Cariño, es horrible

Elena y Guillermo son un matrimonio entrado en rutina. A Elena le hubiera gustado tener hijos, pero ya ha pasado el momento. Estas últimas semanas, Guillermo se ha estado iniciando en el hobby de la pintura. Acaba de terminar su primer cuadro. Se lo muestra su mujer.

Elena:  Cariño… es horrible. Quiero serte sincera ahora, antes de que te animes a pintar más cuadros y empieces a regalárselos a nuestros amigos y acabes montando algún día una exposición de barrio llena de cuadros como… éste. Porque es horrible. Y nadie te lo va a decir. Sí, ya sé que ahora se pinta de esta manera, que la pintura moderna parece que la hagan críos. Y también sé que queda muy paleto decir que eso lo podría pintar un niño. Sé que se pagan auténticas fortunas por cuadros que son incluso más feos que éste. Lo sé. Pero, cariño, también sé –he oído decir– que hasta el más feo de esos bodrios que valen tantísimo dinero tiene un motivo, aunque sea pequeño, que esos cuadros los pintan para expresar algo. Y por eso pagan tanto por ellos: por el mensaje que tienen detrás. «Este cuadro lo pintó después de viajar a la India y descubrir la pobreza extrema», «Este lo pintó cuando murió su hermano», «Este lo pintó para conmemorar la guerra tal»… Dime cariño, tú… ¿qué estás queriendo decir con este cuadro? ¿Hay algo detrás de… esas líneas azules? ¿De ese círculo marrón? ¿De esos manchurrones de ahí? ¿De esos goterones? ¿De esas rayas? ¿De esos brochazos? (Lee) «Sin título número uno». No me molesta que hayas encontrado un hobby que te ilusione. ¿Crees que no me alegra ver como corres a coges los pinceles nada más terminar de cenar? Total, para lo que dan en la tele. No me molesta, de verdad. Me pides mi opinión y te la doy. Lo encuentro horrible. Pero es tu criatura. La criatura que no expresa nada. Miremos la parte positiva: esta pintura no dice nada… Nos dejará dormir por las noches, no habrá que llevarla al médico cuando se ponga malita, ni darle de comer cinco veces al día, no tendremos que comprarle ropa que se le quedará pequeña al poco tiempo, ni habrá que reñirle porque no haga los deberes, ni llegará tarde a casa por la noche, ni nos dará el disgusto de nuestra vida cuando le descubramos un cigarrillo en el bolsillo, ni irá con amigos que no nos gusten a pesar de que él diga que son buena gente, ni acabará buscándose una pareja que no será la que tu y yo hubiéramos elegido pero que tendremos que acabar aceptando de todas formas, ni llegará el día en que nos dirá, sin la solemnidad que hubiéramos esperado, que se marcha de casa, no. Lo tendremos siempre ahí, con nosotros… Va a empezar la película, cariño. Me parece horrible. ¿Algo más?

Desde una situación cotidiana aparentemente banal, este monólogo construye un retrato doloroso y honesto del duelo silencioso por una maternidad frustrada, con un humor incómodo que revela más de lo que oculta.

Sinopsis

Lo que empieza como una opinión honesta sobre un cuadro termina siendo una confesión involuntaria sobre una vida que no fue y un vacío que nadie se atrevió a nombrar.

Estilo

Realista, contemporáneo, de palabra directa y cotidiana, con progresiva carga poética y simbólica. El texto avanza como un pensamiento hablado, sin artificio, donde la naturalidad es clave.

Tono

Irónico, sarcástico y aparentemente ligero al inicio, que va derivando hacia un tono amargo, dolido y profundamente melancólico, sin llegar nunca al estallido explícito.

Nivel de dificultad

Medio–alto. La dificultad no está en la acción externa sino en el manejo del subtexto, el ritmo interno y la progresión emocional sin subrayados.

Edad y rango interpretativo

Para actrices de entre 30 y 55 años, con capacidad para sostener contradicciones emocionales y dobles discursos.

Registros actorales que permite mostrar

  • Ironía cotidiana
  • Humor negro
  • Contención emocional
  • Resentimiento pasivo
  • Celos
  • Frustración vital
  • Dolor no verbalizado
  • Aparente calma con fondo de rabia
  • Vulnerabilidad camuflada

Tipo de casting donde funciona mejor

  • Castings teatrales realistas
  • Pruebas para series o cine de tono costumbrista
  • Personajes femeninos complejos y no complacientes
  • Dramaturgia contemporánea
  • Monólogos de subtexto emocional fuerte

A quién puede ser útil

  • Actrices en transición a personajes de mayor madurez
  • Actrices que quieran mostrar capas internas sin llanto explícito
  • Escuelas de interpretación (trabajo de subtexto y beats)
  • Directores que busquen verdad emocional sin exceso dramático

Tema central

El duelo no resuelto por la maternidad no vivida y su proyección en la relación de pareja.

Temas secundarios

  • Celos dentro del matrimonio
  • Sustitución simbólica de la paternidad
  • Rutina conyugal
  • Comunicación fallida
  • Envidia emocional
  • Paso del tiempo
  • Expectativas vitales frustradas

Motivación profunda del personaje

Ser vista, reconocida y validada en un dolor que nunca fue compartido ni verbalizado, y que se ha enquistado en forma de resentimiento silencioso.

Subtexto clave

Elena no está hablando del cuadro: está hablando del hijo que no tuvo y del lugar que siente que ese “cuadro–criatura” ha ocupado en la vida de Guillermo.

Circunstancias dadas

  • Matrimonio de larga duración
  • Rutina instalada
  • Maternidad frustrada por el paso del tiempo
  • Guillermo ha encontrado recientemente un hobby
  • Elena es invitada a opinar sobre el primer cuadro
  • Conversación doméstica, aparentemente trivial

Propuesta física

  • Cuerpo contenido, sin grandes desplazamientos
  • Gestos pequeños pero cargados de intención
  • Uso del cuadro como objeto simbólico
  • Mirada que oscila entre el cuadro y el interlocutor
  • Aparente relajación corporal con tensión interna

“Beat” o mapa emocional

  1. Sinceridad irónica – crítica al cuadro
  2. Intelectualización – discurso sobre el arte moderno
  3. Justificación afectuosa – “no me molesta tu hobby”
  4. Giro simbólico – el cuadro como “criatura”
  5. Enumeración defensiva – humor como escudo
  6. Revelación emocional – listado de todo lo que no ocurrió
  7. Cierre en negación – vuelta a la normalidad (“va a empezar la película”)

Sensación para el espectador

El monólogo busca que el espectador empiece sonriendo y termine incómodo, al darse cuenta de que detrás de una crítica trivial se esconde un dolor íntimo que nunca se ha dicho en voz alta.

¿Se puede adaptar al género masculino?

Sí, perfectamente.

¿Qué habría que modificar?

  • Ajustar referencias culturales y sociales al rol masculino (paternidad frustrada desde otro lugar).
  • Cambiar el foco de los celos: quizá la maternidad vivida por la pareja o el éxito simbólico del otro.
  • Adaptar el lenguaje para evitar cadencias demasiado asociadas al habla femenina sin perder sensibilidad.

¿Cómo funcionaría interpretado por un actor?

Funcionaría como un monólogo sobre la frustración vital y el sentimiento de reemplazo emocional. En versión masculina, el personaje puede mostrar mayor represión emocional externa, haciendo aún más potente el subtexto y la incomodidad del discurso aparentemente trivial.

Posible variante

Elena intenta ser generosa… y no lo consigue.

Qué cambia

No cambia el texto ni la situación, sino la intención de partida. En lugar de empezar desde la sinceridad hiriente, Elena empieza queriendo hacerlo bien.

Punto de partida interpretativo

Elena se propone cuidar a Guillermo, no hacerle daño. Ha decidido que esta vez no va a ser dura, que va a apoyar su hobby, que va a decir algo bonito… y fracasa poco a poco.

Qué le da esto a la actriz
  • Un arco más claro: de la buena voluntad al desbordamiento.
  • Más contradicción interna: lo que quiere decir vs. lo que acaba diciendo.
  • Menos sarcasmo inicial, más torpeza emocional.
  • El humor aparece no por crueldad, sino por incapacidad.
Cómo se percibe desde fuera

El espectador ve a alguien que se esfuerza por ser justa, pero a quien se le escapa algo que no controla. Eso genera más empatía y menos juicio moral.

Qué se revela entonces

No es solo resentimiento: es cansancio, culpa, y una tristeza que Elena no sabe colocar en otro sitio.


Esta variante no convierte el monólogo en “otro texto”, pero sí en otro personaje posible.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a internet?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Cómo puedo saber cuándo escribes nuevos monólogos?
Aviso en Instagram cada vez que publico un nuevo monólogo para casting.

Esto del libro de monólogos… ¿va en serio?
Si la idea gusta… sí.