Tenso cerebral · Duración aproximada: 2:30–3:05 min · Edad: 35–55 años
Brecha de seguridad
Un informático acusado de una desaparición millonaria demuestra que, en una empresa hipervigilada, el verdadero poder lo tiene quien sabe qué borrar.
Texto del monólogo
MIGUEL: Es cierto que el pasado 22 de noviembre descubrí una brecha en el sistema de seguridad de Adelca Suministros y no dije nada. Es cierto. ¿Cuál es el crimen? ¿Callar? ¿Tenía que haberles avisado? Hoy ya no existe esa brecha. También es cierto, por ejemplo, que un mes antes, el 22 de octubre, a las cuatro de la tarde, observé que la “secretaria de presidencia” –la señorita Anabel– tenía una larga carrera en la media… y no dije nada. ¿Tenía que haberla avisado? Al día siguiente vino a trabajar con unas medias perfectas. Señores, si lo que están haciendo es acusarme de la desaparición “mágica” de esos cinco millones sólo porque soy el responsable de la seguridad informática de esta empresa, entonces aprovecharé para introducirles una idea revolucionaria en el disco duro de sus cabezas: La informática no es algo exclusivo de los informáticos. Todos utilizamos ordenadores en Adelca Suministros: la gente del departamento de compras, la del departamento de ventas, los chicos del almacén, los operarios de montaje, los encargados de envíos… el camarero de la cafetería de abajo utiliza un ordenador para anotar y servir los pedidos. Incluso los trabajadores de la limpieza llevan un diario informatizado de sus labores. Todo en esta empresa está informatizado: las cámaras de seguridad, el aire acondicionado, la luz, las persianas, las cámaras de seguridad, los humidificadores, las cámaras de seguridad… Fui contratado hace cinco años con el objetivo de dotar a esta empresa de unos altos niveles de modernidad. Y estoy orgulloso del trabajo que he hecho hasta el momento. He sido meticuloso y exigente, sobrepasando con mucho lo que ustedes me pidieron… y aquello por lo que me han pagado. Y les diré algo más: puede que, movido por ese casi enfermizo celo profesional que me llevó a detectar –como ustedes han observado– una minúscula brecha de seguridad en el flujo de transacciones bancarias, quizá, accidentalmente, pude ver también cómo se abría otra brecha, en un tejido de licra –concretamente–, por culpa del forcejeo torpe de un sexagenario cuyo despacho tiene unas vistas magníficas a esta ciudad que tanto lo respeta y admira. Pude eliminar el riesgo que suponía aquella brecha de seguridad y, de algún modo, creo que también podría eliminar el de ésta otra. Es una habilidad al alcance de un informático experto –ésta sí: ni de un operario de ventas, ni de un mozo de almacén, ni de un camarero, ni de un trabajador de la limpieza: sólo de un técnico muy experto– que conozca tan perfectamente la configuración informática de esta empresa como si la hubiera diseñado. Si ustedes quieren, en menos de una hora, habrán sido borradas todas las imágenes captadas estos dos últimos meses. Incluídas las del despacho del señor Presidente, grabadas con una cámara de alta resolución con sensor CCD Super Had, equipada con micrófono, por supuesto. Adelca Suministros tiene los más altos niveles de modernidad, esa ha sido mi preocupación estos cinco años. Y lo seguirá siendo. ¿Verdad?

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona muy bien cuando el actor entiende que Miguel no está perdiendo el control: lo está recuperando. Empieza a la defensiva, sí, pero enseguida transforma la acusación en una demostración de superioridad técnica y de poder real. Esa inversión es el motor de la pieza.
La fuerza del texto está en que la amenaza nunca se formula de manera grosera. Miguel no necesita alzar la voz ni exhibir violencia. Le basta con dejar claro que ve más de lo que debería y que sabe perfectamente cómo hacer desaparecer lo que otros querrían ocultar. El personaje crece cuando esa inteligencia no se vuelve fría del todo, sino casi orgullosa, incluso ofendida.
- Permite trabajar poder contenido y dominio verbal sin necesidad de estridencias.
- Da juego para mezclar ironía, precisión técnica y chantaje elegante.
- Ofrece un arco muy claro: de acusado a hombre que dicta las condiciones.
- Funciona muy bien en casting para personajes inteligentes, ambiguos y peligrosos.
Si ustedes quieren, en menos de una hora, habrán sido borradas todas las imágenes captadas estos dos últimos meses.
Trabajar el texto
Conviene empezar desde una calma incómoda, no desde la agresividad. Miguel comparece ante gente con poder, pero sabe que tiene algo más valioso que una buena defensa: tiene información. Si el actor sostiene esa seguridad latente desde el principio, el texto respira mejor.
Es importante cuidar la precisión del lenguaje técnico. No hace falta subrayarlo ni “interpretar” la informática: basta con decirlo como alguien que conoce perfectamente su terreno. Esa naturalidad hace mucho más inquietante la amenaza posterior.
El momento de la “otra brecha” debe caer con especial limpieza. Ahí el discurso cambia de nivel: deja de hablar del sistema y empieza a hablar de las personas. No conviene cargarlo de morbo; funciona mejor como una observación profesional que se vuelve, poco a poco, políticamente devastadora.
El final pide una superioridad serena. “¿Verdad?” no es una pregunta auténtica. Es la manera elegante de cerrar un chantaje ya comprendido por todos. Si el actor llega ahí con control y sin exceso, el monólogo golpea mucho más.
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Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
