Un monólogo para casting de Marc Egea: un actor ensaya en el escenario

PARA ACTOR

El tuyo es el verde

Roberto celebra cada detalle de vivir juntos. Un cepillo de dientes pone a prueba, de golpe, esa felicidad sin reservas.

Comedia

Un hombre habla desde el baño con su pareja, que está en la habitación

Edad

Personaje joven, como indica la apertura; el texto permite distintas edades dentro de ese perfil.

Duración

2:00 min – 3:00 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para la imitación, el gesto con el cepillo y la transformación de la sonrisa.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Acción física

Transformar un gesto cotidiano a través del descubrimiento.

Reaccionar a quien escucha

Dejar que las respuestas de Carla alteren la seguridad de Roberto.

Situación

Roberto y Carla son una pareja joven, profundamente enamorada, que lleva un mes viviendo junta. Es domingo por la mañana; él le habla desde el baño y ella lo escucha desde la habitación.

Roberto está en el baño, frente al espejo, con un cepillo de dientes en la mano. Tiene una cursi expresión de felicidad en el rostro. (El cepillo de dientes es azul)

ROBERTO: Estuvo muy bien la cena, de verdad, lo pasé muy bien. Ahora, para mí, lo mejor de toda la noche: cuando nos subimos al coche y volvemos juntos a casa. Por fin. No sabes cómo me mataba eso de acompañarte a tu piso. Era absurdo. Ahora, en cambio… Me encanta cuando paro el coche y digo: “Cariño, ya estamos en casa”. Tendrías que verte, estás hecha un cielo, tan traspuesta. Se te queda la cabeza así como torcida y te cae un poco la babilla por el lado… (Imita el gesto) Me encanta. Y cuando te digo, por la mañana: “Cariño, buenos días, hoy empieza el resto de nuestra vida”. Antes sólo te lo podía decir por teléfono y, joder, no era lo mismo. Ahora en cambio, me encanta: te tengo ahí en la cama, medio dormida, con los ojillos llenos de legañas, tirando del edredón… Sí, legañas, he dicho legañas. Me encantan tus legañas, por la mañana, qué pasa. Y tus bostezos por la tarde, y tus ronquidos por la noche… Sí, cariño, roncas. Roncas suave, es un ronquido de chica. Y suena muy bien. Lo escucho y me ayuda a dormirme. Es una maravilla… Esto es mejor de lo que pensaba… (Va a llevarse el cepillo de dientes a la boca) Oye, cómo lo haces para tener el cepillo de dientes tan bien. El mío tiene las púas tan abiertas que parece un florero… No cariño, el azul es el mío. El verde es el tuyo… No cariño… Llevo un mes lavándome… los dientes con… este… ce… pillo… (Una creciente sensación de asco le deforma la sonrisa de la cara)

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Claves escénicas

Pulsa la frase o el signo + para desplegar la explicación

Roberto convierte los pequeños defectos cotidianos en motivos de amor.

La postura en el coche, las legañas, los bostezos y los ronquidos alimentan su entusiasmo. La apertura lo presenta profundamente enamorado y con una felicidad cursi. Conviene sostener ese disfrute para que el giro tenga algo que transformar.

Carla interviene a través de las respuestas de Roberto.

«Sí, legañas» y «Sí, cariño, roncas» permiten escuchar objeciones que no están escritas. Después, las correcciones sobre los colores cambian el rumbo. Se puede trabajar esa escucha sin inventar réplicas que se añadan al monólogo.

El cepillo está presente desde antes de que importe su color.

Roberto lo tiene en la mano frente al espejo; más tarde va a acercarlo a la boca. No hace falta ocultarlo para preparar una sorpresa. Su uso cotidiano y su color azul hacen comprensible el descubrimiento.

El asco transforma la misma sonrisa con la que había celebrado la convivencia.

La acotación describe un cambio creciente, no un corte instantáneo obligatorio. La frase se fragmenta mientras comprende lo sucedido. El texto termina ahí: no establece que deje de querer a Carla ni que la relación se rompa.

Para explorar la escena

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Escuchar a Carla sin escribirle palabras nuevas.

Localizar las frases que responden a ella y probar qué información recibe Roberto en cada una. Mantener a Carla en la habitación y observar cómo esa distancia afecta a la conversación desde el baño.

Hacer que el descubrimiento cambie una acción ya empezada.

Ensayar con un cepillo azul el paso de tenerlo en la mano a ir a acercarlo a la boca. Dejar que la información sobre el color transforme la sonrisa y las palabras, sin añadir una secuencia posterior.

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