dramaturgo y guionista
Laura y Pedro son una joven pareja. Se conocieron en el instituto, siete años atrás, y desde entonces están juntos. Laura renunció, de muy joven, a su sueño de ser diseñadora de moda para trabajar en un supermercado. A Pedro, sin embargo, acaban de ofrecerle ahora el trabajo soñado en Estados Unidos. Está tan emocionado que parece no pensar Laura para la nueva aventura.
Laura: ¿Mi opinión? Diles que sí. Es lo tuyo. Siempre has querido hacer esto. ¿Qué son tres años? Puedo ir a verte. En verano, o en navidad, o en el Thanks givin day que hacen ellos… Me acuerdo, en el instituto, que siempre estabas dibujando… Y un día te pillaron. ¿Te acuerdas? ¿Quién fue? ¿El profe de mates? ¿Fue en lengua? Sí, fue en clase de lengua. El profe levantó tus apuntes y nos dijo a todos: “Mirad cómo se desperdicia una vida”. No sé cómo pudiste aguantar eso. Y tus padres, cuando se enteraron de que no estabas yendo a clase, en la facultad de Derecho. Tiene que ser duro que te dejen de hablar unos padres. Qué iban a pensar. Qué es una escuela de cómic en comparación con la Universidad. Nunca lo entendieron. Ni que trabajas en revistas sin cobrar, ni que vivieras en un piso como éste, tan pequeño, los dos, en un barrio como éste… Tómalo. Sería un error no tomarlo. Si te viera ahora el profe de lengua. ¿Cómo se llamaba? Ni me acuerdo. ¿Se acordará él de tu nombre? ¿Saldrá tu nombre en los títulos de crédito? ¿Dan Oscars también a los ilustradores? Tómalo, no lo dudes. No tomarlo sería como haberle dicho no a la escuela de cómic por no disgustar a tus padres. No lo hiciste entonces, no lo hagas ahora. Y mira qué contentos están ahora tus padres. Podré ir a verte, cambiando unos cuantos turnos en el súper puedo reunir cinco días. ¿Será suficiente? No hay que pensar en los demás cuando se persigue un sueño, Pedro. Un sueño es cualquier cosa que uno desea con el corazón: ser abogado, ser dibujante… o… ser diseñadora de modas. No renuncies a tu sueño por otra persona. No lo hagas. Lo lamentarías. Ahora sonríes pero acabarías llorando. Créeme… No, no, estoy bien. No, no son lágrimas. Y si los son, son de felicidad…
Monólogo contenido y sensible que permite mostrar una gran madurez interpretativa, apoyándose en lo que no se dice tanto como en lo que se dice, y construyendo emoción desde la generosidad del personaje.
Laura defiende con convicción el sueño de Pedro, aunque cada palabra que pronuncia la aleja un poco más del suyo propio.
Realismo contemporáneo, limpio y directo, con un discurso que fluye como un recuerdo compartido y se va cargando de emoción sin necesidad de subrayados.
Afectuoso y luminoso en apariencia, con una tristeza que se filtra progresivamente hasta quedar al descubierto en el final.
Medio–alto. El reto está en sostener la contradicción emocional: apoyar sin reprochar, amar sin pedir, dolerse sin estallar.
Para actrices entre 25 y 35 años, con sensibilidad y capacidad para manejar emoción contenida y progresión interna.
La renuncia personal hecho por amor y el coste emocional que deja.
Evitar que Pedro viva la frustración que ella arrastra, aunque eso implique quedarse sola con su propio dolor.
Laura no solo anima a Pedro: se está recordando a sí misma lo que significa renunciar a un sueño.
El monólogo busca que el espectador escuche un apoyo sincero por parte de Laura y, poco a poco, entienda que ese ánimo nace también de una renuncia que todavía duele.
¿Se puede adaptar al género masculino?
Sí, sin dificultad estructural.
Funcionaría como un retrato de generosidad dolorosa y amor no correspondido en el sacrificio. En versión masculina, el personaje puede aparecer más reprimido emocionalmente, lo que refuerza la contención y el subtexto.
Posible variante
Laura se despide antes de separarse.
Qué cambia
El monólogo no sucede en el momento de decidir, sino cuando la decisión ya está tomada. Pedro ya se va. Ella lo sabe.
Punto de partida interpretativo
Laura habla desde una calma extraña, casi serena. Ya ha llorado antes. Ahora solo queda ordenar el dolor y sostener la despedida con dignidad.
Qué le da esto a la actriz
Cómo se percibe desde fuera
El público entiende que Laura ya ha perdido algo importante, aunque no se diga. La emoción nace del silencio y de lo que no se pide.


(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a internet?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Cómo puedo saber cuándo escribes nuevos monólogos?
Aviso en Instagram cada vez que publico un nuevo monólogo para casting.
Esto del libro de monólogos… ¿va en serio?
Si la idea gusta… sí.