dramaturgo
Cómico satírico · Duración aproximada: 1:20–1:45 min · Edad: 25–30 años
Un monólogo muy jugable para trabajar vanidad, discurso impostado y comicidad sostenida. Ideal para mostrar cómo un personaje puede desmontarse solo mientras intenta parecer profundo.
Susana: Sí, todas aquellas películas quedaron atrás, aquella cabecita loca quedó atrás. No reniego de aquellas películas, qué va. Fueron buenas películas para adolescentes pero, ya digo… para adolescentes, ¿entiende? Entretenimiento, Palomitas. Ahora mi carrera ha dado un giro. Estoy en la madurez. Ahora preparo a conciencia los papeles. Papeles serios. Me sumerjo en los personajes, en sus circunstancias. Estudio a fondo todo lo que tiene que ver con ellos. Para hacer de Jenny, la prostituta de “Camino de rendición”, estuve tres meses frecuentando el parque de la Libertad, por la noche. Me vestía como una Jenny de verdad y pasaba horas allí. Fue impresionante. Luego, en el rodaje, cuando decían ‘¡acción!’ para mí era como si dijeran ‘¡Sigue’. Fue… ¡tan real para mí! Aún me escribo mails con algunas de las chicas del parque. Esta nueva etapa de mi vida me está sirviendo para tomar conciencia sobre muchas cosas: la problemática de la prostitución, por ejemplo. Ahora lo veo todo de otra manera. Me está ayudando a crecer como persona. Estoy ganando… conciencia social. Profundidad. Si Unicef me lo propusiera, no dudaría en hacerme embajadora de buena voluntad. Desde hace un tiempo elijo las películas con mucho cuidado. Leo muchos guiones. Tendría que ver la cantidad de porquería que me llega. Y hay que seleccionar. De entrada no descarto nada, lo leo todo, porque puede que se esconda una pequeña joya en una montaña de… guiones. Y fue el caso de esta película. Tenía en casa una montaña de guiones. Los leí todos; y el último, éste –tal como lo digo–. Bueno, la película no es maravillosa, el guión tiene algunos fallos, pero lo compensa el personaje de Eileen. La primera mujer en el corredor de la muerte. Bueno, no la primera, pero sí la más importante. La pena de muerte parece cosa de hombres, verdad. Pues, no lo es. También hay mujeres en el corredor de la muerte. ¿Cuánto rato ha pensado en ello? Yo, nunca. Y ahora, desde hace unos meses, estoy sumergida. He tomado conciencia, mucha conciencia. La pena de muerte es, es terrible. Había querido hablar con Eileen, la Eileen autentica –porque esta historia está basada en hechos reales– pero cuando fui a hablar con ella no pude hacerlo porque… ya estaba muerta. La habían ejecutado. Es terrible la pena de muerte… (abatida) Tuve que interpretar el personaje sin referencias. Aun así, creo que lo hice bastante bien.
El monólogo funciona porque Susana no se presenta como ridícula. Al contrario: habla con plena convicción, convencida de su profundidad, de su compromiso y de la importancia de su nueva etapa artística. Esa seguridad es lo que hace que el texto tenga tanta gracia.
Su fuerza está en la distancia entre lo que la actriz cree que está mostrando y lo que realmente percibe el espectador. No hace falta subrayar la sátira: basta con sostener la solemnidad del personaje y dejar que su propio discurso se encargue del resto.
Contraste entre el discurso serio del personaje y la imagen que proyecta
La clave es no hacer de Susana una caricatura desde el principio. Si la actriz la interpreta ya como una figura grotesca, el monólogo pierde finura. Lo interesante es que ella está intentando dar una gran entrevista, seria, comprometida y llena de conciencia.
Conviene cuidar mucho las palabras que repite y los lugares donde se recrea: “conciencia”, “madurez”, “profundidad”, “personajes serios”. Ahí está la música del personaje. No son simples ideas: son los ladrillos con los que construye su propia pose.
El final funciona mejor si se dice con verdad, no con remate cómico. “Aun así, creo que lo hice bastante bien” debe sonar como una conclusión sincera. Cuanto más sinceramente lo crea, más eficaz resulta todo el monólogo.
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.
Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
