dramaturgo
Realista emocional · Duración aproximada: 1:00–1:20 min · Edad: 18–30 años
Un monólogo de exigencia, herida y orgullo que permite trabajar contención, precisión y una necesidad muy reconocible de ser vista más allá del error.
Carolina: Fallé en el 35. Sí. Es verdad. Fallé en el 35. ¿Eso es todo lo que tienes que decirme en este momento? Sé que significa poco para ti pero… ¿has visto qué ha pasado después de la actuación? ¿Te has fijado en esa gente que se ha acercado a hablarme? (Bajando la voz, como si revelara un secreto) Me estaban felicitando. ¿Qué es eso? ¿Felicitar? (Ella misma responde) Es algo muy raro. Unos dicen: “Qué bien lo has hecho”, otros: “Me ha encantado”, hay quien te confiesa que se ha emocionado escuchándote, y algunos incluso llegan a reconocer que te envidian por tocar así el piano. No les cuentes que la partitura está dividida en compases, que la pieza entera está sujeta a una tonalidad, a un tempo, a un fraseo, y debe que interpretarse con total exactitud, siguiendo escrupulosamente unas reglas. Simplemente, les ha gustado… porque no ha sonado mal, no ha sonado nada mal, ha sonado incluso bien, qué digo, ha sonado muy bien… Y si, en ese momento, cuando me están felicitando, se me ocurre decirles que he fallado, por ejemplo, en el compás 35… me responden que no, que he tocado perfecto. Y con el tiempo aprendes a no discutirlo… Porque discutirlo es como poner en duda su sensibilidad, es como decirles que no entienden sus propios sentimientos, sabes. Y todos tenemos sentimientos. “Fallaste en el 35”. ¿Eso es todo lo que tienes que decirme? Muy bien. Mañana, en clase, lo trabajaremos. Tocaré mil veces para ti la partitura intentando acercarme a la perfección. Hoy, para ellos, he tocado perfecto. Esta noche, par mí, era perfecta… hasta que he hablado contigo.
El monólogo funciona por contraste entre dos maneras de escuchar una misma actuación. Para el maestro solo existe el error; para el público, la emoción de lo que ha ocurrido. Carolina habla desde el punto exacto en que esas dos miradas chocan y la dejan sola con su necesidad de reconocimiento.
Su fuerza está en que no es un estallido caprichoso. Hay dolor, orgullo y una lucidez muy clara sobre la diferencia entre la perfección técnica y el efecto real sobre los demás. Eso permite a la actriz sostener la escena desde la verdad y no solo desde el enfado.
Destaca la sutileza con la que se muestra la fragilidad de una artista que desea ser reconocida en lo humano, no solo en lo técnico.
La clave es no interpretar a Carolina como alguien desbordada desde el principio. Ella está dolida, sí, pero también piensa con mucha claridad. Si se empieza demasiado rota, se pierde el placer del razonamiento y del ajuste de cuentas que sostiene el texto.
Conviene cuidar mucho la parte central, cuando habla del público. Ahí aparece la defensa más importante del personaje: no discute solo una crítica, discute una forma de entender el arte. Esa convicción le da dignidad y evita que la escena se quede en una simple queja.
El final funciona mejor si no se subraya. “Esta noche, par mí, era perfecta… hasta que he hablado contigo” debe caer como una conclusión íntima, no como una frase de efecto. Si llega limpia, deja un poso muy fuerte.
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.
Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
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¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
