rotura actúen sobre la relación.

Situación

Emma devuelve a una biblioteca un libro con siete años de retraso. Ante la multa, protesta y calcula el importe con su móvil mientras habla con la persona que la atiende.

Emma: No está bien, me parece muy mal. ¿Qué quieren?, se quedó detrás de unas cajas, escondido, lo acabo de ver ahora, he venido corriendo a traerlo. Y ustedes, como agradecimiento, me castigan —porque… sí, esto es un castigo—. Ya sé que siete años es mucho tiempo, pero me parece injusto: lo llego a saber y no vengo, mire qué le digo, sí, y ese dinero que me ahorro, porque… ¿cuánto dinero es en total? No se preocupe, ya lo calculo yo. Cincuenta céntimos por cada día de retraso, ha dicho, ¿no? (Saca su teléfono móvil). A ver, siete años son… (teclea en el móvil) Doce meses por siete…: Ochenta y cuatro meses… Cada mes tiene, de media, treinta días… Eso son…: Dos mil quinientos veinte días… Dos mil quinientos veinte días por cincuenta céntimos día… Total a pagar…: ¡¡Mil dos cientos sesenta euros!! ¡Mil dos cientos sesenta euros por devolver un libro! ¡Y una mierda! ¡Ni se le ocurra cargarme eso en mi cuenta! ¡Qué se ha creído! ¡Borre mi domiciliación ahora mismo! ¡Están locos o qué! ¡Vaya norma de mierda! ¡Así nadie les va a querer devolver los libros! Te retrasas dos semanas y te cuesta más que un libro nuevo. Te despistas unos meses y ya te puedes pedir hipotecar tu casa. Y yo… ¿qué tengo que hacer yo? Pues suerte que ha aparecido el libro –porque iba a pintar la pared de mi habitación, porque he movido los muebles–… Se supone que una biblioteca tendría que promover la cultura, la urbanidad, los buenos valores, y a mí, ahora mismo, me está despertando los peores instintos, mire qué le digo… (Se le ha ocurrido algo) Teclee “Ciberíada”. “Stanislaw Lem”. Y “Cántico por Leibowitz”, “Walter M. Miller”. Y “Viaje al país de Orfir”, de “Mijaíl Cherbátov”. ¿Qué le sale? Oh, llevan unos cuantos años fuera. Uy, ahora que pienso, creo que los tengo yo, me acabo de acordar ahora. Qué fastidio. Seguro que todo el mundo está deseando leer esos libros y resulta que nadie los puede leer porque los tengo yo, vaya. Mire, le propongo algo: Perdóneme la multa y le traigo los libros ahora mismo… O de lo contrario… Cuando llegue a casa, los abriré y empezaré a arrancarles las páginas, una a una, despacito, raaaas… (imitando la rotura de una página con sádico placer), raaaaas…

Claves escénicas

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Emma presenta la devolución del libro como algo que merece agradecimiento.

Admite los siete años de retraso, pero utiliza haber venido a devolverlo como razón para rechazar la multa. Esa lógica sostiene su protesta inicial. Puedes explorar cuánto espera que la otra persona reconozca su buena voluntad, sin dar por demostrado que la sanción sea injusta.

El cálculo en el móvil convierte una tarifa diaria en una cantidad que la enfrenta al interlocutor.

Las acotaciones indican sacar el teléfono y teclear. Emma recorre las operaciones antes de ordenar que no le cobren y que borren la domiciliación. El tiempo de calcular puede modificar la atención y preparar la reacción: no hace falta anticipar desde el principio el efecto de la suma.

Cuando se le ocurre una idea, deja de pedir comprensión y busca una ventaja.

La acotación sitúa el nacimiento de la idea antes de dictar los títulos. Después hace valer que tiene otros libros y propone recuperarlos a cambio de anular la multa. Su aparente recuerdo tardío puede explorarse como una maniobra; el texto no demuestra que haya olvidado realmente que los tenía.

La amenaza se refiere al futuro; el placer de imitar la rotura sucede ahora.

Emma anuncia lo que hará cuando llegue a casa. En el presente, la acotación pide imitar la rotura de una página con sádico placer. Esa demostración puede ser el modo de hacer sentir la amenaza a quien escucha. No presupone que haya decidido cumplirla ni exige romper físicamente un libro.

Para explorar la escena

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Dejar que la operación del móvil cambie la manera de dirigirse a la otra persona.

Recorre las operaciones con el móvil y conserva las palabras del texto. Prueba cuánto puede seguir Emma pendiente del interlocutor mientras calcula y qué cambia al llegar al total. Compara las pasadas sin añadir esperas a cada tecla ni acelerar hasta volver incomprensibles las cifras.

Explorar cómo cambia el poder de Emma entre la queja y la oferta.

Identifica el momento indicado en que se le ocurre algo. Prueba a dictar los títulos buscando que la otra persona descubra por sí misma el problema y después a hacerlo dejando ver más pronto la intención de negociar. Conserva la amenaza y la imitación final, sin añadir réplicas del interlocutor.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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