Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

Loca por escribir

Carol explica cómo un castigo escolar despertó su amor por la escritura. El relato va dejando al descubierto una vocación bastante menos inocente.

Comedia

Una acusada presenta su último alegato

Edad

Personaje adulto que recuerda su etapa escolar; admite distintas edades de interpretación.

Duración

2:00 min – 3:00 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para el disfrute del recuerdo, el suspiro y la información final sobre el abogado.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Ritmo y repetición

Hacer crecer los castigos y cambiar el sentido de la copia.

Revelación progresiva

Desplazar un relato de aprendizaje hacia el placer de dañar.

Situación

Carol atribuye al sistema educativo su conducta actual. En su último alegato, explica cómo pasó de cumplir castigos de copia a buscar el placer de hacer daño.

Carol: La culpa la tiene el sistema educativo. De joven —de más joven—, cuando hacía alguna trastada en el colegio, las profesoras me castigaban mandándome copiar, —creo que esto ya no se hace, antes se hacía— copiar 50 veces “No maltrataré los lápices y los cuadernos de la escuela”. Después eran 100. 200 veces. Cumpliendo esos castigos descubrí el valor de la caligrafía porque tienes mucho tiempo para observar las letras. Luego fui descubriendo el valor de la composición, porque las frases no mantienen una columna recta, ¿saben?, sino que se contonean, y empecé a jugar con eso. Empecé a amar aquellos ejercicios —castigos, perdón—. Empecé a sentirme artista. (Disfrutando con el recuerdo) 500 veces “No maltrataré el mobiliario de la escuela”. 1000 veces. “No maltrataré a los compañeros de escuela”. 2000 veces. “Ni a los profesores”. 5000. Empecé a sentirme feliz solamente cuando copiaba. Y cuando se me terminaba el castigo, corría locamente a dañar algo, a alguien, lo que fuera. Y mientras hacia el daño empezaba a sentir placer porque era como si anticipara ya lo que me esperaba. Y así acabe disfrutando el propio hecho de dañar (Suspira). Si en lugar de mandarme copiar, mis profesoras me hubiesen castigado con suspensos —por ejemplo—, hoy no estaría aquí. La culpa la tienen mis profesoras. Es todo. Mi abogado me dijo que no empleara este último alegato para decir tonterías. Ya no es mi abogado. Y no se preocupe, no ha sido nada. Dicen que se recuperará. Los médicos. Dicen. Gracias…

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Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Las cifras crecen junto con la gravedad de lo que Carol hace.

Lápices, mobiliario, compañeros y profesores trazan una escalada. Cada nueva cantidad no es solo más repetición: amplía la violencia que su explicación intenta convertir en consecuencia de un método educativo.

El disfrute está escrito; su forma de expresarlo queda abierta.

La acotación pide disfrutar del recuerdo y después suspirar. Se puede explorar satisfacción, alivio o recreación sin representar físicamente las agresiones narradas ni reducir al personaje a una caricatura.

La responsabilidad se desplaza hacia las profesoras.

Carol organiza un razonamiento causal: castigo, gusto por copiar y placer por dañar. La ficha recoge esa defensa como su argumento, no como una explicación psicológica objetiva.

El abogado hace presente lo que parecía pertenecer al pasado.

La mención de su recuperación introduce una consecuencia reciente sin describir el incidente. «Los médicos. Dicen» puede cambiar cuánto tranquiliza realmente la última información.

Para explorar la escena

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Diferenciar los peldaños de la escalada.

En una copia, relaciona cada cifra con el nuevo objeto del daño. Ensaya conservando la claridad de esa progresión; compara una satisfacción contenida con otra más expansiva, respetando la acotación.

Conservar la necesidad de convencer hasta el agradecimiento.

Haz el alegato completo dirigido a un destinatario concreto. Explora cómo intentas que acepte tu explicación incluso cuando aparece la información del abogado; no añadas una confesión ni una acción violenta.

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