Por diez minutos

Dramático emocional · Duración aproximada: 1:45–2:25 min · Edad: 30–50 años

Por diez minutos

Un monólogo muy poderoso que mezcla reproche, memoria y revelación. Ideal para trabajar contención, herida familiar y un giro final que resignifica todo lo anterior.


Texto del monólogo

Andrea se presenta por sorpresa en casa de su hermana. Llevan diez años sin verse. Andrea, de repente, ha querido conocer a su sobrino.

Andrea: Diez minutos (cansada). Diez minutos (trata de ocultar el enfado que lleva dentro). Nueve horas en tren, una hora y media de autocar, y cuarenta y cinco minutos andando –¡a qué puñetero rincón del mundo has ido a vivir! – y me dices que hace diez minutos que has puesto a dormir al niño. Diez minutos. Ya es mala suerte. ¡Por diez minutos! En fin, como veo que no haces el gesto de ir a su habitación a ver si quizá está despierto –ni se me ocurre pedirte que lo despiertes para mí–, pues nada, yo me iré tal como he venido: andaré los seis kilómetros que hay desde esta preciosa urbanización hasta el pueblo ese tan solitario, tomaré el autobús que lleva a la ciudad, y allí veré si, de madrugada, aún sale algún tren hacia mi casa. No te preocupes. Diez minutos son diez minutos. Lo entiendo (la hermana no dice nada)

Es lo que tiene la vida moderna. ¿Te acuerdas de cuando éramos pequeñas? Qué despacio iba todo. En verano. Mamá nos daba la merienda y pasábamos la tarde entera con el bocadillo en la mano, sin decir nada, hasta que se hacía de noche. Y no pasaba nada. No hacía falta que pasara nada. Nos sobraba el tiempo. Estábamos bien. Ahora, nada está bien. Parece que en diez minutos puede cambiar todo.

¿Quién la dijo más gorda aquel día, Marta? ¿Quién empezó, tú o yo? ¿Qué coño nos dijimos? Ya no me acuerdo. ¿Tuvo algo que ver tu marido? ¿Tuvo algo que ver mi trabajo? Joder, ni me acuerdo. ¡Sólo discutimos diez minutos! ¡Qué son diez minutos en diez años! (Ríe) Ayer fui al médico. El dolor de cabeza ese que tenía… No lees mis mensajes, verdad. Ayer fui al médico. Llevaba unos días con un… Llevaba una temporada con dolor de cabeza. Me hicieron unas pruebas. Ayer fui a buscar el resultado. ¿Sabes qué hice al salir del hospital? ¿Sabes qué fue lo primero que hice? Tomar un tren, y un autocar y patear una carretera interminable. Me acordé de mi pequeño sobrino. Eso hice. Y pensé que me gustaría verlo una vez antes de irme. Ya ves. Qué lástima. Por diez minutos, Marta. Por diez minutos.


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona por acumulación y desplazamiento. Andrea empieza protestando por una pequeña frustración concreta, casi doméstica, y poco a poco la escena se abre hasta revelar una fractura mucho más grande: diez años de distancia entre hermanas y una urgencia vital que cambia el sentido de todo.

Su fuerza está en que el personaje no entra confesando. Primero ironiza, se defiende, recuerda, tantea. La verdad aparece tarde, y por eso golpea. Es un texto muy útil para trabajar cómo una emoción profunda puede tardar en encontrar su forma de decirse.

  • Permite trabajar contención y desahogo dentro del mismo recorrido.
  • Da mucho juego para mezclar reproche, humor amargo y emoción real.
  • Funciona muy bien en actrices con verdad interna y buen manejo del cambio de tono.
  • Deja una impresión de profundidad emocional y madurez interpretativa.

A veces no se pierde una vida entera por grandes decisiones, sino por diez minutos mal puestos.

Trabajar el texto

La clave es no empezar desde la tragedia. Andrea llega cansada, enfadada, herida, pero aún está hablando desde el fastidio inmediato. Si la actriz anticipa demasiado pronto la gravedad del final, el monólogo pierde recorrido y el descubrimiento se debilita.

Conviene cuidar mucho la parte de los recuerdos de infancia y la pregunta sobre la pelea. Ahí el texto cambia de plano. Ya no se trata solo del niño dormido, sino de dos hermanas que han dejado que una discusión mínima se convierta en una distancia inmensa.

El final debe caer limpio. La revelación médica no pide melodrama ni lágrimas impuestas. Lo más fuerte es que Andrea lo diga casi con serenidad, como alguien que ya ha hecho el viaje y solo constata lo que no ha podido ser.

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Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.

Además…

Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.