Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

Por diez minutos

Un viaje largo, un niño dormido y dos hermanas que llevan demasiado tiempo sin hablarse.

Drama

Una visita inesperada a la hermana

Edad

Personaje adulto, con una historia familiar y diez años de distanciamiento. Admite distintas edades de interpretación.

Duración

3:00 min – 4:15 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para el silencio de la hermana, la risa y las pausas al hablar de la visita médica.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Dosificar una revelación

Dejar que lo que Andrea cuenta transforme el sentido del viaje.

Cambiar de táctica

Pasar del reproche al recuerdo compartido y a la confidencia.

Situación

Andrea llega por sorpresa a casa de su hermana Marta después de un largo viaje. Su sobrino acaba de dormirse y Marta no hace ademán de ir a ver si está despierto.

Llevan diez años sin verse. Andrea, de repente, ha querido conocer a su sobrino.

Andrea: Diez minutos (cansada). Diez minutos (trata de ocultar el enfado que lleva dentro). Nueve horas en tren, una hora y media de autocar, y cuarenta y cinco minutos andando —¡a qué puñetero rincón del mundo has ido a vivir! —y me dices que hace diez minutos que has puesto a dormir al niño. Diez minutos. Ya es mala suerte. ¡Por diez minutos! En fin, como veo que no haces el gesto de ir a su habitación a ver si quizá está despierto —ni se me ocurre pedirte que lo despiertes para mí—, pues nada, yo me iré tal como he venido: andaré los seis kilómetros que hay desde esta preciosa urbanización hasta el pueblo ese tan solitario, tomaré el autobús que lleva a la ciudad, y allí veré si, de madrugada, aún sale algún tren hacia mi casa. No te preocupes. Diez minutos son diez minutos. Lo entiendo (la hermana no dice nada)

Es lo que tiene la vida moderna. ¿Te acuerdas de cuando éramos pequeñas? Qué despacio iba todo. En verano. Mamá nos daba la merienda y pasábamos la tarde entera con el bocadillo en la mano, sin decir nada, hasta que se hacía de noche. Y no pasaba nada. No hacía falta que pasara nada. Nos sobraba el tiempo. Estábamos bien. Ahora, nada está bien. Parece que en diez minutos puede cambiar todo.

¿Quién la dijo más gorda aquel día, Marta? ¿Quién empezó, tú o yo? ¿Qué coño nos dijimos? Ya no me acuerdo. ¿Tuvo algo que ver tu marido? ¿Tuvo algo que ver mi trabajo? Joder, ni me acuerdo. ¡Sólo discutimos diez minutos! ¡Qué son diez minutos en diez años! (Ríe)

Ayer fui al médico. El dolor de cabeza ese que tenía… No lees mis mensajes, verdad. Ayer fui al médico. Llevaba unos días con un… Llevaba una temporada con dolor de cabeza. Me hicieron unas pruebas. Ayer fui a buscar el resultado. ¿Sabes qué hice al salir del hospital? ¿Sabes qué fue lo primero que hice? Tomar un tren, y un autocar y patear una carretera interminable. Me acordé de mi pequeño sobrino. Eso hice. Y pensé que me gustaría verlo una vez antes de irme. Ya ves. Qué lástima. Por diez minutos, Marta. Por diez minutos.

Claves escénicas

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Andrea intenta ocultar el enfado, pero sus palabras dejan oír el reproche.

La acotación inicial fija cansancio y un intento de esconder lo que siente. Después enumera el viaje, llama «preciosa» a la urbanización y describe lo difícil que sería volver. Puedes explorar cuánto consigue contener y cuánto se le escapa, sin convertir ese intento en una ausencia de enfado.

El recuerdo de la infancia ofrece otra manera de acercarse a Marta.

Después del silencio de su hermana, Andrea evoca las tardes con el bocadillo y el tiempo que les sobraba. Pasa de lo que Marta no está haciendo a algo que ambas vivieron. Puede ser una búsqueda de complicidad, una comparación dolorosa o una mezcla; el texto no impone una sola intención para ese recuerdo.

Los diez minutos cambian de peso cada vez que reaparecen.

Primero son el tiempo que lleva dormido el niño; después, lo que duró la discusión que las separó durante diez años. Al final vuelven ligados a la oportunidad de conocer al sobrino. Trabajar esas diferencias permite que la repetición avance, sin necesitar un énfasis creciente en cada aparición.

La visita médica explica la urgencia del viaje sin nombrar el diagnóstico.

Andrea cuenta que fue a recoger unos resultados y salió hacia casa de Marta. «Verlo una vez antes de irme» permite percibir una amenaza de despedida, pero no especifica enfermedad ni plazo. Puedes sostener una hipótesis al ensayar sin añadir esos datos ni anticipar todas sus consecuencias desde la primera frase.

Para explorar la escena

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Probar distintas formas de buscar a la hermana a lo largo del texto.

Recorre el reproche, el recuerdo de infancia, la discusión pasada y la visita médica preguntándote qué esperas de Marta en cada tramo. Compara dos pasadas con distintas expectativas de respuesta; conserva el silencio escrito y no inventes réplicas.

Dar una función distinta a cada regreso de «diez minutos».

En una copia de trabajo, señala a qué tiempo se refiere cada aparición y qué intentas hacer con ella: protestar, comparar, restar importancia a la pelea o lamentar una ocasión perdida. Integra después el cansancio, el enfado que intentas ocultar y la risa indicada, sin cambiar el texto.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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