Capacidad de observación

Cómico inteligente · Duración aproximada: 1:15–1:35 min · Edad: 25–60 años

Capacidad de observación

Un monólogo muy jugable, con mucha personalidad y un giro de poder muy claro. Ideal para trabajar inteligencia, ironía y una seguridad que no necesita elevar la voz.


Texto del monólogo

Marta está en una entrevista de trabajo. El entrevistador le ha pedido que, antes de empezar, se tape los ojos y describa la habitación.

Marta: (Tapándose los ojos con una mano) Detrás de mí hay una pared lisa, color blanco, con un cuadro en medio con el detalle ese de la Capilla Sixtina en que se ve a Dios dando la vida a Adán, de esos que venden en Ikea. La pared la acabaron de pintar hace poco, por cierto, vamos, todas las paredes, todo el despacho está recién pintado, aún huele a pintura. A mi derecha –a la izquierda para usted– una línea de estanterías llenas de cajas archivadoras, aún vacías –si estuvieran llenas no se sostendrían en pie de esa manera–. La pared del fondo aún esta blanca, sin nada, y para llenarla un poco, han puesto una planta de pie delante, artificial, muy resultona, y, a un lado, un perchero. En el perchero hay colgado un casco de moto color blanco merengue, que lleva pegado un adhesivo del Real Madrid –está del revés, por cierto, boca abajo–. A mi derecha, una ventana con persiana de lamas, que, por la posición que la habitación tiene en el edificio debe de dar a un patio interior, y porque si tuviera una vista abierta, bonita, se vería. Y en medio de la habitación, una mesa despacho, también de Ikea, con todos los accesorios típicos –ordenador, abrecartas, un bote con bolígrafos, fotos de la familia, y usted mismo, dando golpecitos en la mesa con esas manos gruesas que aún tienen restos de pintura blanca entre los dedos–. (Se destapa los ojos) ¿Era esto? Mi nombre es Marta y… (se interrumpe) No acabo de entender –perdone que se lo diga– esta nueva moda de empezar las entrevista de trabajo con esto. ¿Sabe que en la oficina de empleo nos avisan? Todas las que pasen le van a describir perfectamente el despacho, hasta la menos observadora. Mire, le diré algo. ¿Quiere saber de verdad si una persona es observadora? Haga esta prueba, es infalible, ¿puedo?, gracias: Cítese con alguien a una hora determinada, en la otra punta de la ciudad. Salga de casa con tiempo de sobras para llegar puntual. Cuando llegue al sitio, no encuentre aparcamiento. Y pierda mucho tiempo dando vueltas. Cuando esté a punto de cumplirse la hora y usted aún no haya encontrado aparcamiento y esté desesperada, desesperado porque va a llegar tarde –y no puede telefonear a la persona porque no tiene su número de teléfono directo–, deje que se vehículo se estropée en medio de la calle, deje que se le rompa el radiador, por ejemplo, y empiece a salir ese humo blanco tan típico de las averías de radiador. En ese momento estará en una posición privilegiada para saber si las personas que le rodean son observadoras. Si el tipo que viene detrás con una moto, por ejemplo, le pita como un energúmeno, le adelanta, y al pasar por su lado le llama imbécil y suelta: “¡Sólo a una mujer se le ocurre aparcar en medio de la calle!”, sabrá con seguridad que esa persona no es observadora. No porque se haya puesto un adhesivo del revés en su casco blanco merengue sino porque una persona mínimamente observadora vería muy fácilmente que está en una situación difícil, incómoda, indeseada. Y ahora me pregunto: ¿es inteligente que me plantée trabajar para alguien que no superaría la prueba que me está haciendo?


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona porque Marta no se limita a superar la prueba: le da la vuelta. Empieza mostrando una capacidad de observación impecable, pero lo más interesante llega después, cuando desmonta el truco de la entrevista y revela que el verdadero examen va a ser para el entrevistador.

Su fuerza está en la inteligencia del personaje. Marta no necesita agresividad ni dramatismo para imponerse. Le basta con pensar mejor, mirar mejor y hablar con una claridad que va dejando al otro en evidencia. Eso hace del texto un material muy útil para mostrar presencia y carácter.

  • Permite trabajar ironía sin perder naturalidad.
  • Da mucho juego para mostrar inteligencia, aplomo y dignidad.
  • Funciona muy bien en actrices con precisión verbal y ritmo interno.
  • Deja una impresión de seguridad, personalidad y control escénico.

Aquí observar no es mirar mejor: es entender mejor a quién tienes delante.

Trabajar el texto

La clave es no empezar en actitud desafiante. Marta acepta la prueba y la resuelve con soltura. Si la actriz entra ya desde el enfrentamiento, el monólogo pierde el placer del cambio de posición que se produce a mitad de texto.

Conviene cuidar mucho la primera descripción del despacho. No debe sonar recitada ni mecánica. Tiene que dar la sensación de que Marta ve de verdad y piensa mientras habla. Esa mezcla de percepción e inteligencia prepara todo lo que vendrá después.

La segunda parte funciona mejor si se sostiene con calma. Marta no está vengándose de forma teatral: está exponiendo una verdad. Cuanto más limpia y razonable sea su lógica, más fuerte resulta el golpe final.

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  • Entrevista a una actriz: si buscas otro texto apoyado en discurso sostenido y en cómo el personaje se revela mientras habla.
  • Fijaciones: cuando interesa observación minuciosa, subtexto y una inteligencia que se delata sola.
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  • Tómalo: si quieres una inteligencia emocional más íntima, menos combativa y más contenida.

Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.

Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.